TESTIMONIOS: MAGNETO

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Mi nombre, es Erick Lehnsher, mejor conocido como magneto. Provengo de un universo de héroes, donde alguna vez fui un profeta de la venganza contra los humanos y la justicia a los mutantes, nos veía como seres superiores y deseaba crear un lugar seguro para mí gente y eliminar a los humanos. Fue por eso que hice un trato, una entidad cósmica me prometió ayudarme con mi objetivo en el menor tiempo posible, acepte y fue entonces que paso. Un héroe ya infectado cayó del cielo tras atravesar unas nubes púrpuras, y los vengadores, los primeros en llegar, fueron infectados. Y el virus se esparció más rápido a cada segundo. Y lo mismo paso en este mundo.

Días después de Kronos

¡Aahh! Mierda...– dijo un civil luego de tropezarse siendo auxiliado por Magneto.

¿Se encuentra bien?– dijo el mutante ayudándolo a ponerse de pie –¿Puedes caminar?– pregunto siendo empujado por este mismo civil.

Imbecil...– respondió el civil continuando su camino mientras Magneto solo veía a su alrededor como varios civiles lo miraban con odio.

No los culpo...– pensó el mutante continuando con el paso.

Llegué a este universo luego de que un joven Reed Rechards de otro universo se llevará a los últimos humanos de mi mundo al suyo con una máquina y luego de eso intenté destruirla. Fue así como llegue junto a los zombies a este mundo y hace un par de meses que intente arreglarlo todo, una pequeña tenía el poder para arreglarlo todo y, los zombies se la comieron. Tenía planeado llevarla a mi mundo para que hiciera lo mismo y si funcionaba, y traía de vuelta a Charles, mi amigo, el podría haber borrado los recuerdos de todo este infierno a todos.

Oye– dijo Mirko acercándose al mutante quien se sorprendió al verla –¿Aún te insultan?

Lo hacen todos– respondió Magneto –En cierra forma, siento que merezco eso.

No todos te odiamos– respondió la heroína tomándolo de la mano entrelazado sus dedos –Ademas, no eres el único con culpas– dijo señalando a Deku quien a pesar de ir entre la gente parecía que se alejaba de ellos.

Aunque seguimos con vida, llevamos alrededor de un mes en movimiento desde fracaso el Kronos, el plan que podría haber curado a todos, no hemos dejado de ir de refugio en refugio intentando alejarnos tanto como podamos de los zombies. El día de hoy, logramos encontrar un refugio bastante amplio para que todos puedan descansar una noche a lo mucho, pero igualmente tendríamos que movernos.

Hatsumei– dijo Magneto dirigiéndose a la última alumna de la clase de apoyo –¿Te encuentras bien?

La joven Hatsumei, una jove con el intelecto para crear lo que imaginé. Fue gracias a ella que pudimos hacer la máquina Kronos, supongo que ese era el problema, me contaron que antes de esto era muy enérgica y tenía una sonrisa casi contagiosa, cuando el mundo se derrumbó aún mantenía esa sonrisa, aunque era más para calmar a todos y ocultar un poco el miedo que la comía por dentro. Eso cambio luego de Kronos, esa sonrisa se desvaneció.

Si...– respondió la joven moviendo unos tornillos en una vieja radio algo que noto Magneto.

¿Por qué trajiste esa radio?– cuestionó el mutante.

Quería... Algo con que distraerme– respondió la joven deteniéndose un par de segundos para segundos después arrojar la radio a una pared rompiéndose aún más y asustando a los demás sobrevivientes –¡Fue mi culpa!– exclamó la chica sin dejar que Magneto pudiera hablar –¡Pude haberla salvado! ¡Pude haber salvado a la pequeña!

¿De que estás...?– cuestionaba Magneto siendo interrumpido enseguida.

Si hubiera puesto un sistema de seguridad...– decía Hatsumei con lágrimas escurriendo en su rostro –Si yo hubiera incorporado un sistema de seguridad... Quizás ella... Ella...– decía la joven mientras Magneto ponía su capa sobre los hombros de la joven quien rápidamente le dio un abrazo –Lo siento...

Déjalo salir– respondió Magneto correspondiendo su abrazo con gentileza, intentando cubrirla con su capa –Se perfectamente la culpa con la que cargas, yo prometí proteger a la pequeña y falle... Solo deja salir todo ese dolor.

Gracias... Gracias por ayudarnos...– dijo la joven entre sollozos separándose del mutante para recojer la radio –La verdad... Traje está radio con la esperanza de contactar con más personas, si es que aún... Queremos ayudar a todos– dijo volviendo a sonreír un poco aún con un par de lágrimas en sus ojos llorosos.

Lo haremos– respondió el mutante –No vamos a rendirnos– dijo devolviendo la sonrisa solo para ver de reojo el escudo del coronel –¿Hace cuanto tenemos eso?

¿Esto?– pregunto la chica tomando el escudo –Lo encontré mientras caminábamos hace unas horas, supongo que aquella expliosión hizo que terminara por acá.

Entiendo– respondió Magneto tomando el escudo algo pensativo.

Puedo preguntar, ¿Por qué trajimos el traje del que tenía la armadura?– cuestionó Hatsumei señalando la armadura vacía de Ironman recargada en un rincón.

Esperaba que pudiéramos usarla, en el caso de que nos veamos obligados a pelear de nuevo– explicó Magneto mirando una vez más el escudo –¿Sabes donde está el joven Izuku?

Creo que lo vi irse por aquel pasillo– respondió Hatsumei señalando el único pasillo sin escombros que había.

Muchas gracias– contesto Magneto llevándose el escudo.

Izuku, es por mucho el que considero que ha sufrido más desde que ésto comenzó, me comentaron que se vio obligado a matar a su madre infectada mientras está intentaba comérselo. Y luego de perder a su amigo Bakugo fue peor, supongo que nadie está libre de dolor en este mundo muerto.

¿Joven Izuku?– dijo Magneto viendo al chico sentado junto a un escritorio.

¿Eh?... A, es usted– respondió el peliverde.

¿Te encuentras bien?– pregunto Magneto notando el libro que tenía Deku –¿Un poco de lectura para calmarte?

No no, esto...– respondió Deku, antes de soltar un suspiro –Solo es algo que Kachan dejo para mí.

¿Te importa si lo leo un poco?– cuestionó Magneto.

Adelante, puedes llevártelo si lo nesecitas– respondió Deku.

Por cierto, te traje esto– dijo Magneto entregándole el escudo del Coronel –Eres aguil, seguro te sirve más que a mi– explico para posteriormente abrir ese libro, leyó un poco de la primer página y con una expresión de culpa cerro de golpe el libro –¿Puedo llevarmelo unos minutos?

¿Que?– respondió Deku confundido, viendo una vez más el libro –A... No hay problema– dijo con calma a lo que el mutante asintió, se puso de pie y salió de la habitación vacía.

Siento pena por ellos, Hatsumei, Uraraka, Tsuyu, Izuku, todos los jóvenes que debían heredar el mundo donde crecieron. Es a causa de mis decisiones que ese mundo que merecían se desvaneció, es por mi que se ven obligados a dejar sus juventudes de lado y enfocarse en vivir un día más en este mundo podrido.

Fue el joven Bakugo quien decidió escribir sus miedos, sus esperanzas y deseos en este libro con la intención de dejar un testimonio de como fue que sufrieron desde que comenzó todo hasta el día en que se sacrifico por nosotros, por sus amigos. Estoy seguro que el permitió que la antorcha que ilumina nuestros caminos en esta oscuridad aún brilla de forma tenue gracias a el, un legado de vida, uno que no puedo dejar morir. Por eso, y sin importar que, voy a dar mi vida para que todos puedan vivir sin miedo a morir o dejar de ser ellos mismos.

Solo espero... Que la suerte nos sonría. Mi nombre, es Erick Lehnsher, y está fue mi despedida en caso de morir también. Quién sea el próximo en escribir algo, les dejo un último mensaje

Sobrevivan... Por favor...

MY ZOMBIE APOCALIPSHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora