Compañeros de equipo
Una de las mejores sensaciones que te produce el estar enamorado es cuando estás en compañía de esa persona especial, para Melissa ese es motivo suficiente para que su día sea mejor. Después de clases, Alexander y Melissa se acompañaron de camino a casa, como de costumbre, pero esta vez había algo diferente entre ellos dos.
Estaban eufóricos por el espíritu festivo de San Valentín, Alex todo travieso y sin dudar se atrevió a tomar de la mano de la castaña rojiza sin pretexto alguno; y ella no se quejó de ello.
Ambos disfrutaban de su compañía y todo el mundo lo notaba, en especial alguien que no toleraba su cercanía. Esta persona se acercó a la pareja y en un arrebato de ira los separó, causando desconcierto.
—¿Qué es lo que te pasa Tania? —cuestiona Alexander molesto.
Los demás estudiantes se detienen a observar la escena murmurando entre ellos.
Tania respira agitadamente analizando su siguiente paso, el cual intercala a uno más exagerado al anterior.
—¡¿Qué, qué es lo que me pasa?! Más bien, ¿qué es lo que te ocurre a ti? —exclama alzando su voz, se detiene a observar a Melissa y así la señala—. ¿Por qué andas con esta de la mano? Y encima le diste ¡mi regalo!
—A ver Tania relájate, aquí hay un gran malentendido y esta no es la forma de solucionarlo —Él habla calmadamente, colocando su mano en el hombro de la pelinegra y se inclina hacia ella para susurrarle—, y mucho menos el lugar... te estás exponiendo de mala manera y eso tendrá consecuencias.
Tania baja la mirada para ocultar su tristeza, no quiere la compasión de Alex, sino su amor, el cual se lo ha robado la chica nueva. Recordar eso, rebrota toda su ira acumulada para dirigirla hacia aquella chica. Ella se suelta del agarre para dar pasos fuertes, asegurados y totalmente furiosos cargados en su puño justiciero hacia la mejilla de su contrincante.
El impacto del golpe sacudió a Melissa, quien se toca su mejilla incrédula por el atrevimiento, ella en respuesta le propina una bofetada a mano abierta, y el impacto fue tan feroz que la audiencia lo confundió con una pelota de tenis impactando contra una raqueta o el choque de un ave contra una pared.
—¡Estás mal si crees que esto se va a quedar así! —grita Melissa sin temer a las reacciones—. Sé más consciente, te lo han dejado muy en claro y en más de una ocasión, no hay lugar para ti.
La pelea se avivó más cuando Tania tomó de los cabellos a la castaña rojiza. Ninguna de las dos chicas quería ceder y quedar mal parada ante la agitación y las porras recibidas por la audiencia; ceder indicaba una sola cosa, que sus sentimientos no eran genuinos y fieles, esto era una competencia y ninguna quería perder. Por otra parte, más que demostrar la lealtad de sus sentimientos había otra motivación oculta, su odio mutuo, sus ganas de desaparecer a la otra de la existencia reforzado por cada acción cometida por la otra en su contra.
Alexander observaba cómo la situación escalaba a un punto irreparable, así que se comprometió a interponerse entre ellas para detenerlas. Otros estudiantes lo ayudaron sosteniendo a las chicas.
—¡Ya basta! —gritó, en lo que sostenía a Melissa de la cintura—. Esta no es la solución.
—Tiene razón, se van a meter en un lío si la directora se entera —advirtió uno de sus compañeros.
—Sí, deberíamos irnos de aquí antes de que nos relacionen con esto —propuso otra compañera, causando una embestida en gran parte del público que se alejó de la escena despejando por completo la calle y las aceras.
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Amor a primera vista
Teen Fiction[Versión 2019] Hay magia en los nuevos comienzos y eso es lo que Melissa aprenderá al enfrentarse al mayor de los desafíos, el amor. Por motivos del trabajo de su padre, Melissa se muda a una nueva ciudad sin conocer a nadie, ni un amigo, ni familia...
