Capítulo 11

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Tarde de estudios

Habían terminado las clases del día en el Instituto de Excelencia Nuevo Mundo, después de largas seis horas de enseñanza, los estudiantes ya podían partir a sus hogares a descansar por el resto del día, para volver al día siguiente.

La chica de cabellos castaños rojizos se encontraba saliendo del gran edificio en compañía de una rubia anaranjada y una chica morena de cabellos oscuros conversando animadamente entre ellas mismas.

—Entonces... ¿Te irás con nosotras? —pregunta la morena sonriente.

—Sí, le comenté a Alexander... —Se detiene al escuchar las risas de esas dos chicas podría llamar amigas. —¿Podrían detenerse, por favor? —cuestiona cruzándose de brazos. Ellas asienten. —Pues bien... también le avisé a mi mamá.

—Yo le hablé a mi hermana mayor para que nos lleve a tu casa ahora —comenta la chica pecosa mirando a la calle.

Melissa asiente.

—¡Vamos! Ese es el auto —indica la rubia anaranjada agitando su mano al caminar apresuradamente hacia un Kia Forte 2014 color gris en el que su conductor no paraba de tocar el claxon. —Hola hermanita —saluda usando un tono dulce.

—Suban niñas —habla la hermana de Lucero haciendo una seña con la mano, podría decirse que está fastidiada.

—Ya no somos niñas, Lisa —informa la de pelo rizado con un tono molesto acomodándose en el asiento trasero del vehículo.

—Sí, sí... Como sea, ¿están todas? —pregunta Lisa mirando a la parte trasera usando su espejo retrovisor interior. Las chicas asienten.

Lisa es una de las hermanas mayores de Lucero, es quien viene a recogerla al instituto junto con Esmeralda. A pesar de las diferencias de edades podría decirse que Lisa y Lucero son copias idénticas con excepción del color de sus cabellos, ya que su hermana poseía un color avellana, además de tener los ojos más separados, y la ausencia de las pecas características en su hermana menor.

—Y bien... ¿Cuál es la dirección? —pregunta la mayor observando a la chica nueva a través del espejo.

—Y-yo te indico, sigue hacia adelante —responde la más menor nerviosa por la mirada desafiante de la mayor en el auto.

—Bien... —contesta para seguir las indicaciones.

[...]

Después de unos minutos de viaje en el auto se encontraban frente a la casa de Melissa, la mencionada baja del vehículo seguido de las dos chicas para caminar hacia la puerta principal y abrirla para ellas.

—Pasen —indica haciéndose a un lado de la puerta.

—Gracias —habla la rubia anaranjada sonriente.

—¿Ya llegaste hija? —pregunta la castaña clara saliendo de la cocina acercándose a la entrada. —Veo que también trajiste a tus compañeras.

—Buenas tardes —saluda sonriendo tímidamente la morena seguida de la chica pecosa que agita su mano levemente.

Paula sonríe. —¿Qué tal si pasan al comedor? —Señala el interior más allá del arco que poseía el recibidor.

Al adentrarse más las dos chicas pudieron tener una vista amplia del interior del hogar de su compañera, el interior de la casa tenía un concepto abierto con excepción de la cocina que se dividía de lo demás por una barra de desayuno y taburetes altos con colores dominantes mayormente el marrón como el de un cerezo; su mesa de comedor se encontraba detrás de estas, distanciadas por tan solo unos centímetros de largo, y su sala de estar por igual, está en su totalidad adornado con colores blanquecinos —incluido su alfombra de pelo largo— en su mueble: Un sofá en 'L' acompañado por almohadas de color azul cobalto y una blanca con un bordado de una flor lavanda, su mesa baja de madera de roble, así como la del comedor, las dos poseían encima un mantel de encaje blanco adornado por un bol de cristal con varios pinos y hojas silvestres, a excepción de las demás mesas la que sostiene la televisión es una madera de pino.

Amor a primera vistaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora