Mi cariño es para ti
El sol salió reflejándose a través de las finas cortinas moradas de su cuarto, incentivándola a despertar junto a su compañía canina, quien no se quedaba atrás en cuanto quién es más molesto por las mañanas. Con mucha pereza, ella estira su cuerpo y suelta un bostezo, pasando las manos por su cabello alborotado.
—Detente pequeña —pide mientras siente las lamidas de su caniche negro—, ya estoy despierta, mi niña preciosa.
La acaricia afectuosamente, siguiendo su juego matutino, mientras Molly le responde con ladridos y da saltos sobre la cama; luego la incita a seguirla hasta la cocina, donde le pide que la alimente.
—Hola cariño —se acerca su madre a abrazarla—. ¿Tienes planes para hoy?
La castaña rojiza niega.
—Oh, pues que raro verte a estas horas.
—Molly me despertó —indica mirando a la pequeña caniche saciando su apetito en su plato metálico, siendo el único sonido presente por la mañana.
—Buena chica —Paula sonríe acercándose a acariciar el lomo de la cachorra, causando un gesto de indignación por parte de su hija—. Ya que estás cambiáte y sácala a pasear.
—Pero mamá… es temprano.
—Pero nada, salió el sol y usted no tiene clases hoy. Así que ve.
Soltando un puchero, sube a su cuarto a alistarse con su ropa deportiva, atando su pelo rojizo en una coleta adornada con una banda blanca. Por último, toma su celular junto a sus auriculares para ir por su perrita y ponerle su correa de color rojo, a juego con su pelaje y su caminar elegante. Salen de la casa.
El sol abrasador es lo primero que la recibe, junto al notable calor oculto tras una tierna brisa marítima que daba al vivir cerca de las costas hondureñas. Por curiosidad, la chica decide aventurarse hacia la playa Brisas del Caribe, o al menos recorrería los bordes sin adentrarse mucho.
Trota sosteniendo firmemente la correa al son de “Affection” de CAS¹ resonando en sus auriculares, envolviéndola en su burbuja de ensimismamiento mientras intenta mantener el aliento en medio de su entrenamiento.
La emotiva letra en medio de tan suave melodía trae un recuerdo esporádico sobre aquel chico que la tiene colgando en las nubes, aún tiene presente su último encuentro en su casa, donde sintió su calidez cerca de sus labios, causando que siga presente en sus días sin tener que mostrarse físicamente. Aquel trabajo había servido de excusa perfecta para su acercamiento, quienes conscientes de la atracción temen dar un paso en falso.
«Ese día se formó el momento ideal en el cuarto de Melissa, ambos acordaron reunirse en su casa para la primera parte de su trabajo: investigación. Alexander llegó a la tarde trayendo sus apuntes relevantes a La Revolución del 19², teniendo adelantada su parte de la tarea.
—¿Y, qué te parece? —preguntó moviendo sus dedos inquietamente sobre su pierna.
La chica leía el papel con detenimiento; cuando terminó, tomó un resaltador naranja y comenzó a marcar sobre la hoja, a espaldas de él.
—Pienso que podríamos abundar más en estos acontecimientos —indicó volteandose hacia él, mostrándole el papel—. Después de todo, estamos sincronizados.
Alexander levantó su vista hacia ella con sorpresa, sintiéndose impregnado de su belleza al cruzarse con sus ojos cafés oscuros, difíciles de ver en la oscuridad de la noche, pero a la vez tan fáciles de leer por el tiempo que se le permitiera.
ESTÁS LEYENDO
Amor a primera vista
Teen Fiction[Versión 2019] Hay magia en los nuevos comienzos y eso es lo que Melissa aprenderá al enfrentarse al mayor de los desafíos, el amor. Por motivos del trabajo de su padre, Melissa se muda a una nueva ciudad sin conocer a nadie, ni un amigo, ni familia...
