28. Es un cielo...

48 6 0
                                        

Miércoles, 17:30 de la tarde
Nerea
Salgo del colegio y veo a Kian esperándome en la puerta. Corro hacia él y lo abrazo.

- ¡No sabía que ibas a venir!- digo ilusionada.

- ¡Pues aquí estoy!- dice sonriendo- ¿Quieres que te acompañe a tu casa?.

- Vale, si no es molestia...

Él me coge de la mano y todo el mundo nos mira. Judith, Vanessa y Lucía me miran sonriendo y a él también. "Es mío y es solo para mí" pienso.

- ¿Esas son tus amigas?- dice mirandolas.

- Sí, claro- digo.

Él me lleva de la mano hacia ellas y yo me resisto, pero él es mas fuerte y nos ponemos enfrente de ellas.

- Ella, es mía. Así, que si le hacéis daño alguno de vosotros...-dice casi gritando.

- ¡Kian! No pasa nada, son mis mejores amigas- digo sonriendole.

Los profesores nos miran y yo me muero de la vergüenza. Me tapo la cara con las manos y Kian entiende que nos tenemos que ir.
Kian me agarra de la mano y me lleva a la otra acera.

-¿No te ha gustado?- dice sonriendo.

- Si... Has sido muy dulce- digo y le beso en la frente.

- Tú siempre eres dulce, me tocaba serlo a mi ¿No?- dice y nos reímos

Llegamos a mi casa y veo que mis padres me han dejado una nota de que volverán mañana. Se fueron de vacaciones a Australia y he tenido que vivir sola con mi perro.

-¿ Quieres quedarte?- pregunto.

- Vale, si- dice.

- ¿Que te apetecería hacer?

- Cualquier cosa, con la cual sea contigo- dice y me mira a los ojos.

- Para ya, me estas poniendo roja otra vez- digo bromeando.

Vamos a mi habitación y nos ponemos la tele. Nos tumbamos uno al lado de otro y Kian me pasa un brazo por la espalda.

-¿ Te apetece quedarte a dormir?- digo.

- Claro que me apetece.Pero antes me tengo que duchar, ¿No?

- Mm... Claro, ven, te enseñare la ducha.

- Pero...¿ No quieres ducharte conmigo?- dice poniendo cara triste.

- No se... Si quieres nos duchamos, pero seria muy precipitado.

Se abalanza hacia mí y me besa. Esta vez nuestras lenguas se tocan y siento un ardor fuerte en mi estomago que no me permite pensar. Pero luego nos apartamos.

- ¿Te ha gustado?- dice Kian con una sonrisa pícara.

- Sí...- digo casi gimiendo pero él no se entera.

- ¿Ahora te parece igual de precipitado?
Digo que no con la cabeza. Nos dirijimos al lavabo, saco dos toallas.

- Dejate, la ropa interior, si quieres- dice él.

- Tu también- digo y sonríe.

***
¡Kian, sobreprotector!
¡Hasta el capítulo que viene!- Lucy

DestinoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora