Damon
La estoy cagando de la peor manera. La siento restregarse contra mi erección, y un gemido involuntario escapa de mis labios. Mis dedos se enredan en su melena, tirando suavemente para acercarla más a mí. Lamo su cuello mientras ella intenta quitarme la camisa.
—Necesito... —Su voz apenas es un susurro.
—¿Qué? —Me separo lo suficiente para mirarla a los ojos
Sus ojos son preciosos.
Está ligeramente sonrojada. Veo cómo se quita el vestido, dejando solamente la lencería roja. Observo detalladamente el encaje que adorna sus pechos, la diminuta tanga. Joder, la he deseado tanto, y ahora está aquí, dispuesta para mí. Le permito quitarme la camisa. Siento cómo sus uñas acarician mi abdomen hasta llegar al tatuaje del medio.
—Me gusta este tatuaje en particular —murmura, trazando los contornos con sus dedos—.¿De quién son estos ojos?
Son tus malditos ojos.
—¿Importa? —Veo cómo niega lentamente—.Me gustó el diseño.
Miento. Recuerdo cuando la busqué por primera vez después de muchos años. Vi una foto donde sus ojos se veían más intensos.Me gustó tanto que pedí que me lo tatuaran.Era un recordatorio para no olvidarla. La volteo para colocarla sobre la almohada. Beso el lunar en medio de sus pechos para bajar hasta su abdomen.
Me coloco entre sus piernas, y ella intenta cerrarlas, pero no la dejo, quito su tanga, revelando su humedad. Levanto la vista; ella está roja de vergüenza. Paso la lengua por su abertura, impregnándome de su esencia.
—Mierda, Damon —susurra, echando la cabeza hacia atrás.
Succiono su clitoris, y ella arquea la espalda, entregándose por completo a la sensación. Sumerjo dos dedos dentro de ella; entran con facilidad. Mierda, siento cómo mi erección palpita, exigiendo más. No dejo de lamerla como si fuera el mejor postre que comeré. Meto mi lengua.
—Me voy a... Dios... sí.—Jadea
—Córrete en mi boca como una buena chica.
no tardo en sentir cómo su vagina aprieta mis dedos, su cuerpo convulsionando con el orgasmo. Su pecho sube y baja rápidamente, y saco mis dedos de su interior, probando sus fluidos. Sabe tan dulce
Ella se quita la parte de arriba, quedándose completamente desnuda para mí. Acaricia sus areolas rosadas. Yo bajo mi bragueta y palmeo mi erección. Soy capaz de venirme sin tocarme. Ya no puedo más. Acaricio sus labios con el glande para humedecerlo, luego empiezo a masturbarla lentamente.
—Puedes meterla ya —Dice con dificultad.
—¿Por qué tanta prisa? —Me burlo de su urgencia.
—Dam... —Le introduzco la mitad de mi tallo y chilla de dolor.
Introduzco un poco más, sintiendo cómo su interior se ajusta a mí, cálido y apretado. Tiene los ojos cerrados, y me acerco para besar su mandíbula.
—Mírame, printsessa —Abre los ojos lentamente—. Quiero que mires quién te está cogiendo y no lo olvides.
Empiezo a penetrarla. Muevo mi cintura en círculos. Sus gemidos son tan tiernos. Aumento la velocidad sin lastimarla.
—Dios, Damon —Meto uno de sus pechos en mi boca, saboreando su piel—. Quiero más fuerte.
Suelto el pezón para tomarla por la cintura y seguir penetrándola. Ella me toma de la nuca para acercarme a sus labios. Dejo que me bese. Ella muerde mi labio inferior, luego se separa, pero no deja de mirarme.
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Lo inmoral ©
Romance[ATENCION ES UNA HISTORIA 🔞, PARTE l (Completada) PARTE ll (Completada)] no pueden resistirse a la tentación, a la adrenalina de lo prohibido, aunque el precio sea el dolor, y el juicio de los que no han comprendido.
