Capítulo 6

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POV narrador

Lucifer se miró al espejo ya con su traje habitual mientras arreglaba su sombrero, para ser honesto toda esa situación no lo hacía sentir para nada bien, habían pasado tantas cosas en tan poco tiempo que se sentía muy agobiado a demás de un imbécil, ¿realmente había estado a punto de suicidarse para que su plan sólo se halla visto frustrado por la persona que más insoportable que alguna vez conoció, el haberse permitido mostrarse vulnerable con la misma persona y para finalizar el haber permitido que este le funcionara de soporte emocional?, esos habían sido 3 fuertes golpes a su ego y recordarlo solo lo hizo sentir mucho odio y coraje por sí mismo.

-Esto es tan humillante-. Murmuro entre dientes acabando de acomodar los últimos detalles de su vestimenta.

Dio una última mirada a su espejo sonriendo a su reflejo el cual solo mostraba una mueca de una sonrisa torcida, una sonrisa falsa.

Lucifer camino deteniéndose al principio de las escaleras viendo a desde lo alto apenas oculto por las sobras del lugar a los residentes volviendo a llenar el lugar con sus voces, llenándolo de vida nuevamente, hace a penas la noche anterior parecía un simple lugar vacío y abandonado sin un rastro de brillo y ahora la vibra era diferente, el lugar se había llenado de color y alegría.

-"Ja, irónico"-. Pensó Lucifer.

Su vista enseguida pasó hacia su hija qué hablaba animadamente con Alastor; y eso bastó para que sonriera de manera genuina.

-"Solo por ti Charlie, únicamente por ti saldré de esta"-. Pensó para sí mismo, tomó aire que enseguida exhaló despacio para tranquilizarse y bajo con otra sonrisa radiante.

[...]

Después de recibir a los residentes del hotel Lucifer creyó que el resto del día sería tranquilo con la excepción de Alastor detrás de él preguntándole el cómo se sentía, si podía ayudar en algo o quería hablar de sus sentimientos; pobre e ingenuo Lucifer, después de terminar su desayuno junto a los residentes preparado por el pecador de ropas rojas, este mismo se excusó rápido de la mesa y arrastró a Lucifer por el salón del hotel.

El pobre ángel caído apenas estaba procesado la información cuando ya estaban cruzando las calles del infierno.

-¡¿Pero que carajos estás haciendo Alastor?!-.

-¿Que no había quedado claro ayer?, usted me dio tres meses para ayudarlo con sus problemas suicidas y yo solamente estoy cumpliendo con mi parte del trato-. Dijo Alastor de manera tranquila mientras seguía arrastrando a Lucifer mientras algunos pecadores chismosos veían la escena con notable interés.

Ya que en todo ese momento Lucifer estaba siendo arrastrado por el lugar entero con Alastor tomando su mano, exacto, no de su muñeca, no de su brazo, de la mano.

Una maravillosa escena que se prestaba para la interpretación de cualquiera que los viera.

-Bueno lo entiendo, ¿pero te molestaría soltarme?, no sé si te das cuenta pero cuando menos te lo esperes estaremos en todos los medios de comunicación siendo el escándalo de la semana-. Hablo Lucifer frenando el camino del de rojo.

Alastor lo único que atinó a hacer fue dejar que su vista pasara de sus manos sujetas a Lucifer y viceversa, una vez que su mente había procesado la información de un rápido movimiento aparto su mano.

-Oh!, lo lamento su majestad supongo que solo fue lo apresurado del momento-.

-Si como sea no es algo que me moleste...-.

Después de lo dicho se hizo un silencio incómodo, el demonio radio se tensó al escuchar las palabras de Lucifer el que al notar lo que dijo no pudo hacer más que negar nervioso.

-¡DIGO!, me refiero a que no es para tanto, no es que me gustes o algo así, ¡Aunque claro!, tampoco estoy diciendo que seas feo, de echo eres un hombre bien parecido, atractivo y elegante-.

Alastor miró al rey con su sonrisa algo torcida y un ligero tono rojizo adornado sus mejillas no muy notable, pero a ese punto el rostro de él mismo ya empezaba a calentarse.

-¡PERO ESO NO SIGNIFICA QUE ME GUSTE!, oh mierda, sabes no me gustan los hombres, bueno tal vez un poco de pende del hombre en específico-. Hablaba Lucifer intentando explicarse cuando solamente se estaba hundiendo más-. Pero tú no me gustas, solo me pareces atractivo, pero no por que me gustes-.

-¡Okey su majestad entiendo su punto!-. Hablo el contrario por fin encontrando las palabras para poder interrumpir ese incómodo momento.- que le parece si seguimos con nuestro recorrido, seguro encontraremos algo que hacer por aquí-.

Dijo Alastor empezando a caminar de nuevo por las calles del infierno.

Lucifer lo siguió odiándose internamente y repitiendo la escena una y otra vez en su mente como una película odiando cada una de las palabras que dijo e insultándose en sus adentros.

Mientras tanto Alastor hacía exactamente lo mismo, exceptuando que cada palabra torpe que le dijo Lucifer volvía a encender su rostro y traía una extraña calidez a su pecho.

Y por primera vez en mucho tiempo Alastor sintió un molesto cosquilleo en su estómago.

                                        [. . .]

-¿Al? ¿papá? ¿que pasó esta mañana? Pestañeamos y ya estaban en cerrando la puerta del hotel ¿pasó algo?-.

Les pregunto Charlie una vez la pareja volvió al hotel.

-Nada de lo que debas preocuparte cariño, solo fuimos a charlar y matar el tiempo tu padre y yo, supuse que como nos veríamos todos los días a partir de ahora tendríamos que llevarnos mejor-.

Lucifer miró de reojo a Alastor, eso evidentemente era una mentira, pero decidió callar, era mejor que Charlie creyera eso a que su padre intentó suicidarse la noche anterior, de cualquier forma no era todo una mentira, sonaba más a una verdad a medias.

-Oh!, bueno me alegro que estén resolviendo sus deferencias, ¡y esto me da una gran idea para una nueva actividad de redención!, ¿quieren unírsenos?-.

-Me temo que pasó Char char, hoy fue un día algo agitado para mi, preferiría ya retirarme a dormir-.

-Ya veo, no te preocupes papá lo entiendo-. Respondió la rubia con una radiante sonrisa.

Lucifer se la regresó y subió las escaleras de una forma algo pesada, realmente no habían echo mucho ese día, Alastor solamente estuvo preguntándole cosas sobre sus gustos y pasatiempos, nada demasiado importante y después le compro un helado, realmente no había sido la gran cosa.

Alastor siguió a Lucifer con la mirada, en ese momento solo podía pensar en dos cosas.

1. Lucifer le gustaba el helado de chicle.

Y

2. El cosquilleo en su estómago que ya empezaba a volverlo loco.

-Charlie querida, ¿de casualidad no sabes si tenemos Tylenol?-.

-Que?-.











































"El helado de chicle siempre será considerado infantil"






Nota de autor:
Ya sé que me tarde un poco y me desaperci por un vrgo de tiempo, no puedo asegurar estar más activo pero no voy a abandonar la historia, y pues ya chao, se la lavan💪🏼✨

*º~Una razón para vivir~º*_[AppleRadio]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora