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Sollozos, era todo lo que podía soltar, en su garganta un nudo que parecía no querer desaparecer, en su boca cargando un cesto con dificultad.

Nunca creyó en las estrellas, nunca creyó en que alguien la pudiera ayudar luego de toda una vida de sufrimientos, pero esa noche le rogaba a cada estrella y ser existente ayuda, clemencia.

No para ella.

Ella estaba rota.

Con su magia buscaba el mejor lugar para poder pasar la noche, aunque sea en la puerta y que parte del techo la cubriera de la lluvia, no buscaba lujos, solo un lugar para sentirse a salvó.

Pudo encontrarlo, la luz de su cuerno brillaba con intensidad a medida que se acercaba, dejo la cesta en el suelo mientras más lágrimas caían.

¿Qué más debía pasar ella? ¿No había sido suficiente?

Perdió a sus padres cuando era pequeña, perdió a todas sus amistades, perdió su hogar, ahora le tocaba perder lo único que le motivó a seguir adelante.

Cuando la lluvia dejo de tocar su cuerpo en la entrada de la puerta intento calmarse.

— Lo siento.

Fue lo primero que logro pronunciar luego de varios minutos, las lágrimas al fin parecían darle un descanso.

— Lamento tantas cosas que hice, el ruido en mi cabeza continúa aún si está todo en silencio, lamento que debas ser parte de mi y llevar mis cargas.

Destapó la manta que cubría el interior de la cesta mostrando un pequeño pony bebé.

Ella se disculpaba por su vida, por la vida que le daría a su pequeño hijo, no tenía opción, en ese momento hizo lo que mejor sabía hacer, comenzó a cantar.

Cantaba para que el cielo escuchará su voz, para que su bebé sintiera el amor que le tenía, cantaba rogando a las estrellas que le dieran un futuro brillante a la criatura que más amaba en el mundo que no merecía ser hijo de alguien como ella.

Cantaba la melodía que en sus más escondidas memorias recuerda le cantaban en su infancia, el dolor se hacía notar con cada letra, con su casco acariciaba a ese pequeño que le miraba con tanta inocencia y amor, no lloraba, solo veía a su madre.

Un nuevo nudo de formó en su garganta cuando la lluvia comenzó a perder fuerza, acomodo la cesta en el piso y saco la libreta de nota que escondía bajo su capa y con su magia comenzó a escribir.

No pudo evitar cantar, era todo lo que conocía, está vez despidiéndose, seguia lamentandose pero pidiendo por una mejor vida para aquel ser que no debía pasarla mal por sus pecados.

Cuando la lluvia se detuvo acomodó de nuevo al pequeño, beso su frente y emprendió marcha lejos de ahí dónde a ella nadie la conocía, al lugar donde todo había comenzado, seguía rogando por la seguridad del pequeño deseándole una vida mejor de lo que nunca podría darle.

Dijo adiós por última vez.

— Sunny.

Mantuvo su casco apoyado en la puerta mientras aguantaba los sollozos, apretando sus ojos con fuerza igual que sus labios para no emitir sonido.

— ¿Qué pasa? ¿Qué está mal?

Activo su forma de alicornio mientras mantenía el hechizo que estaba fuera del faro, su cuerpo no podía con el dolor y su corazón también apretaba.

Como pudo se movió para abrir una de las puertas enseñando lo que había fuera a su acompañante, la cual le miro raro hasta que cayó en cuenta de lo que había a dentro.

Zipp y Sunny ∞CANCELADA∞Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora