Pauline
Mi mejor amiga y yo decidimos comprar una pequeña casa en Grandview, era nuestro sueño, vivir juntas en una moderna casa en la ciudad.
Todos los viernes y fines de semana salíamos a alguna plaza o íbamos a fiestas, la pasábamos bien. Vivir con mi mejor amiga era increíble, lo habíamos planeado desde que teníamos quince años y se había vuelto realidad, tal y como lo habíamos pensado.
Era viernes y yo regresaba de la universidad, cuando entré me encontré con mi mamá.
—Hola Pauline ¿Cómo has estado? -dijo abrazandome como si no me hubiera visto en años
—Hola madre, bien gracias ¿Y tú, que tal?
—Bien cariño, veo que tu casa es hermosa
—Si, gracias, Anne y yo nos hemos encargado de todo. Y ¿Qué haces por aquí?
—Venía a decirte que tu hermana quiere ir a un concierto el domingo, y pues tu casa queda más cerca del auditorio que la nuestra, entonces quería saber si ¿Podría quedarse el fin de semana aquí, y si la podrías llevar a su concierto?
—Pues si, por mi no hay problema ¿Tu que dices Anne?
—Claro que si, puede quedarse el tiempo que quiera Sra. Collins
—Ya escuchaste
—Muchas gracias Anne. Entonces la traeré el sábado en la tarde.
—Me voy hija me dio mucho gusto verlas, cuidense
—Si madre gracias, nos vemos el sábado -la acompañe a la puerta y la despedí.
—Oye, yo saldré mañana, y regreso hasta el Lunes en la noche, así que Jade puede quedarse en mi cuarto, no hay problema.
—Okay Anne, gracias. ¿Y a dónde irás?
—No hay de que, pues mi madre quiere ir a visitar a mi abuelo a Manchester, y me dijo que tenía que ir.
—Oh ya veo, está bien.
Era sábado en la mañana, me cambié para ir al gym. Anne ya se había ido. Tomé una barrita, mi bote de agua y las llaves de mi auto, conduje hasta la plaza de Grandview, que me quedaba como a unos 5 minutos, ahí estaba el gimnasio, pasaba una hora y media en la plaza, una hora en el gym y la otra mitad la utilizaba para pasear por la plaza. Esta vez pasaría a comprar unos tenis que quería, pero al salir de la tienda, choque con un chico.
—Ay no puede ser -dije contemplando mi celular en el suelo, ya que el chico lo había tirado
—Dios, perdona, es que no te vi
—Si, ya lo creo -me agaché para recoger mi celular, y el chico también
—Enserio perdón, si le pasó algo yo puedo enseñarte un lugar... -al voltear a ver al chico, su mirada me atrapó. El también interrumpió lo que decía, y se quedó sorprendido viéndome. Interrumpí el silencio tan incomodo, provocado por el encuentro de nuestras miradas.
—Yo espero que no le haya pasado nada...
—Esperemos que no pero por si acaso, te daré el número de un negocio, es de un amigo que repara celulares, yo casi siempre estoy ahí... así que probablemente te pueda hacer un descuento jaja -dijo sonriendo.
Él me dio un papel con un número y dirección del lugar.
—Ahmm muchas gracias, espero que esté bien.
—Si también lo espero. Y oye, ¿Te conozco de algún lado? Es que te me haces conocida -dijo pensativo
—Pues no lo se, pero también te me haces conocido.
—Es que te pareces mucho a alguien, jaja pero no recuerdo a quien, pero yo soy Andrew... -me tendió su mano. El nombre rebotó por toda mi cabeza.— ¿Y tú cómo te llamas?
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Destinados
Roman d'amourPauline Collins a vivido enamorada de Andrew Campbell desde la preparatoria. Ahora con 21 años y en la universidad, se encuentra con él, ambos hacen contacto visual, y algo en ambos se prende cómo una hoguera dentro de sus pechos. Pauline lo recuerd...
