"Me dí cuenta que hay cosas que solo contigo puedo hacer y tal vez eso sea lo que te hace tan especial para mí"
Tras la muerte de sus padres, ____ una chica mitad italiana, mitad Japonesa la cual ha vivido toda su vida en París la bonita ciudad del...
Era de mañana en la casa de los Kyan y al parecer, las cosas habían vuelto a la normalidad, Reki había arreglado las cosas con Langa y tu habías arreglado las cosas con Miya.
Aunque era cierto que ambos estaban de muy buen humor, en realidad no todo estaba bien. Reki si se disculpó, pero no contigo y seguías enojada por lo mismo.
La familia se encontraba desayunando y como era antes, cierto pelirrojo comía con gran velocidad su comida y salía de la casa de igual manera
—Me preocupe por nada— dijo Koyomi, luego volteó a verte —¿Tú también ya estás mejor?— en respuesta asentiste —Pude arreglar la cosas—
—¿Con todos?— preguntó tu prima de nuevo y negaste —Hay una persona que debe pedirme perdón— miraste a la puerta con disgusto.
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Entraste a tu salón y como de costumbre saludaste a Emily con una abrazo —¡Buenos días!— ella te respondió con igual alegría —¡Buenos días!—
Después te dirigiste a tu lugar y tras dejar tus cosas saludaste al pelinegro que como casi siempre estaba frente a su consola de video juegos —Buenos días, niño gato—
—Buenos días, caramelo— el chico siguió jugando así que ibas a ponerte los audífonos y ordenar tus cosas para la primera clase hasta que una voz te interrumpió —¿No hay abrazo para mi?— seguía jugando pero podías ver su sonrisa de gato.
Rodaste los ojos y seguiste acomodando tus cosas, pero como al terminar viste que el chico seguía centrado en su juego te acercaste a él y lo abrazaste por la espalda.
Acto que hizo que el chico diera un pequeño brinco y perdiera la partida —¡No vuelvas a hacer eso!— reíste ante su reacción y regresaste a tu lugar victoriosa
...
Terminaron las clase y como cada viernes, Emily y tú tenían taller de música —Ya te arreglaste con Chinen ¿Cierto?— asentiste
—Parecen matrimonio de viejitos, se pelean y luego se arreglan— reíste antes su comentario —¿Ya son novios?— preguntó sin rodeos y tu la regañaste —Mejor termina de juntar tus cosas, voy a despedirme de Miya—
Te acercaste al pelinegro —¿Tienes practica?— el chico asintió —Tú igual— asentiste —Entonces... ¿Nos vemos mañana?— habló y tu ladeaste la cabeza confundida —Mañana no hay clases—
Miya, en respuesta, rodó los ojos divertido —Deberías leer tus mensajes de texto más seguido— sin más se fue.
Por tu parte, terminaste de ordenar tus cosas y te dirigiste al taller de música junto con una Emily que no paraba de molestarte.
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