Esta es una historia ocurrida durante nuestros días viviendo juntos. Una de muchas, las cuales fueron pasando a lo largo del tiempo que estuvimos conviviendo.
Era una mañana cualquiera, durante las vacaciones de primavera, y previo a nuestro paso al segundo año. Era un día libre y pacífico, el cual usamos para descansar y hacer algunas tareas del hogar, como limpiar el piso, ordenar las cosas dentro del refrigerador, lavar la ropa, etc. Ya que estábamos los dos solos, nos dividimos el trabajo para terminar más rápido. Gracias al mutuo entendimiento que teníamos entre nosotros, no fue difícil adaptarnos al ritmo del otro.
Para ese momento, Atsushi limpiaba la cocina, mientras yo lavaba parte de la ropa de ambos. Estaba en la lavandería sacando ropa sucia, dividiéndola por colores; la ropa blanca, por un lado; y la de color, por otro; del mismo modo, la que era propensa a manchar otras prendas las coloqué aparte de las anteriores. Entonces, empecé a meter la ropa de ambos en la lavadora, hasta que me llegué a encontrar con dos cosas; una camisa, y un bóxer de Atsushi.
Al ver el bóxer, lo primero que se me cruzó por la mente fue lo grande que era, en comparación a los que yo solía usar –y que todavía uso de vez en cuando—. No dejaba de estar atónito ante el tamaño de esa prenda íntima, por lo que mi mente empezó a pensar estupideces que no vienen al caso, y que podían hacerme ver como un pervertido. Agité mi cabeza, y metí el bóxer en la lavadora. Luego teníamos la camisa, que era de un simple color negro. Estaba allí para ser lavada, y eso iba a hacer; sin embargo, pude detectar un olor provenir de ella, y no pude dejarlo pasar. Se trataba de una especie de perfume, el cual tenía una fragancia algo agradable para mí, así que inconscientemente empecé a oler la camisa, en busca de dicho olor.
Debería preguntarle qué perfume usa... Huele muy bien.
Decía en mi mente, hasta que me di cuenta de lo que estaba haciendo.
Espera, ¿Qué diablos? ¿Por qué estoy oliendo su camisa?
En ese proceso, otro olor extraño se hizo presente, el cual era, por decirlo de algún modo, "la esencia" de Atsushi; su olor.
... Me siento como un pervertido haciendo esto. No, realmente creo que me he convertido en uno.
Me decía mientras sentía ambas fragancias entrar en mis fosas nasales, y empezar a considerar si realmente estaba bien de la cabeza. Por un momento lucía arrepentido de lo que estaba haciendo, mientras una mueca se formaba en mi rostro.
No, definitivamente debo dejar de hacer esto. Yo... Ahora me siento raro.
Dije sonrojándome, y traté de bajar la camisa; sin embargo, en ese momento, él apareció.
"..."
"... ¡Ah!" Chillé mientras miraba asustado a la persona frente a mí, quien parecía confundido, sorprendido y algo asqueado.
"... ¿Qué haces, Ry-...?"
Antes de siquiera poder terminar de decir algo, solté un grito que, muy probablemente, se escuchó a lo largo y ancho de toda la cuadra en la que vivía.
"¡No es eso, que no es eso, no te confundas! ¡No era mi intención hacer eso! ¡No, no, noooooooo!"
Tiré la ropa hacia Atsushi, y corrí despavorido del lugar, yendo a hacer otra cosa. Ni siquiera me tomé el tiempo de volver y terminar lo que estaba haciendo, debido a la vergüenza.
Me fui al segundo piso a organizar mi habitación y la de mi madre, ya que no me atrevía a entrar en la de Atsushi, especialmente después de lo ocurrido. A todo esto, él solo se quedó allí parado, sin saber cómo reaccionar. Suspirando, fue a terminar de hacer lo que debía, y luego siguió lo que yo dejé a medias en la lavandería.
Más tarde, cuando ya me había calmado un poco, bajé nuevamente; aunque, en esta ocasión, intentaba evitar cualquier contacto visual con él. Pero cuando bajé al primer piso, no encontré a Atsushi por ningún lado, así que asumí que estaba en la lavandería. Al entrar allí, me quedé estupefacto ante lo que mis ojos estaban viendo.
Atsushi estaba agachado sacando ropa de la secadora, y justamente cuando yo entré, tenía un par de ropa interior de mujer en sus manos, los cuales eran míos. Los agarraba con cuidado, aunque parecía algo curioso al respecto; o eso fue lo que pensé.
Cuando él se percató de mi presencia, me miró con la mirada más indiferente posible; y yo, sonrojado al ver que él sostenía algo tan personal en sus manos, le dije:
"¡¿Qué crees que haces con eso?!"
"Sacándolo de la secadora."
"Ah, es verdad."
"..." Él parecía algo serio, y me miraba con una mueca muy extraña de describir, hasta que luego vi su cara tornarse en algo más raro todavía, y dijo:
"Kyaah, no es lo que parece. No soy un pervertido, kyaaah, kyaaah." Decía en un tono burlón pero seco, casi como si no le importara mofarse de mí, y lanzaba mi ropa interior hacia mí, tal como yo lo había hecho.
"..." Al ver aquella escena, la vergüenza se me pasó por completo, y mi rostro mostró confusión total.
... ¿Qué acaba de pasar?
"... Tú..."
"¿Lo ves? No tienes que ser tan melodramática. Tampoco tengo problemas con sostener tu ropa interior. No soy esa clase de tipo, para empezar." Decía él mientras terminaba de sacar la ropa, y tomaba lo que me había arrojado.
"A-Ah... Claro..." Decía yo, intentando comprender lo que había ocurrido.
"Si lo entendiste, ayúdame a tender la ropa."
"Ah, está bien." Dije, y lo ayudé a llevar la canasta con las prendas recién lavadas y secadas.
Después de eso, terminamos de limpiar lo que quedaba de la casa, así como ese curioso día de los muchos que nos tocaría vivir a partir de ahora.
Aunque todavía me quedaron dos dudas en aquel momento: ¿Cuál habrá sido aquel perfume que usaba Atsushi? Y también, ¿por qué empecé a oler su ropa en primer lugar? Había cosas que no llegaba a entender de mí desde que el cambio ocurrió; y ahora con Atsushi más cerca que nunca, me siento aún más confundido que antes.
Pensando en ello, no llegué a obtener una respuesta inmediata para ninguna de estas dos interrogantes.
Aunque, posteriormente, recibí el nombre del perfume que él usaba, y me compró uno igual antes de que yo pudiese hacerlo.
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GenderSwitchs Vol. 6 (Español)
Teen FictionLa temporada de primavera se aproxima, ¡y muchas nuevas emociones surgen! Las elecciones del consejo estudiantil se acercan, lo que provoca la aparición de un nuevo acompañante. Y... ¡¿Atsushi está en problemas?!