iii. no preguntes y ayudame.

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💌𖥻 ELGANCE
( CHAPTER THREE )
— no preguntes y ayúdame.

                  ESTOY MÁS QUE segura de que mi expresión ahora mismo no tiene precio

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ESTOY MÁS QUE segura de que mi expresión ahora mismo no tiene precio.

—¡Sinceramente tú tienes que tener problemas serios!— exclamé hacia Lorena asustada. —¿Dónde mierda me escondo ahora?

Sí se preguntan que sucede, pues les contesto. Mis amigas me invitaron a la piscina —accedí porque party es party— pero no contaba con que me encontraría a mi ex.

—No es mi culpa que haya decidido venir a la misma piscina, a la misma hora, en el mismo día.— dijo excusándose.

—Ni Judas se atrevió tanto, Camila.— murmuró Mariana.

—Tu cállate.

Más nerviosa que nunca comencé a pensar diferentes maneras para desaparecer de la faz de la tierra, pero claramente no encontré ninguna.

—No le metas tanta cabeza.— me aconsejó mi muy trastornada mejor amiga. —Solo finge que no existe.

—No me jodas, la mejor solución.— rodé los ojos.

—Lo sé.— dijo orgullosa.

—Era sarcasmo, Camila.

—Tú siempre con tu sarcasmo.

Suspiré sentándome en la orilla de la piscina, con la mirada fija en mis pies.

No tengo ningún problema con mi ex, al menos no uno traumante. Mi impedimento para verla es que simplemente aún no la supero. Nuestra historia fue muy linda, pero al mismo tiempo dolorosa.

—¿Tan enamorada estás de mi que no eres capaz de estar sin verme solo por un día?— dijo a una voz a mis espaldas.

Victoria.

Por decimoquinta vez en lo que va del día suspire al darme cuenta que era ella.

—O tal vez eres tú quien me acosa con la excusa de me que odias.— dije irónicamente.

—Mente de pollo.— me sacó la lengua y fue a la barra.

Una vez más quedándome sola me permití pensar muchas cosas. La primera de todas ellas era relacionada con el hambre.

—A comer.— me levanté para dirigirme a la barra para comprar una pizza. —¡Puñeta!— exclamé al caerme al suelo luego de haber chocado con alguien.

Me acaricie el trasero adolorida.

—Mínimo me aplané como una mesa de tal golpe.— murmuré sin energía. —Este día va peor que cuando me caí del techo.

Escuché una suave risa.

—Sigues siendo igual de divertida.

No puede ser.

𝕰𝖑𝖊𝖌𝖆𝖓𝖈𝖊, young mikoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora