April 11th 2024: Giselle.

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Dos personas iban en la parte delantera del auto, una al volante y una inconsciente con las manos atadas.

Otra víctima.

Una mujer con el cabello en su cara, rubio platinado y piel blanquecina adornada de golpes y moretones, cosa que confirmó más la suposición de Jungkook. ¿Cómo podía hacerlo? ¿Cómo podría liberarse y escapar? ¿Cómo podría vengarse? Pensó detenidamente mientras fingía tener sus manos aún atadas, hasta que algo repentino se le ocurrió.

— Oye... Quiero ir al baño, urgente.

Llamó al contrario mirando por la pequeña ventana, el hombre se tensó por al escuchar la voz del contrario y la mujer a su lado seguía sin moverse. A su lado en cerca de la palanca había un arma, pequeña y portaba de color negro, Jungkook tragó y observó a su alrededor. Si fallaba posiblemente no la contaría más.

A su alrededor en la parte de atrás habían varias cajas y aunque no sabía exactamente que eran tenía la sospecha de que era comida y más armamentos, tal vez el hecho de que hayan tenido que huir de imprevisto abrió una brecha para escapar y si escapaba con el vehículo ya tenía una brecha buena. No sabía si habían más personas como él, pero si así lo era lamentaba tener que dejarlo y si llegara a ser el caso sacrificar sus vidas por la suya.

¡No! Nunca haría eso.

Suspiró viendo que el contrario se parqueo mientras los demás autos siguieron sin percatarse de su parada, el alto con mucha pereza y bajó sin hacer mucho ruido, caminó hasta la parte posterior del vehículo. Su cara era de completa molestia y su cabello negro caía con descuido en su rostro.

— Ven, tienes tres minutos para hacer lo que tengas que hacer o sino te dejo, no me importa que seas el juguete del jefe. — amenazó mientras estiraba sus brazos para que Jungkook pudiera lanzarse.

El azabache miró sus manos luego observó por un corto periodo de tiempo dentro de la camioneta y volvió a verle.

— Muévet.. ¡Hijo de puta!

Una patada lo había dejado en el suelo con una nariz rota y montón de sangre chorreando, el azabache por su parte fue ágil al tirarse al piso y pensó que iba a ser tan fácil, pensó: lo pateo, hago algo de tiempo para tomar el arma, le disparo, tomo la camioneta y huyo. El plan no funcionó, antes de tomar en arma el tipo tiró de él con fuerza haciendo que su cabeza se golpeara con el suelo, forcejearon un rato donde puños iban y patadas venían.

— Maldito mocoso de mierda, te voy a hacer pedazos. — Gritó el hombre importándole muy poco a quien podría llamar con el ruido.

— Cierra la maldita boca, criminal. — respondió aún llevando la desventaja.

El sonido seco de un disparo.

El tipo tenía una expresión de asombro y un disparo en su frente, el cuerpo inerte cayó al suelo dejando a Jungkook con los pelos de punta, parte de su cara chorreando sangre y jadeando, volteó hacia atrás para notar dos cosas: uno; el tipo estaba muerto y dos; los caminantes estaba ya ahí.

— ¡Muévete! — Gritó aquella rubia que aún tenía el arma homicida en sus manos atadas.

Jungkook se apresuró a llegar a la puerta, en cuestión de segundos ya se había puesto en marcha dejando a varios zombies entretenidos con el cuerpo aún caliente de uno de sus agresores y varios de ellos siguiendo el sonido que provocaba aquel vehículo.

— Gracias. — dijo él manejando como un total imprudente solo para dejar atrás a esas criaturas y evadir algunos obstáculos del camino.

— Gracias a ti, soy Giselle.

— Jungkook, un placer quisiera decir pero no es la mejor situación.

Y Giselle rió, por primera vez en tres meses. Jungkook admitió para si mismo agradarle la risa ajena, se sintió como un chico normal por primera vez desde que todo comenzó. Con el pasar de las millas los zombies fueron dispersándose hasta que pocos de ellos Giselle se encargó de dispararles y dejarlos por fin descansando al más allá, gracias al cielo no habían podido dar con los demás, pero ambos sabían que no estaban muy lejos.

En el camino hablaron de cosas triviales como: que estudiaban antes de todo, que edad tenían, música favorita y cosas que jóvenes normales. Giselle le confesó que su familia fue asesinada por estas personas, su hermano mayor fue usado como carnada y ella como juguete, que tiene ya dos semanas desde que fue secuestrada, ella se había resignado a vivir y ya había intentado suicidarse por eso la llevaban amarrada y custodiada, había podido escuchar el plan de estar personas fue en ese momento que decidió compartirlo con el pelinegro.

— ¿En serio quieren hacer eso? Son unos idiotas. — Suspiró el azabache. — Ellos mataron a mi novio, ese imbecil de Beom se atrevió a tocarme.

Hizo una expresión de asco, sus manos sujetaban con fuerza el volante mientras su mirada se mantenía fija en el camino, casi a las afueras de Seúl se ponía notar la carretera solicitaría y los carros abandonados por todas partes, admitía que mas que asqueado y triste estaba enfurecido. Quería masacrar a ese viejo que sufriera y rogara por su asquerosa vida, ese era su nuevo propósito. En cambio la rubia se abrazó así misma intentando llorar, el chico se dio cuenta de aquello y largó un suspiro antes de regalarle una sonrisa.

— Llorar no hará que las cosas mejoren, entiendo que fue algo triste y repugnante. — Recordó el azabache. — pero no merece tus lágrimas, me gustaría llorar también por lo que pasó, pero hay cosas más importantes que merecen que llore.

Como la muerte de Taehyung. Pensó.

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⏰ Última actualización: Jan 15, 2025 ⏰

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2024. | Taekook.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora