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¡Aaagh!

~Takemichi~ su cuerpo se sentía muy caliente y pesado, sentía movimientos bruscos y a la vez delicados, la calidez del cuerpo frente al suyo lo está embriagando, la habitación está inundada de sus propias feromonas y de la persona frente a el, quien lo sujeta fuertemente e inmoviliza sus extremidades, acaricia su cabello y besa su rostro. No es suficiente, se siente protegido en los brazos de aquél "extraño" Y ese sentimiento de anhelo lo llena por completo, sin embargo, no es suficiente, su cuerpo pide a gritos ser tomado y su mente está de acuerdo, su omega lo quiere y el también. No se da cuenta en que momento su cuerpo ha dejado de temblar y sus ansias an bajado considerablemente, la bruma de emociones desaparece lenta y reconfortante, está tan cansado que sus párpados se cierran y lo último que siente es la respiración relajada de la persona a su lado.

- Quédate.















¡Cállate!

¡Cállate!

¡Silencio!

¡Basta!

Sus instintos son tan fuertes que es casi imposible no hacer lo que le piden, su lobo le exije tomar a su destinado y encajar sus colmillos en su cuello, quiere a ese pequeño para poseer, amar, proteger y adorar. Manjiro Sano es su perdición, es tan hermoso y a sus ojos luce tan delicado que es imposible no querer procurarlo, su destinado es tan perfecto y ambos conectan tan bien que lo incorrecto sería no unirse a él.
Takemichi lucha contra su otra parte, le da a entender que es sólo un niño, que jamás dañaria a un infante, se embota con tantos omegas puede y cuanto tiempo quiere pero nunca sin su consentimiento, no va a terminar convirtiéndose en un monstruo mayor de lo que ya es.

Abraza el pequeño cuerpo que lo está volviendo loco y contra todos sus instintos, aleja sus colmillos del cuello del pequeño y sólo hace que este se refujie en su pecho, emana feromonas más concentradas para calmarlo mientras el supresor inyectado a la fuerza hace efecto. Sin darse cuenta, su mano está acariciando los finos y suaves cabellos del chico y sus labios rosan el rostro del chico quien luce satisfecho pero aún con el dolor del celo. Su respiración acompaña a la del chico, suave y relajada, sus párpados no pueden seguir abiertos por mucho más tiempo y cae dormido casi al mismo tiempo que su acompañante.

- Quédate.

- Siempre - responde desde su inconsciencia.




















El sol ha llegado a su punto más alto y las aves cantan sin cesar, alegres. Aunque es medio día  no se siente su calor característico, es muy fresco y cómodo.

Se despierta al sentir una respiración ajena a la suya junto a él. Alerta, sin recordar del día anterior de levanta de la cama con brusquedad, mira hacia los lados de la habitación apuntanfo con el arma que siempre tiene cerca y se tranquiliza al no ver a ningun intruso y vuelve a acostarse. Se da cuenta del chico a su lado y aunque se levantó precipitadamente, el movimiento no despierta a su acompañante y todo lo sucedido el día anterior regresa a su mente, sintiéndose ligero y renovado deja al chico dormir profundamente y se dirije a la ducha.

Medita sobre la noche anterior y las posibles consecuencias.

- Que idiota.

Al regresar observa que Manjiro aún no ha despertado, puede olerlo en sus muy relajadas feromonas al rededor de la habitación.

AGE AND LOVE? [TAKEMAI OMEGAVERSE]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora