ㅤ𝗍𝖾꯭𝗆꯭𝗈𝗋ㅤ🪻ㅤ𓋜ㅤ 𓂂 𓂂

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Pasaron meses desde la ceremonia en el bosque, y aunque Heeseung y Jihoon habían encontrado un sentido de paz, Heeseung no podía dejar de pensar en Sunghoon. Una tarde, mientras estaba en la biblioteca local investigando para su próximo libro, encontró un viejo tomo polvoriento en la sección de folklore y leyendas locales. El libro, titulado "Misterios del Bosque Oscuro", capturó su atención de inmediato.

Al hojear sus páginas, Heeseung encontró una leyenda que hablaba de una bruja llamada Winter, quien había vivido en el bosque hace siglos. Según la leyenda, Winter tenía el poder de devolver la vida a los muertos, pero sólo bajo una condición: aquel que deseara devolver la vida a su ser querido debía encontrar un diamante perdido en el bosque, conocido como el Diamante del Amanecer. El libro describía el diamante como una joya de un brillo inigualable, que había sido perdido en las profundidades del bosque oscuro.

Intrigado y con el corazón lleno de esperanza, Heeseung decidió emprender la búsqueda del diamante. Se preparó meticulosamente, llevando consigo provisiones, una linterna potente y un mapa del bosque que había trazado durante sus anteriores visitas.

Esa noche, se adentró en el bosque oscuro, guiado por la luz de la luna y el susurro del viento entre las hojas. El bosque parecía más vivo y consciente de su presencia, como si cada árbol y cada sombra estuvieran observándolo.

Después de horas de búsqueda meticulosa y casi al borde de la desesperación, Heeseung vio un destello de luz entre las raíces de un árbol gigantesco. Se acercó con cautela y comenzó a excavar alrededor de las raíces, su corazón latiendo con anticipación. Finalmente, sus dedos tocaron algo duro y frío. Con un esfuerzo tremendo, extrajo un pequeño cofre de metal oxidado.

Al abrirlo, un destello cegador llenó el aire. Dentro del cofre, descansaba el Diamante del Amanecer, su brillo iluminando el rostro de Heeseung con una luz cálida y pura. Sabiendo que había encontrado lo que buscaba, Heeseung regresó al gran roble donde había conocido a Sunghoon.

En el claro del bosque, Heeseung sostuvo el diamante y susurró el nombre de la bruja Winter, esperando que la leyenda fuera real. Para su sorpresa, una figura etérea apareció ante él. La bruja Winter era una mujer de apariencia joven, con ojos penetrantes y una presencia que emanaba poder y misterio.

—Heeseung, has encontrado el Diamante del Amanecer —dijo Winter con una voz suave y melódica—. ¿Estás dispuesto a cumplir la condición para devolver la vida a Sunghoon?

—Sí, haré lo que sea necesario —respondió Heeseung sin dudarlo.

Winter asintió y extendió una mano hacia el diamante. Al tocarlo, una luz brillante envolvió el claro, y Heeseung sintió una energía poderosa fluir a través de él. Cuando la luz se disipó, Winter y el diamante habían desaparecido, pero delante de él, de pie junto al gran roble, estaba Sunghoon, vivo y real.

Sunghoon abrió los ojos, luciendo confundido pero sano. Al ver a Heeseung, sus ojos se llenaron de lágrimas y una sonrisa de incredulidad se dibujó en su rostro.

—Heeseung, ¿esto es real? —preguntó Sunghoon, su voz temblorosa.

Heeseung corrió hacia él, abrazándolo con fuerza, sintiendo el calor de su cuerpo y la firmeza de su presencia.

—Sí, Sunghoon, es real. Estás vivo —dijo Heeseung, su voz llena de emoción.

Pasaron los días y Sunghoon se fue adaptando a su nueva vida, con Heeseung siempre a su lado. La conexión que habían formado en el bosque se profundizó, y ambos se dieron cuenta de que sus sentimientos iban más allá de la amistad. En medio de sus charlas y risas, comenzaron a surgir miradas y caricias que hablaban de algo más profundo.

Un día, mientras caminaban juntos por el claro, Sunghoon tomó la mano de Heeseung y lo miró a los ojos.

—Heeseung, hay algo que quiero decirte —dijo Sunghoon, su voz suave pero segura—. Desde que volví, he sentido algo especial entre nosotros. Creo que me estoy enamorando de ti.

Heeseung sintió que su corazón se aceleraba. Había sentido lo mismo, pero no estaba seguro de cómo expresarlo.

—Sunghoon, yo también me siento así. Desde el primer momento en que te vi en esa casita del árbol, supe que había algo especial entre nosotros —respondió Heeseung, estrechando la mano de Sunghoon con más fuerza.

Ambos se abrazaron, sintiendo una conexión que trascendía cualquier otra experiencia en sus vidas. Su amor era profundo y puro, forjado a través de la adversidad y el misterio del bosque oscuro. Con el tiempo, su relación se fortaleció, y ambos encontraron en el otro una fuente de felicidad y consuelo.

El bosque oscuro, que había sido testigo de tantas tragedias y secretos, ahora se convirtió en el lugar donde dos almas se encontraron y se enamoraron, un santuario de amor eterno. Sunghoon y Heeseung prometieron vivir cada día con gratitud y amor, honrando el milagro que les había reunido.

Sin embargo, el destino aún tenía secretos guardados para ellos. Una noche, mientras dormían en su cabaña, Heeseung fue despertado por un murmullo suave y misterioso que parecía venir del exterior. Deslizándose fuera de la cama, se acercó a la ventana y miró hacia el bosque. Allí, bajo la luz de la luna, vio una figura conocida: la bruja Winter.

Heeseung salió en silencio, siguiendo la figura etérea hasta el claro del gran roble. Winter se volvió hacia él, su expresión enigmática.

—Has cumplido con tu promesa, Heeseung —dijo Winter—, pero el bosque siempre reclama lo que es suyo.

Confundido y preocupado, Heeseung intentó entender las palabras de Winter, pero antes de que pudiera preguntar, la bruja desapareció en una ráfaga de viento.

A la mañana siguiente, Heeseung decidió no mencionar el encuentro a Sunghoon, queriendo proteger su felicidad. Sin embargo, no pudo ignorar la sensación de inquietud que crecía en su interior. Pasaron semanas y la vida continuó, pero esa inquietud nunca lo abandonó.

Una tarde, mientras paseaban por el bosque, encontraron una inscripción antigua tallada en una piedra oculta entre los árboles. La inscripción hablaba de un ciclo eterno de vida y muerte, sugiriendo que cualquier alma devuelta a la vida debía algún día regresar al bosque.

Sunghoon, al leer la inscripción, miró a Heeseung con una mezcla de miedo y aceptación.

—Heeseung, si esto es cierto, debemos aprovechar cada momento que tenemos juntos —dijo Sunghoon, estrechando su mano con fuerza.

Ambos sabían que su tiempo juntos podría ser limitado, pero eso sólo hizo que valoraran aún más cada instante. Continuaron viviendo y amando con intensidad, creando recuerdos que desafiarían el paso del tiempo..

 ੯‧̀͡ ζྀི)    𝙴𝚃𝙴𝚁𝙽𝙰𝙻ㅤ𝙿𝙰𝙻𝙿𝙸𝚃𝙰𝚁   - Heehoon.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora