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¿Era una estudiante? ¿Quizás mayor? ¿Aún más joven? ¿Con quién vivirá?

Observar el cuerpo meneandose al ritmo de la canción más popular de aquel clandestino lugar producía una serie de sentimientos en su interior.

No podía apartar los ojos aunque sabía que paso haría a continuación, se preparó mentalmente puesto que la mejor parte era al finalizar aquel movimiento tan suelto a ojos cerrados, al sonar la última nota, los abriría deslumbrando con su brillo verde a todo quien la apreciara.

¿Qué la hacía venir? ¿Curiosidad? ¿Diversión? ¿Libertad?

Tan bella

Un cosquilleo recorría sus cascos que le indicaban acercarse a ella que detuvo su baile para beber algo en la barra, se acercó lento, cautelosa de hacer algún movimiento incorrecto que la delatara.

Había una razón para que la estudiante buena escapara cada fin de semana sin falta de su casa para escabullirse, se aseguraba de que nadie se diera cuenta que salía y volvía antes de que todos despertarán.

Al principio fue curiosidad, luego paso a ser casi una obsesión, sentía que si no lo hacía su semana no sería igual de buena.

El ritmo de esa música, en aquella clandestina discoteca, le provocaba cerrar los ojos y dejarse llevar, la música envolvía su sistema haciendo que su cuerpo se moviera por inercia, izquierda primero, luego derecha, tal vez un giro, tal vez un ligero meneo de cabeza.

Cuando menos lo esperaba se encontraba bailando con todo su cuerpo cada canción que los parlantes emitían, casi sabiendo de memoria de tanto escucharlos.

Era inevitable que cada asistente no la notara, era como si brillará de forma propia reflejando las luces del lugar, su cabello suelto parecía cobrar vida bailando al mismo ritmo de la música de forma espectacular y cuando abría los ojos conseguía hipnotizar a más de alguien.

A lo lejos era mirada, nunca pudo evitarlo, siempre que bailaba ella sabía conseguir esa atención, el corazón expectante se aceleraba con cada movimiento, emocionado.

Deseaba con fuerzas que sus cascos no se sintieran anclados al suelo para acercarse, bailar un poco o charlar, acompañarla para al final pedirle conocerse más...

“Deberias dejar de soñar”

Había perdido la cuenta de las veces que solo se quedó mirándola, anhelante, con su corazón y su mente solo llenos de ella, quizás pareciera que la acosaba en cada ocasión, pero no podía evitarlo, llamaba tanto la atención que solo quería apartarla de todo, segura de que si se acercaba no sería el fin ¡Su corazón se lo decía! Con cada latido que era más rápido que el anterior.

Quería que ella le mirara, aunque sea un segundo ¿Cómo el resto parecía poder iniciar conversaciones normales con los demás? Las pocas veces que se quiso acercarse a ella se quedaba estática.

¿Cómo no hacerlo?

Verla moverse en la pista hacia toda la concentración suya dejara su cabeza, cada pensamiento, solo llenándose de ella, viéndola solo a ella, por lo cual volvía al principio como una cobarde.

“Oye, ¿Sabías que nada más al verte dejo de pensar en todo lo demás?”

Quizás no sería el mal comienzo de una conversación si solo se acercara.

A la misma hora de siempre ella se despedía de quienes la rodeaban, sonriendo en grande con los ojos cerrados, alcanzó a leer un poco de su boca un «Hasta la proxima» para alejarse.

Abrió sus ojos enormes, consulto la hora en su teléfono viendo lo tarde que era por lo que también decidió irse, nada más llegó a su hogar soño con ella, nada malo en realidad, solía verla bailar como siempre cada fin de semana, solo que en sus sueños ella se le acercaba y lograba mantener una conversación decente, la invitaba a bailar, suspiraba con cada interacción mientras mantenía una gran sonrisa en el rostro.

Zipp y Sunny ∞CANCELADA∞Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora