CAPITULO 7

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Sophia

Nos vamos a un lindo restaurante donde almorzamos, bueno donde yo solo como una pequeña cantidad de comida de la que hay en mi plato. No como mucho y desayune bien así que no tengo hambre.
Cuando terminamos nos fuimos a un parque de diversión lleno de montañas rusas, justo lo que necesitaba, adrenalina para despejar un poco mi mente. Gritamos, reímos y nos besamos, fue una tarde llena de diversión, la luna había salido hace poco, y nosotros ya habíamos disfrutado de todas las instalaciones.
— ¿Quieres ir a cenar?
No tenía hambre, como ya dije no soy de comer mucho, ¿Que tan malo sería decirle que no me apetecía cenar?
— No tengo hambre.
— ¿Segura? No hemos comido nada desde el almuerzo.
— No como mucho Nick. Pero si tienes hambre te acompaño.
— Ok, conozco un lugar, y en cuanto veas la comida querrás probarla.
— En ningún momento dije que no fuera a probarla cariño.
— Bien.
Sonrió y Nick me da un corto beso en los labios, me pasa el brazo por encima de los hombros, caminamos hacia el auto. Un rato después llegamos a la playa, a una concurrida zona donde hay varios puestos ambulantes de comida. Nick se decide por uno de hamburguesas y perritos calientes. Nick pide una hamburguesa y una Coca-Cola, nos sentamos en una de las mesas y habla.
— ¿Después quieres que te lleve a casa?
— Creo que sería lo mejor, si llego más tarde posiblemente me meta en un lío mucho más gordo.
— ¿Mucho más gordo? ¿Pasa algo tus padres?
— No exactamente, solo… No debí haberme ido, siempre he tenido que asistir a todas las reuniones que no fueran en específico de trabajo sino más amistosas y no es mi decisión, es si ellos dicen que voy a ir, debo hacerlo.
— Pero me has dicho que las cosas han mejorado con ellos, que ahora sí se puede decir que tienen una relación.
— Lo uno no quita lo otro- suspiro frustrada— Cuando se trata de trabajo no importa si yo quiero o no ir, toda mi vida me han obligado a ir a toda clase de evento con ellos, posar ante las cámaras como si fuéramos una familia feliz y unida cuando en casa ni siquiera me dirigían una mirada.
— Nena… No sabía que las cosas fueran así.
— No te lo había contado Nick, lo que quiero decir es que cuando te dije está mañana que era lo que quería hacer sabía que al llegara a casa y encontrarme con ellos me llevaría una buena riña. Y no sé que puedo hacer. Mike siempre fue de cubrir y taparme muchas cosas que hacía, siempre estuve por encima de su trabajo, por eso lo quiero tanto, porque gracias a él he tenido libertad y al mismo tiempo protección. Pero con mis padres hay cosas que no son negociables y una es que si hay una reunión como la de hoy, yo estaré presente quiera o no.
— ¿Y tú abuela? Me has dicho que es diferente.
— Lo es, Pero Nick no hablo con mi abuela desde la última vez que la vi, no he tenido el valor para llamarla o contestar una de sus tantas llamadas, me subí al jet de los Cruz sin decirle absolutamente nada, la había visto el día anterior en la mañana, después pasó todo y ahora tiene a Dalyan como loca, la llama casi todos los días para saber como estoy porque sabe que Mike no le va a decir nada fuera de lo profesional, que estoy bien, estudiando y tal vez que tengo novio.
— ¿Viene a la gala?
— No lo sé, pero imagino que si, no va a faltar a un evento tan importante siendo la dueña de la empresa.
— Es un buen momento para hablar con ella ¿No?
— No creo que se quede en casa.
— ¿Por qué?
— Porque los Cruz se quedarán en ella.
— ¿Y?
— Hay cosas que aun no te he contado, durante el tiempo que estuve viviendo con ellos, Diane y Elliott demandaron a mi abuela. Diane quería quitarle mi custodia.
— Espera ¿tu abuela tenía tu custodia?
— El 60% era de mi abuela y el resto de mis padres. Diane consiguió quitarle un 50% a mi abuela y un 10% a mis padres. Así que en si mi acudiente, o quien puede decidir legalmente sobre mi es Diane. Cuando mis padres dijeron que debía volver con ellos Diane no se puso porque yo necesitaba alejarme un poco de todo, despejarme y salir de la burbuja que había creado durante todo ese tiempo.
— Wow.
— Por eso no creo que mi abuela se quede bajo el mismo techo que Diane. Aunque mi abuela es una mujer bastante orgullosa y sé que en sí es su casa así que tal vez se quede en ella para marcar su territorio, se que los Cruz tienen un penthouse aquí, así que tampoco dudaría mucho de que se fueran para allá en cuanto llegue mi abuela.
— ¿Y tú?
— No entiendo ¿Yo que?
— Diane es quien tiene mayor poder legalmente sobre ti ¿Si ellos se van al penthouse te irías con ellos? Lo digo por qué estoy seguro de que Diane no peleo por tu custodia si no te quiere. Y sabe lo que pasó y que no quieres pasar más tiempo del sumamente necesario con Christian.
— Se que si se van lo primero que harán es decirme que si quiero ir con ellos puedo hacerlo. Mis padres no pueden decir nada si me voy con ellos, legalmente no me pueden hacer nada. Diane tiene todo el derecho de llevarme donde le plazca.
— Si Diane quiere que vayas con ellos a Londres ¿Que harás?- sentí la preocupación de Nick en su voz, sabía que no era fácil plantearse que me fuera, pero irme por el momento no estaba en mis planes.
— Diane no me obligaría a irme Nick, lo más importante para ella es que sea feliz, y aquí lo soy. Contigo.- Nick sonríe y termina de comer.
— Esa amiga tuya ¿Dalyan? Me suena ¿Dijiste que vive en Barcelona?
— Si, pero antes vivía con su familia en Londres, la conoces, estudiaron juntos.
— Entonces es la pelirroja que te pone en tu lugar sin importarle nada ¿Verdad?
— La misma e inigualable.
Era verdad, Dalyan no tenía miedo a decir las cosas en la cara, te podría decir todas tus verdades sin siquiera pestañear. Por eso es mi mejor amiga, porque nunca me dijo lo que necesitaba escuchar, siempre me dijo la verdad. La cruda verdad.
— Es buena chica.
— Así es.
— ¿Quieres dar una vuelta?
— Creo que debo ir a casa ya Nick, no quiero problemas y estoy cansada, mañana hay clases y está semana… Esta semana será difícil.
— ¿Quieres que te acompañe el jueves?
Esa era una muy buena pregunta.
Una que querías que hiciera.
— Por favor- digo aterrada.— No quiero pensar en que tendré a Christian bajo el mismo techo durante cinco días, mucho menos en enfrentarme a él sola. Sé que Esteban por mucho que me quiera como su hermana, también está de acuerdo con que debo hacerle frente.
— No te dejaré sola.- Se levanta y yo hago lo mismo. Solo que yo me acerco a abrazarlo, me devuelve el abrazo y me besó la coronilla. - ¿Vamos?
Asiento con la cabeza y nos separamos, Nick me pasa una mano por la cintura pegándome a él.
Apoyo mi cabeza en su pecho, llegamos al auto y Nick me abre la puerta, antes de subir me pongo de puntitas y lo beso.
— Gracias por ser igual que siempre- susurro en su oído.
— ¿Por qué no lo sería?
— Por todo lo que te conté.
— Nunca te dejaría por cosas que no han sido tu culpa.
Lo besó de nuevo, en esta ocasión el lleva sus manos a mi cintura y yo las mías a su pelo, profundizó el beso y abro los labios dándole acceso a mi boca, nuestras lenguas se encuentran, nos separamos por aire y Nick me aprieta contra él haciéndome sentir el bulto de su entrepierna en el estómago, no lo voy a negar yo también me exite.
Subo al auto y Nick hace lo mismo.
Arranca y diez minutos después llegamos a mi casa.
— Me duele la polla.- No puedo evitar reír, por favor, hasta yo había empezado a sentir tirones en el estómago cada vez que sentía su mirada sobre mí— No te rías, es en serio. Quiero follarte.
— Nick…- digo en advertencia, no estaba lista para llegar a ese punto ¿Que podía hacer? Aún no me sentía lista, no importa cuán caliente me ponga, no estoy lista.
— ¿Quieres que te acompañe?
— Ok.
— Te alcanzo en un momento.
Bajo del auto y subo las escaleras del porche. Busco las llaves en mi mochila, las saco y abro la puerta Nick, aparece a mi lado y ambos entramos.
— ¿Dónde carajo te habías metido?- dice mi padre cuando entro.
— No quería estar en casa de los Morgan, no me sentía bien y Nicholas me saco de allá.
— Sabes que lo de asistir a estas reuniones no es negociable Sophia, ¡no estoy dispuesto a aguantar tus insolencias!.- grita haciéndome dar un paso atras.
— No quería estar allá papá, no tienen porque obligarme a ir a un lugar que no quiero.
— Somos tus padres ¡Tu vas a dónde nosotros queramos que vayas! ¡Y haces lo que nosotros te digamos que hagas!- truena furioso.
— ¡Ustedes no pueden mandar sobre mi a su antojo! ¡Ya soy bastante grande como para que no me dejen tomar decisiones!
— ¡¿Eres bastante grande?! ¡Tienes 17 años! No sabes lo que es el mundo fuera de estás cuatro paredes!
— ¡ustedes me enseñaron que este mundo está lleno de hijos de puta! ¡Ustedes me enseñaron que no puedo confiar ni en mi propia sombra! ¡Mi abuela y Diane me enseñaron que es sentirte amada y protegida porque ustedes nunca lo hicieron! ¡Se cómo es el mundo fuera de estás cuatro paredes! ¡He tenido que vivir la mayoría de mi vida con la cabeza agachada por culpa de ustedes! ¡Ustedes son los que me han jodido la vida cada que se les pega la gana!
— ¡A mi me respetas cria malagradecida!
— ¡El respeto se gana! Y tú no te has ganado mi respeto, un hombre respetable no permitiría que su hija le diga papá a otro hombre que no es el porque ese otro se lo merece más- digo con los ojos llorosos— Porque Erick, a ti te llamo papá porque lamentablemente soy tu hija. A Mike le puedo decir papá porque me ha cuidado, porque ha estado conmigo, porque me ha dado su hombro para llorar, porque me ha escuchado. A Elliott lo puedo llamar papá, porque estuvo conmigo en uno de los momentos más difíciles de mi vida, porque a pesar de que tuviera mucho trabajo, de que estuviera cansado siempre me preguntó cómo estaba y si necesitaba algo. A ellos los puedo llamar papá porque se lo merecen, y eso son, a ti porque quiera o no le metiste la polla a Ana sin pensarlo mucho, ese es el problema, nunca en tu vida hiciste algo para que me naciera llamarte papa.
No le digo nada mas, tampoco me quedo para escuchar lo que vaya a decir, tomo la mano de Nick y subo las escaleras rápido, entro a mi habitación y cierro cuando el entra, pegó la espalda a la puerta y me dejó caer hasta que llego al piso con las rodillas pegadas al pecho. Nick se pone de cunclillas frente a mi.
— ¿Quieres quedarte en mi casa está noche?
Asiento con la cabeza y Nick se levanta, va a mi armario y unos minutos después sale con dos mochilas una ya con algo dentro y otra vacía, va a mi escritorio y guarda los cuadernos que nos tocan mañana junto a mi cartuchera.
— Ven- me invita a tomar su mano, lo hago y me ayuda a levantar.
Me toma de la cintura ya que las piernas amenazan con flaquearme cuando en pongo de pie.— ¿Puedes caminar?
— Eso creo, pero no me sueltes Nick.
— Nunca.
Y esa palabra, esa palabra me hace sentir bien, muy bien. Pero ¿Que pasa si soy yo quien lo suelta a él? ¿Hay forma de que el siga sosteniendome? No lo creo.
Erick ya no estaba en la puerta, salimos y Nick me ayudó a subir a al auto, guardo las mochilas en el maletero y después subió, arranco y me miró.
— ¿Estás bien?
— Si, solo… no lo sé, todo lo que dije…
— ¿Te arrepientes?
— No, es eso, que no me arrepiento, nunca lo haré, he llamado a Elliott papá en varias ocasiones y eso no va a cambiar porque a mis padres les dió por jugar a la familia feliz después de 17 años.
— ¿Y lo de Mike?
Mierda ¡Mike!
Saque mi celular de mi bolsillo y me fui a su chat.

Aprender A Vivir Mi VidaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora