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Metí los dos dólares en mi hucha para independizarme; sabía que con paciencia lo lograría y no debía perder la fe.
Al menos pasado mañana iría al refugio a ver las estrellas y podré conectar con Logan, hacía mucho que no tenía esa sensación...
Me di una ducha; había sido un día largo y mi ego y orgullo estaban heridos, pero me dio igual. Desde que Logan no está, me da igual que se rían de mí, me humillen o cualquier mierda de esas.
Alguien tocó a la puerta y abrí; era un paquete, uno que pedí el mes pasado, un libro de astronomía para el sábado, que era pasado mañana. Mi plan para que el tiempo pasara más rápido era dormir, eran las siete de la tarde, así que, sin cenar, me fui a dormir, ya que había de cenar sobras de un salmón ahumado que preparó mamá la semana pasada y arroz de anteayer
Me dormí y me desperté a las once por el hambre, intenté reconciliar el sueño, pero no pude, el hambre era mi peor rival, así que, silenciosamente, me levanté y fui hacia la cocina, abrí la nevera y con la mirada busqué algo rico.
—Puding... —Cogí el platito con el puding y lo olí. —Qué rico...
Cogí el platito y comencé a comer, no duré mucho más que diez segundos en acabármelo, pero escuché pasos. Ya era tarde para huir, así que afronté la situación. Mi padre entró a la cocina, enfadado, se acercó a mí.
—¿Qué haces en la cocina? —miró el platito vacío y a mí relamiéndome los labios. —Oh, joder... ¿¡Te has comido mi pudding?!
Pegó un grito que despertó a mi madre, pero ella ni se inmutó porque ni vino a la cocina. Mi padre me pegó una bofetada, siempre buscaba la excusa más mínima para agredirme. Simplemente le miré, deseando devolverle la bofetada.
—Que sepas que sigues viviendo en esta casa porque tu madre quiere, yo ya te hubiera echado a la calle hace tiempo...
Tensé la mandíbula y sentí mi corazón latir más rápido.
— Que te den, "papá".
Añadí saliendo de la cocina, mi padre me cogió de la camiseta y me atrajo hacia él.
— ¿Qué has dicho, cabroncete?
Miré a otro lado y mi padre me pegó otra bofetada, yo escupí sangre en su zapato, noté el sabor a metal recorrer mi boca antes de escupir.
— ¿Por qué me tuvisteis si no queríais tener hijos?
—Y créeme que si hubiera sabido que te tendría a ti, ni me hubiera casado con tu madre.
Sentí el odio recorrer mis venas, quería gritarle, insultarle, decirle de todo, pero me limité a murmurarle cosas.
— Os arrepentiréis, algún día, tarde o temprano, no será ni hoy, ni mañana, ni pasado, pero algún día juro que os arrepentiréis.
Él se limitó a reírse y yo me encerré en mi cuarto, me senté en la silla de mi escritorio y abrí un cajón del escritorio donde tenía un minibotiquín, ya que no era la primera vez que esto pasaba.
Me tiré a mi cama, reflexionando, no sabía qué hacer, hasta que me llegó una notificación, y lo noté al sentir mi móvil vibrar, me extrañó, ya que, la mayor parte del tiempo, mi móvil era de adorno, nadie me escribía, yo no tenía redes sociales ni WhatsApp, nunca me interesó, supongo que también porque, a mi parecer, en el mundo o estás solo o estás rodeado de gente hipócrita que solo se acerca a ti por tu potencial en las cosas; el único que no era así era Logan, era, pasado.
Miré el móvil y vi que era sobre el refugio al que iba todos los años a ver estrellas por la calidad de sus telescopios y encima a mí me solía salir gratis, era en unos días, así que me apresuré a entrar a la notificación e informarme lo máximo posible. Se me aceleró el corazón de emoción y una sonrisa apareció sin aviso en mi rostro. Me inscribí, contento y muriéndome de ganas, hasta me fui a dormir feliz, olvidándome de la discusión con mi padre.
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Bajo las Estrellas Perdidas
RomanceTodos sabemos que si a un cuerpo le añadimos agua hirviendo se quema, pero si le ponemos también hielo, quema, son dos reacciones diferentes, pero con los mismos resultados, ¿pero qué se supone que pasa cuando se mezclan? ¿Se queman entre ellos o se...
