Narrador omnisciente~
Shinobu se encontraba realizando sus prácticas diarias junto con su tropa de aprendices, ella consideraba que influenciar a los nuevos cadetes con distintas y mejoradas formas de disciplinas beneficiaría mucho en su calidad de futuros militares de alto nivel.
Su trabajo originalmente no debería ser como "instructora" de nuevos cadetes, su arduo esfuerzo y dedicación se veía minimizado cada que le ponían labores casi domésticas en la base, le enfadaba mucho sentirse lejos de lo que anhelaba principalmente mandar, le frustraba pensar que la maldita política la mantuviera de bajo perfil como militar de rango medio solo por el hecho de ser mujer, le generaba envidia ver cómo sus compañeros de mismo rango salían de la base y patrullaban lugares protegidos por el gobierno.
Pero igual, no se quejaría, es mejor disciplinar a un montón de conejitos inocentes a que la tomen de chiste y no la dejen aspirar a lo que es, total que se consideraba buena en lo que hacía, aunque..su paciencia con los novatos era cada día más y más...inexistente.
¡Estoy Harta!, descansen 4 minutos.- gritó la pelinegra a sus cadetes a lo que asustados le hicieron caso-.
Un día más con este maldito labor de mierda...¡no sé cuánto tiempo más aguante esto!- exclamo a regañadientes-.
No muy lejos un misterioso joven de ojos azul zafiro y mirada de pocos amigos la miraba de lejos, el sabía del sentir de su compañera hacia su labor, sabía de lo mucho que le amargaba tener que encargarse de los nuevos cadetes.
Pero el, tomioka giyu general de rango mayor e hijo del difunto general tomioka, jamás permitirá que aquella dama salga de la base, uno de sus labores era el estar encargado de los sargentos de rango medio y eso contaba a nuestra pelinegra de mechas moradas, el no entendía el porque sentía tanta fijación hacia aquella mujer, se había enamorado de ella desde el primer momento que la vio, y juro por su honor que la protegería a capa y espada de todo lo que él considerara riesgoso para su amada.
Era consciente que si aquella mujer que anhelaba tanto se enteraba de que él era la persona que entorpecía tanto sus planes y metas, lo odiaría con todas sus fuerzas hasta matarlo, aquel hombre le temía al rechazo de su compañera por lo que prefería mantener en secreto las órdenes que mantenía.
Pero por mientras, intentaría a toda costa que ella se fije en el, aunque tuviera advertencias de su padre y compañeros de enfrentarse a una mujer testaruda, terca y sumamente ruda estaba dispuesto a intentar conquistarla, el sabía los oscuros secretos que ella ocultaba, y sin duda por mucho que la amara no permitiría que descubriera nada de lo que ella planeaba investigar.
Se acercó más a ella para dirigirle la palabra.
Tomioka: sargento kocho...vaya a mi oficina terminando el entrenamiento, es una orden- dijo serio-.
Shinobu: como usted ordene- dijo la contraria firme y seria-.
Esa facilidad que tenía de ser taan firme pero linda a la ves...volvía loco de deseo al pelinegro.
Tomioka se retiró dejando a una confundida y preocupada kocho.
Shinobu: ¡maldita sea ojalá y no haya escuchado como me quejaba de mi trabajo!, necesito pensar en una excusa perfecta-dijo con un tono de molestia-.
Más tarde cuando la joven ya había terminado se dirigió a la oficina de su mayor, tenía mucho miedo de lo que él le fuese a decir, pero optó por mantener una mirada seria para no demostrar debilidad ante su jefe.
Shinobu tocó la puerta a lo que el mayor supo de quien se trataba.
Tomioka: pase -dijo serio sin parecer arrogante-.
Shinobu pasó e hizo un leve saludo hacia su mayor.
Shinobu: para que me necesitaba señor.- dijo con un toque de preocupación-.
Tal imagen le hizo mucha gracia al contrario, ella no tenía ni idea del porque su llamado.
Gentilmente se levantó de su silla y se dirigió a cerrar la puerta y ponerle seguro.
Tal acción puso un tanto alerta a la joven por cualquier cosa.
Tomioka: shinobu...estamos solos deja ya lo profesional un rato, nos conocemos desde que éramos niños.- menciono con cierto tono juguetón-.
Shinobu: discúlpeme...digo. Perdón giyu, es la costumbre y prefiero no acostumbrarme a los malos hábitos al referirme a usted...digo a ti.
Tomioka: hmp...pero igual no me molestaría para nada si prefirieras hablarme así todo el tiempo.
Shinobu: ¿vale?, para que me hablo? -dijo totalmente intrigada-.
Tomioka: bueno...yo quería avisarte que el día de mañana lo tienes totalmente libre para salir y pasear al pueblo.
Shinobu: ¡e-es enserio!!, muchas gracias le prometo volver a la hora que usted me indique- dijo emocionada aunque controlándose-.
Tomioka: si..eso no será problema ya que yo te estaré acompañando en todo momento.- menciono dándole una muy leve sonrisa a su amada-.
Shinobu: ah...Emm no tengo objeción alguna, aunque no puedo evitar preguntarme el porque usted...digo tú irías acompañándome.- evito verlo a la cara esperando una respuesta-.
Tomioka se acercó a ella quedando a una distancia no muy lejana de que se rocen sus cuerpos, no pudo evitar sostener con su mano la barbilla de la menor y dirigirla hacia él para que lo mirara a la cara.
Shinobu ante tal acto no se extrañó mucho, se sintió bastante nerviosa y se enrojeció como de costumbre, pero ya estaba medio acostumbrada a que su mayor la tomara de esa forma en algunas ocasiones donde también estuvieran solos, sospechaba de los sentimientos del mayor desde hace muchísimo tiempo atrás, pero jamás se atrevió a mencionárselo a alguien de su confianza ni mucho menos pensar en corresponderle sus muestras de afecto o lo que sea que el pelinegro solía hacerle.
Pero como su jefe, ella prefería aguantarlo y aprovecharse de cuando actuaba así para pedirle información o permisos para "limpiar" los salones de archivos antiguos para seguir con su investigación, ¿no tenía nada de malo aprovechar o si?.
Tomioka: simplemente porque te quiero tener más tiempo a mi lado puede ser...- dijo casi en susurro mientras se acercaba un poco al rostro de la contraria-.
Shinobu discretamente se separó del agarre del mayor y procedió a hablar.
Shinobu: muchas gracias por su atención hacia mi, le agradezco la oferta de ir al pueblo mañana y si ahora me lo permite, me gustaría retirarme. -dijo en tono amable aunque seria -.
Tomioka se dio cuenta de que se estaba viendo como un pervertido de lo peor, a lo que se avergonzó.
Tomioka: s-si puede retirarse, mañana temprano te veo en el punto de salida.- intentó mantener su compostura sería-.
Shinobu se retiró casi huyendo de ahí, era un poco molesto que su jefe actuara así con ella, tenía mucha admiración por el padre pero no podría opinar lo mismo del hijo, no negaba que era un hombre bastante apuesto y era bueno en su mandato, aunque cuando se trataba de ella se le esfumaba todo lo que conlleva ser un buen líder, solía mirarla de forma morbosa cada que ella entrenaba, al igual que era extraño que la siguiera a escondidas a donde ella fuera, esos actos cualquiera los catalogaría como "acoso laboral" pero la joven al saber que le beneficiaba tener un acosador secreto de jefe prefería callar, después de lo que hizo hoy ella se prometió que tendría más cuidado en permitirle ciertas cosas a giyu, temía ilusionarlo y crear conflictos a futuro entre ellos.
Fin del capitulo~
Holaaaa🫶🏻, escribo esto a las 4 de la madrugada antes de irme a la escuela, así que posiblemente más al rato me encargue de corregir ortografía y cosas que no tengan mucho sentido común jajaj.
Besos cuídense ⭐️.
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OPPOSING SIDES {Doushino}
RomansaShinobu kocho, una sargento de rango medio tiene como misión involucrarse más en lo oscuro del bando enemigo para descifrar el paradero de su familia desaparecida...lo que no se esperaba era que para ello tendría que lidiar con cierto sargento del...
