Los chicos estaban estáticos y asustados, ahora que tenían los alimentos necesarios para pasar unas semanas debían encontrarse con eso. Taehyung era quien estaba más tranquilo de los dos, mientras los nervios de Jungkook se notaban tanto que sus manos temblaban sin parar y su respiración errática lo ponía más en evidencia. El mayor al notar esto tomó un suspiro antes de poner su mejor para tratando de transmitirle calma al chico a su lado.
— Jungkook... —Susurró el mayor tomando las manos del menor y dejando un tierno beso en cada una de estás.- Quiero que me escuches.
El chico asintió entre jadeos, mientras de fondo escuchaba como aquel caminante continuaba devorando el bulto de huesos y carnes de aquel cadáver que yacía inerte en el frío suelo de lo que alguna vez fue una productiva tienda de conveniencia provocando que el ambiente se volviera escalofriante para ambos pues aparte de eso no había otro sonido en el lugar.
— Quiero que sostengas esto. — Le pasó su mochila, mientras se quedaba con el fierro de hierro y un chuchillo en ambas manos. - ve hacía la puerta con cuidado y sin hacer ruido. Quiero que supervises si hay cosas de estás ahí afuera y si de casualidad se acerca otra, avísame, pero no mires a mi dirección.
El menor negó con prisa, ¿Por qué se iba a enfrentar a esa cosa? ¿Por qué pensaba en dejarlo solo? antes de que pudiera hablar, Taehyung atrajo del cuello a Jungkook y besó sus delicados belfos, un toque parsimonioso tratando de transmitirle paz, le sonrió y se alejó a pasos sigilosos del lugar, dejándolo ahí con las palabras estancadas en su garganta sin poder exteriorizarlas en dicho caso no le quedó más remedió que caminar al otro extremo del local, paso tras paso la tensión aumentaba, los sudores se deslizaban por su cien y sus ojos lloroso observando todo mientras iba imaginando miles de situaciones, toda con un final más trágico que la otra. Cargó con ambas mochilas, intentando que los refrigerios y productos de higiene en su interior no emitieran ruido, tampoco sus pisada pero lo inevitable pasó cuando una de las latas que estaba al costado en una de las mochilas se resbaló y aunque por reflejo Jungkook quiso agarrarla ya era muy tarde.
¡Soy un estúpido! Se regañó a si mismo.
El sonido de aquella lata impactando contra el suelo resonó en todo el espacio, en cuanto el azabache se percató de lo sucedido su cuerpo se había paralizado atónito por lo que había provocado, pues aquella criatura se alzó y con rapidez corrió hasta él para abalanzarse, Jungkook aceptando su final, en trance por el miedo y con las lágrimas humedeciendo sus mejillas solo cerró los ojos pero dicho impacto nunca llegó, tras algunos segundos abrió sus ojos, viendo la imagen de Taehyung apuñalando incontables veces a esa horrible criatura mientras el fierro atravesaba su boca hasta la parte posterior de su cabeza, las manos del castaños estaban teñidas de sangre y cuando el caminante por fin tuvo su deceso sacó el hierro logrando que toda la sangre saliera esparcida como cual fuente a la par que alguno de sus sesos salieron volando por partes en el lugar, el mayor se puso de pie llevándose consigo ambos objetos.
— Maldita criatura de mierda.
Murmuró viendo como esa mierda se encontraba inerte en el suelo, se acercó hasta el menor mientras lo supervisaba con un rostro preocupado y limpiaba una de sus manos con su pantalón para poder acariciar el cabello del ajeno.
— Cariño, ¿Estás bien?
Y fue en dicho instante que Jungkook por fin reaccionó abrazando al alto sin importarle cuan lleno de sangre estuviera, el contrario lo rodeó con sus brazos mientras dejaba caricias en su cabeza intentando calmarlo en cambio el menor se dejó mimar por su chico unos minutos más hasta que lo sintió más relajando para poder hablar.
— Gracias, Tae. — expresó con total gratitud.
—No tienes que darme las gracias. — suspiró tomando ambas manos de del chico. — Solo te pido que no se la pongas tan fácil, nene. Pelea aunque sea lo último que hagas pero no te dejes morir, no soportaría vivir sin ti.
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2024. | Taekook.
Science FictionJusto luego de haber terminado, comenzó lo que sería el verdadero terror para ambos chicos que sin previo entrenamiento tendrán que enfrentarse a cientos de criaturas que darán lo que sea por comerse sus cabezas. Sangre, muertes vivientes, sexo y m...
