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20:40 pm

Tiago

Me quedé un rato en la casa de la mamá de Brenda, ya que ella me lo pidió, ya me estaba hartando esta situación.

Quería a Brenda, claro que la quería. Pero no me podía sacar a cierta rubia de la cabeza, lo que sentía por Ciara era otro nivel.

¿Nunca se han sentido en un dilema?

Pues, creo que yo estoy metido en uno.

Cuando llegué a mi piso, dudé en entrar a mi casa, miré la puerta del apartamento de al frente.

¿Estará despierta?

Si vos no lo averiguas, no lo vas a saber

Que más da.

Caminé hasta su puerta y toque el timbre, casi al instante ella abrió.

Sonrió, maldita sonrisa que me vuelve loco.

- ¿Te soltaron? - preguntó riéndose.

Yo rodé los ojos.

- ¿Me vas a dejar entrar? - alcé una ceja.

- Ay no, como que la tipa esa te dejó de mal humor - abrió la reja y se hizo a un lado para que yo entrara.

Cerró la puerta detrás de ella.

- Ya me tenía harto - dije para tomarla por la cintura y acercarla a mí.

Ella tomó mí cara entre sus manos.

- ¿Y si te ayudo a olvidarte de ella un rato? - susurró sobre mí labios.

- Hacelo - la besé.

Era la sensación más exquisita del mundo. Sus labios eran suaves, me separé un momento de ella.

- Vamos a tu habitación - la tomé por los glúteos eh hice que saltara y enredara sus piernas alrededor de mi cintura.

Una vez en su cuarto, caímos en su cama, yo arriba de ella. Empecé a dejar besos en su cuello y clavícula, haciéndola soltar un leve jadeo.

- Me encantas - susurré en su oído.

- Y tu a mí - dijo y volvió a besarme.

Nuestras lenguas comenzaron una guerra, de la cual las dos querían salir vencedoras. Empecé a desvestirla lentamente, recorriendo con mis manos cada sentimetro de su hermoso cuerpo, cuándo la tube desnuda frente a mi, procedí a desvestirme yo.

- siento como si fueras un stripper - soltó una pequeña risita.

Me hizo reír.

Volví a ponerme encima de ella y me coloqué entre sus piernas.

- ¿Lista? - le pregunté.

- ¿Y el preservativo? - alzó una ceja.

Bufé.

- Te tomas la pastilla del día siguiente - dejé un beso en su cuello - además, vos tenes el implante - recordé.

- Está bien, deja de hablar tanto y házmelo - me besó.

No me lo tuvo que decir dos veces, entre en ella de una sola estocada, haciendo que ambos soltaramos un gemido.

- Oh Dios - gimió.

Empecé como a ella le gustaba, lento pero fuerte. Me sentía tan bien estando dentro de ella. Era una sensación que no podía explicar. Comencé a aumentar la velocidad de mis movimientos haciendo que gimiera más fuerte y sin parar.

Ángel • Short Story +18 •  ||Tiago PZK||Donde viven las historias. Descúbrelo ahora