Capítulo 4. Ya no eres asunto mío.

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Sentía la mirada de Jane encima, todo el rato; esto empezaba a ser incómodo, Layra estaba usando el telescopio; le di un toque en el gemelo para que se girara, y lo hizo.

—¿Qué quieres, idiota? —sonreí ante su comentario.

—Necesito tu ayuda.

Alzó una ceja y me miró, riéndose; sabía muy bien que no tenía razones para ayudarme, pero a mí me daba igual. Le hice una seña para que se agachara, y se sentó al lado mío.

—Vale... verás, le gusto a Jane, pero yo le dije que... no quería nada con ella, después de... uh... besarla, sí.

Se cruzó de brazos; si antes ya estaba poco convencida, ahora mucho menos.

—¿Por qué los tíos sois tan gilipollas? —sonreí y asentí; esos comentarios no me afectaban, porque quizás tenía razón, pero yo nunca tuve a nadie que seguir en el tema del amor, nadie me quería y yo no quería a nadie. Mi padre le pegaba a mi madre; lo único que aprendí es que eso no era amor.

—Lo sé, pero necesito que seas algo más... cariñosa conmigo, finjamos ser amigos y toda esa mierda para que Jane me deje en paz.

—¿Y yo qué gano? —gruñó, sin estar segura de si aceptar.

—¿Te invito a comer mañana? —asintió y nos dimos la mano en señal de que cada uno cumpliría su parte.

Mierda.

Pero no tenía dinero para pagar.

—¿Cómo se supone que... soy más cariñosa? Además, el que me gusta está aquí.

—No te preocupes, no vas a besarme, solo un abrazo, darnos la mano, algo de eso.

Asintió y me dio un abrazo; yo le devolví y sonreí. Nunca antes me habían abrazado; se sentía muy... reconfortante.

Noté la mirada de Jane aún más encima de mí.

—Está funcionando, espera, sepárate de mí, tengo una idea... —murmuré en su oreja.

Se separó y le puse un mechón detrás de la oreja; vi cómo se sonrojaba un poco; me pareció muy mona.

—Qué asco... — murmuró riéndose.

Yo también me reí; nuestras risas sonaban muy bien juntas, no entendía por qué me caía mal; si te molestabas en conocerla, no era tan imbécil.

Pero sentí la mirada de otra persona, busqué con la mirada quién, mientras dejaba mi mano en su muslo, sin darme cuenta. Busqué hasta que encontré a un chico, fulminándome con la mirada a lo lejos; le di una sonrisa y él frunció el ceño, supuse que este era el chico que le molaba a Layra.

—Vale, chicos, ya podéis volver cada uno a sus cabañas —gritó Jane para que todos la oyeran.

Me puse en pie y Layra también; me metí una mano en el bolsillo y le di una sonrisa.

—Un placer haberte conocido mejor para ver que no eras tan capulla, Layra. —Le extendí la mano y ella me dio la mano.

—Digo lo mismo de ti, Christian.

Nos separamos y me fui a mi cabaña, bostezando; lo que no me gustaba de mi cabaña es que oía todo el ruido de fuera.

Cuando volvía a mi cabaña, no me molesté en buscar a Cameron; estaba feliz de que al final el destino sí me tenía algo interesante preparado, pero alguien me agarró la mano y me frenó; era Cameron.

—Oh, hola, Cam.

Frunció el ceño y me soltó, mientras me daba la vuelta; estaba muy enfadado.

—¿Por qué pareces tan decepcionada con verme, Layra? Ah, olvidaba que has encontrado a otro nuevo para divertirte con él, como conmigo, ¿no?

Bajo las Estrellas PerdidasHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora