63. No todo sale como espero

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Jueves 22:00 de la noche

Judith


- ¿Tienes la harina, el aceite y el aerógrafo?- le pregunté a Randy.


- Si, espera, ahora salgo- dijo.


No se porque tardaba tanto, como si fueramos a alguna boda o algo. Íbamos a casa de John, pero no para saludarle sino para hacerle una pequeña ¿Venganza? Estaba esperando a Randy, tenía que cambiarse de ropa porque la tenía llena de sangre.


- Vamos- dijo y me llevó hasta su coche.


- ¿Estas segura de lo que vamos hacer?


- Claro, a mi nadie me deja sola. Ahora arranca.


- Vale.


Le iba diciendo la dirección de casa de John hasta que por fin llegamos.


- No entraremos por la puerta... ¿Ves la ventana esa? Pues ahí- dije.


- ¿Pero tu estás loca? ¿Tu has visto la altura de esa ventana?


- Puf... Ya subo yo, pringao. Vigila que ninguna luz de la casa se encienda. Si ves algo raro, llámame.


- Vale, me quedo aquí- dijo y me dió un beso rápido.


Cogí todo lo que necesitaba y allí  fuí. Escalé por una ventana bastante grande, solo me faltaba dar un gigantesco salto hacia arriba y me podría coger de la barandilla. Me agaché y salté lo más que pude. Lo conseguí y me agarré a la baradilla, pero no... ¿Que es esto que tengo en la pierna? No podía ver con la oscuridad. Me dolia mucho, así que creí que se me había desgarrado la rodilla, me quité la sudadera negra que tenía y como pude me la até.


Puse la pierna izquierda en la ventana para pegar otro salto y recolzarme, y me impulsé con la pierna herida.


- Ah... Me cago en todo...- notaba como la sudadera se llenaba de sangre y la apreté más.


Porfin salté a su casa, desgraciadamente era  su habitación de su hermano pequeño y estaba despierto, mirándome...


- Soy...- Venga inventa algo- un fantasma, que... Si no te duermes te... Llevaré con mi saco a algún lugar donde nadie sepa donde estas.


Creo que me he pasado, en una milésima de segundo se había tumbado y arropado con sus sábanas de Winnie the Pooh. Pobre...


Me fui de su habitación y abrí cada una de las puertas de la casa, ¿Por qué todas las puertas daban a lavabos, acaso cagan mucho? No lo entiendo. Pero pon fin... por fin la encontré. Entré sin hacer ruido, pero nooo... Algo tenia que fallar. Mi móbil solo justamente cuando estaba al lado suyo. Randy.


Finalicé la llamada y continué con mi trabajo. Primero saqué el aceite y se lo esparcí por todo el cuerpo, estaba semidesnudo. Después de eso le pusé la harina y finalmente con el aerógrafo le dibujé un uniconio en la espalda y en su frente le puse imbécil y firmé pero no con un aerógrafo, sino con una aguja. Ah, y la tinta era permanente, no soy tan tonta.


- ¿Quién eres?- entró una señora, parecida a John.


Pues sí, si que soy tonta.


***


¿Creéis que alguien trama algo?


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¡Hasta el capítulo que viene!


Lucy


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