CAPITULO 4

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El aire estaba cargado de tensión en la casa Smith. El señor Smith, un hombre de rostro severo y ceño fruncido, se enfrentaba a Thomas, su hijo rebelde.
El motivo del conflicto: Alika. Thomas quería ir al bosque a buscarla, pero su padre se negaba rotundamente.

-¡Es demasiado peligroso, Thomas! gruñó el señor Smith, sus ojos grises brillaban con furia.

-¡No permitiré que te arriesgues por una simple esclava!

-¡Alika no es una simple esclava! replicó Thomas, su voz resonaba en la sala.

-¡Ella es una persona, padre! ¡Y necesita nuestra ayuda!

El señor Smith se puso rojo de ira.
-¡No toleraré tal insolencia! ¡Está es mi casa y son mis reglas!

La pelea se intensificó, las palabras duras se lanzaban como dardos envenenados. Sin embargo, Thomas no se dejó intimidar. Estaba decidido a encontrar a Alika, a pesar de las consecuencias.

Mientras tanto, en la finca, los esclavos sufrían el castigo por la fuga de Alika. Recibieron latigazos, donde la piel desangrada parecía coserse al sol!!
Los detalles don escabrosos, son demasiado horribles y crueles. Basta con decir que la injusticia y la crueldad reinaban.

Lejos de allí, en una cabaña escondida en lo profundo del bosque, Alika se encontraba segura. Aunque estaba asustada y preocupada por sus amigos, sabía que había tomado la decisión correcta al huir. Mientras la luna se alzaba en el cielo, Alika se prometió a sí misma que algún día, liberaría a sus amigos y pondría fin a la tiranía del señor Smith.

Corazones EncadenadosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora