Deseos

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Yue estaba apoyado contra la pared con los brazos cruzados y se negaba a mirar a Touya, es más, hubiera deseado ser sordo en esos momentos para no escuchar su voz nunca más. No podía creer como había terminado todo con solo una llamada y una pequeña reunión de hermanos, Sakura no había estado convencida al principio del plan de Touya, pero siendo influenciada por Shaoran y Tomoyo, tomo la decisión final y le pidió a Yue que se mudase al departamento con su hermano, esa "petición" era una orden que no podía contradecir Yue, aun Sakura se lo hubiera pedido amablemente, lo único que pudo hacer fue asentir en señal de conformidad. Pudo ver a Kerberos riendo en la escalera y el señor Fujitaka con una mirada de preocupación. Sakura trataba de mantener el ambiente calmado, pero la tensión era tan densa que se podía sentir en la habitación.

- ¿Y bien? ¿cuándo nos vamos? – dijo Touya con la voz más serena que tenía.

- Nunca...

- ¿Eh? ¿dijiste algo Yue?

- No – respondió secamente.

- ¡Yo lo escuché! ¡no quiere acatar las ordenes de nuestra ama! – gritó Kerberos desde la escalera, solo para fastidiar.

- Solo soy un guardián, un sirviente que obedece lo que su ama le dice, si usted desea que me marche con el joven Kinomoto, no tengo porqué contradecirla.

- ¡Claro! ¡Ahora respondes mismo mayordomo! – siguió molestando Kerberos.

- ¡Kero-chan! Perdón... Kerberos – dijo la jovencita sin saber cómo controlar la situación.

- Me gusta que me llames Kero-chan, quizás así pueda recuperar más rápido mi memoria.

- Para estar tirado en la cama y tragarte medio refrigerador... osea, lo mismo que ahora – dijo Yue en un susurro que solo pudo ser oído por el guardián solar.

- ¿Por qué no te largas con tu noviecito de una vez? – dijo Kerberos a modo de respuesta.

- ¡Ya basta! ¡Por favor chicos! Esto no es nada fácil para mí, no tengo la menor idea de qué hacer, nunca pensé que algo así podría suceder. Pero, Kero-chan tiene razón, no hay peligro a la vista y se que Yue vendrá inmediatamente al sentir algo fuera de lo normal, ¿no es así?

- Claro que sí, ama.

- Entonces, por favor, no sientas que quiero que te alejes de aquí, la verdad es que tratar de ocultar a Kero-chan ya es difícil, ¿me podrías ayudar con eso? En el departamento de mi hermano podrás salir más a menudo, ya que viven en un piso alto.

- No tengo ningún problema con ello, ama.

- Touya, solo te pido que me informes como van las cosas, sé que Yue en el estado en el que se encuentra no es consciente de muchas cosas, ve a los humanos como amenaza y tiene su lado guardián dominándolo por completo, si no puedes con él, tráelo de regreso a casa, no quiero causarte ningún inconveniente y menos que Yue sienta que no lo quiero aquí.

- No te preocupes, todo estará bien – dijo Touya guiñándole un ojo – Bueno, ahora nos vamos, ¿vienes Yue?

El guardián lo siguió en silencio, al principio caminaba detrás de él sin dejar de fruncir el ceño a pesar de no decir palabra alguna. Ambos llegaron al departamento y Touya fue para acomodar la habitación libre que tenía, si bien era más una pequeña oficina, estaba seguro que Yue se sentiría mejor estando a solas, al menos al principio. De repente, Touya se detuvo y volteó para verlo directamente a los ojos, la reacción de Yue fue retroceder.

- Sé que me odias... te forcé para que vinieras conmigo.

- Al menos entiendes lo que hiciste.

- Lo sé.

- ¿Puedo volver con mi ama entonces?

- No, te quedarás aquí, hasta tengo un lugar solo para ti.

- ¿Eh?

- Perdóname, a estas alturas debo usar todos mis recursos, no puedo dejarte volver a esa casa, nosotros tenemos un lugar propio... este departamento.

- ¡Esta no es mi casa! – dijo Yue extendiendo sus alas.

- Casi lo olvido, no puedes hacer eso ¿o quieres llamar la atención?, eso pondría en serios problemas a toda la familia y podría atraer a nuevos enemigos, ¿no lo crees? – respondió Touya tratando de permanecer tranquilo, al menos había conseguido convencer a su hermana que Yue viviese con él.

- Igual tengo que usar mis alas.

- No ahora, no hay peligro alguno – dijo acercándose y sujetándolo de la barbilla.

- No te confundas, solo estoy contigo porque mi ama lo ordenó, además... ¿Cómo dicen en la tierra?, no soy ese marica con lentes, tenlo presente.

- ¡No hables así de Yukito! ¡Pudiste haber perdido la memoria, pero ese cuerpo lo comparten ambos!

- Y no sabes el asco que me da al imaginar que fui tocado por un humano...

Touya estuvo a punto de darle una bofetada, sus ojos empezaban a humedecerse de la rabia que sentía en esos momentos, pero, sabía que no podía empezar de esa manera, lo que no pudo controlar fue acercarse a Yue y acorralarlo contra la pared con una mirada profunda.

- ¿Qué estás haciendo?

- Si quieres salir de este departamento, lo harás con ropa humana, aquí es normal hacer cosplay, pero, si te ven elevándote en el aire de repente, la gente se volverá loca. Así que, te ayudaré a quitártela.

- ¡Yo puedo solo! Además, no entiendo que tiene de malo mi ropa.

- Tienes el mismo tamaño y contextura de Yukito, no habrá problema si usas su ropa, pero si quieres algo más suelto, te prestaré la mía.

- No... no quiero nada, estoy bien así.

- ¿Estás seguro?

Touya le quitó la parte de arriba, aquel tipo de sobretodo blanco que llevaba, Yue no dijo nada, pero al quedarse de esa manera de veía tan vulnerable que el joven no puedo evitar acercarse y empezar a tocarlo. Era el cuerpo de su amado, la única diferencia eran sus largos cabellos plateados y aquella mirada fría, pero, no le importaba. Touya dirigió sus manos a la parte de abajo, solo faltaba quitarle los pantalones y podría pasarle algo que ponerse, viéndolo de esa manera, lucía tan frágil, la apariencia de un guardián estaba quedando atrás.

- ¿No vas a huir de mí? – preguntó el joven con un tono de voz diferente.

- Solo me trajiste aquí como un reemplazo de ese humano tonto...

- ¡Ya basta de llamarlo así! ¡Ya basta! ¿¡No tienes ni una pizca de compasión!? ¡Me duele demasiado!

- A mí no me importa.

- ¡Maldición!

Touya no pudo más y lo jaló hacia la habitación, lo empujó contra la cama semi desnudo, y sin esperar más atrapó aquellos labios con los suyos, Yue no opuso resistencia, dejó que Touya lo terminara de desvestir, pero, al notar que el ángel no reaccionaba a sus caricias, se alejó bruscamente.

- ¡No! Yo no soy así... lo siento mucho, ahora mismo traeré ropa para que te pongas.

- ¿Para eso me querías? ¿para usarme como un muñeco? Soy un ser creado con apariencia humana, ya te diste cuenta que tengo el cuerpo de un hombre, así me crearon... vamos, te pertenezco mientras mi ama lo quiera, ¿no vas a continuar? Puedes usar este cuerpo cuantas veces quieras, llega hasta el final si deseas, pero, no voy a sentir absolutamente nada – dijo Yue recostado aun sobre la cama, con sus largos cabellos despeinados por todos lados.

- Lo siento... lo siento mucho.

Touya se levantó rápidamente y después de pasarle algunas cosas para que se pusiera, se encerró a su habitación y no pudo evitar aquellas lagrimas gruesas que aparecieron en esos momentos, El joven se quedó sentado contra la puerta, escondiendo el rostro entre las manos, sin poder contener el llanto, sin tener a nadie que estuviera a su lado y lo animara con una sonrisa.

- Yukito... ¿te he perdido para siempre


Continuará...

Susurros de LunaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora