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Querido diario:

Viajamos , fuimos a lugares increíbles , vimos los más hermosos atardeceres.

Boo nos acompañó en cada uno de los viajes , estaba ya muy grande , pero aún seguía siendo nuestro pequeño.

Cada día pasaba con un poco más de peso en mí, pero disimulaba .
Lo veía sonreír y era incapaz de mostrarme débil , quería disfrutar con él el tiempo que me quedaba , sin preocuparme de cuando moriría , es que podía hacerlo mañana y estaría bien.

—Quiero que me prometas que  cuando muera no estarás triste , sonreirás por todas las veces que yo me negué a hacerlo ,cuidaras de Boo y lo llevarás a nuevos lugares.

Sonreí al ver como extendía su meñique y lo juntaba con el mío, sellando su promesa .

Mi cumpleaños llegó, en realidad nunca me gustaron mis cumpleaños, me parecía algo tonto celebrar esa fecha , pero aún así lo disfrutaba por el hecho de comer pastel .
Ellos estaban muy emocionados, incluso Boo  saltaba y jugaba, pasamos un día genial, risas, cuentos , dulces , momentos geniales que eran irrepetibles.
Todo quedó grabado en mí, al soplar las velas solo desee que vivieran muy felices cuando me fuera y que lograran estar bien .

Luego de ese día comenzó la pesadilla.

Mis pies comenzaron a debilitarse, mis huesos dolían , los hematomas volvieron a aparecer y cada día perdía más peso.
Comenzé a palidecer otra vez y a tener episodios de amnesia en donde no reconocía a nadie .
Empezé a tener miedo, temía no recordar a mis padres , temía no recordarlo a él.

Lo vi llorar , cuando salimos de la consulta, el doctor había dicho que mi cuerpo comenzó a rechazar las células madres que se habían implantado, que comenzaríamos con la quimioterapia nuevamente, y está vez mucho más intensa.

No podía , no soportaba verlo así , ese chico que me había regalado sus mejores sonrisas ahora solo tenía lágrimas en los ojos , sabía que había sido un error haberlo mantenido conmigo sabiendo las consecuencias.
Por eso tomé la decisión.

—Terminamos

Salió de mi boca sin siquiera parpadear , sin un solo titubeo. Lo vi paralizarse , vi como nuevas lágrimas amenazaban con salir de sus ojos , vi como poco a poco se iba convirtiendo en aquel indefenso niño que solo sabía llorar.
Dolió, dolió tanto que mi cuerpo respondió a ese dolor guardado , comenzó una hemorragia interna .
Sentí como me sostuvo en sus brazos y corrió nuevamente con el doctor, otra vez en una camilla de hospital, me habían anestesiado para evitar sentir dolor , pero aún así distinguía algunas sombras y sonidos.

—No te voy a abandonar pequeña, estaré hasta el final , tu estuviste cuando no tenía las fuerzas para vivir , y yo voy a estar porque te lo prometí, y porque quiero estar ahí . Te amo pequeña.

Lágrimas comenzaron a brotar de mis ojos ,era la primera vez que alguien me decía que me amaba.
Y simplemente me debilitó.

Al despertar me suplicó porque lo dejara permanecer a mí lado y acepté, ya no dependía de mi alejarlo , el quería quedarse y así lo hizo.

Ella ✓Donde viven las historias. Descúbrelo ahora