Capítulo 3

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Caminata nocturna

Al día siguiente hicieron lo prometido, visitar el instituto. Melissa y su madre se encontraban frente al instituto de tres pisos color claro, en las letras del edificio se puede leer: «Instituto de Excelencia Nuevo Mundo».

—Entremos —manda la castaña clara dando el primer paso. Su hija le sigue por detrás.

Al entrar, el lugar es más grande de lo que ellas pensaban, así que solo caminaron mirando alrededor. —¿Deberíamos preguntarle a ese conserje? —consulta la de ojos cafés mirando al empleado, a lo que su madre asiente y se acercan a él.

—Disculpe, señor conserje... —habla la madre y el señor se voltea al oír que se refieren a él. —¿Podría decirme dónde se encuentra la dirección?

El señor mayor le indica que siga recto, vaya a la derecha y encontrará la puerta que dice «Dirección», ella le agradeció y siguieron su camino. Al tocar la puerta, le indican que pasen y tomen asiento en la oficina de la secretaría para completar el proceso de inscripción.

Cuando terminan, le entregan una hoja con el listado de lo necesario para el año escolar, su uniforme de uso habitual y el de Educación Física: Los dos tenían los pantalones rojo carmesí, el uniforme habitual una camiseta con cuello color amarillo pálido claro con el sello del instituto, y el de física, era una camiseta blanca con el mismo sello del lugar. Luego, la secretaria las acompañó para darles un recorrido por las instalaciones del instituto para que lo conocieran mejor y sus servicios educativos.

[...]

Después de irse del instituto, Melissa y su madre pasaron por una heladería y se sentaron en una mesa a degustar sus helados. La joven castaña rojiza tenía uno de fresa con vainilla, mientras su madre tenía uno de menta con ron pasas.

—¿Qué te pareció? ¿Te gustó el lugar? ¿Te podrás acostumbrar? —pregunta su madre después de unos segundos de silencio.

—Mm... sí, está muy lindo, además es muy grande y hay más aulas para las modalidades, me gusta —responde con una sonrisa.

—Me alegra oírlo, hija —Pone su mano sobre el hombro de su hija.

[...]

El día siguiente, sábado, fueron al supermercado y compraron todos los útiles necesarios para el inicio a clases. Mientras la joven tomaba un cuaderno, observó a su lado un grupo de chicas sonrientes, estaban haciendo demasiado ruido, pero no pudo evitar pensar en su grupo de amigas; ellas visitaban mayormente los centros para comprar y algunas veces se reían, tanto que les llamaban la atención.

La chica cierra sus ojos y aprieta el cuaderno contra su pecho, se le logra escapar una lágrima por sus recuerdos. Pero es sacada de sus recuerdos cuando oye a su madre llamándola.

[...]

En la tarde, a las 6:28 p.m, Melissa no se sentía bien emocionalmente sentía la mandíbula tensa, quería llorar, se sentía frustrada por su nueva vida, no podía acostumbrarse. Así que simplemente fue a su cuarto y se recostó acurrucándose en sus piernas. Hasta que oyó a alguien tocar su puerta.

—Meli, ¿Ya te estás arreglando? —pregunta desde el otro lado de la puerta su madre.

—¿Para qué? —pregunta confundida levantándose de su cama.

—Para la actividad que nos invitó la vecina Marcela en su casa.

—Ah... no, pero en eso estoy —responde nerviosa apresurándose para ir al baño a ducharse.

Amor a primera vistaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora