Hyunjin
Finalmente, después de trabajar por varias horas, pude al fin descansar e irme a casa. Hoy hubo más personas que de costumbre, el servicio había colapsado.
Saqué las llaves de mi auto del casillero donde guardé mis cosas y las metí en el bolsillo. Bajé las escaleras hacia el estacionamiento, pero me detuve al ver a varias enfermeras tratando de estabilizar a un paciente en una camilla. Se movía de forma errática, como si no tuviera control de sus movimientos, así que me acerqué para ayudar.
— Estaba inconsciente cuando llegó, pero de repente empezó a moverse así. ¿Qué hacemos, doctor? — preguntó una de las enfermeras. Justo cuando iba a responder, un grito desgarrador resonó en el pasillo, proveniente de la habitación contigua.
Varias personas del personal corrieron a atender la situación. Los gritos no cesaban y cada vez eran más intensos. Al volver a mirar al paciente en la camilla, noté que había despertado, pero su mirada estaba perdida, como si no estuviera en este mundo.
Los gritos aumentaron y el sonido de personas corriendo se hizo más fuerte. Ahora no eran solo gritos de dolor, sino también de desesperación. Me acerqué a la puerta para ver mejor lo que ocurría y la escena era desalentadora. Una enfermera yacía en el suelo, agonizando con sangre goteando de su cuello. Nadie se detuvo a ayudarla, todos huían.
No comprendí la gravedad de la situación hasta que lo vi. Un paciente se abalanzó sobre otra enfermera, inmovilizándola y mordiendo su piel, arrancándola con los dientes.
La escena era digna de una película de terror. Todos corrían despavoridos y yo no pude reaccionar, paralizado por el horror. Miré hacia atrás y vi que la situación se repetía. El paciente de la camilla mordió a una enfermera que intentaba sujetarlo. Los que estaban en la sala huyeron, golpeándome en su escape. Cuando intenté dar un paso atrás, el paciente me miró, sonriendo como si supiera lo que haría. Se lanzó hacia mí, pero logré reaccionar a tiempo y salí corriendo sin rumbo fijo, solo queriendo escapar.
Al llegar al pasillo principal, la locura era total. La sangre cubría todo a su alrededor y las personas corrían sin importarles empujar o golpear a otros. Tomé un camino menos concurrido, desesperado por salir de allí, pero parecía imposible.
Quería salir de allí, no podía estar un solo segundo más. Nunca fui quisquilloso con la sangre, pero al verla esparcida por todo el piso e incluso paredes me hacía sentir náuseas. Mi idea sería salir por la salida de emergencias, debía llegar lo antes posible.
Corrí lo más rápido que pude, tratando de esquivar a las personas que corrían para atraparme, con sus sonrisas macabras y sangre corriendo por sus cuerpos y rostros. Aún no sabía qué ocurría y mi mente no era capaz de procesar todo lo que había pasado hace tan solo unos minutos.
Un grupo de aquellas personas bloqueaba mi camino hacia las escaleras, así que giré en una esquina y me refugié en la primera habitación que encontré. Cerré la puerta rápidamente y me quedé allí, apoyando mi frente contra la puerta mientras trataba de calmar mi respiración agitada. Pensé que estaría a salvo allí, por lo que un sonido de algo cayendo me sorprendió y volteé a mirar el origen del sonido.
Un chico, rubio, se encontraba sentado en una esquina de la habitación, en sus manos tenía un palo de metal, mirándome fijamente mientras seguía empuñando aquel objeto hacia mi. Se podían observar rastros de lágrimas sobre sus mejillas adornadas con pecas y sus ojos rojos me confirmaban aquello.
— ¿Qué está pasando?
Su pregunta me trajo de nuevo a la realidad, justamente porque ni yo sabía la respuesta a esa pregunta.
— No lo sé — Pareció no estar muy conforme con aquella respuesta pero era todo lo que podía darle en ese momento.
Me quedé así por un momento, controlando mi respiración. Tenía que pensar en algo, una forma para salir de este lugar.
Todo parecía tan irreal y sucedió tan rápido que perdí la noción del tiempo mientras corría en busca de un lugar seguro. Aunque había pasado un largo rato, en mi mente fueron solo segundos.
Miré de nuevo al chico, que aún sostenía el palo con la misma fuerza que cuando entré.
—¿Te han mordido? —pregunté. Él negó con la cabeza.
—¿A ti? —preguntó él. Negué también.
Solo entonces dejó caer el objeto que tenía en las manos, produciendo un ruido sordo. Llevó la cabeza hacia atrás, dejando que más lágrimas recorrieran su rostro.
No podía quedarme allí; necesitaba salir. Afuera tendría más oportunidades. Abrí la puerta lentamente y eché un vistazo a mi alrededor. Al no ver a nadie, me encaminé de nuevo hacia las escaleras para escapar de allí.
— Espera
Me detuve en seco al escucharlo y me giré
— ¿A dónde vas?
—Solo quiero salir de aquí. Deberías hacer lo mismo —- y dándole una última mirada salí de allí.
¿Debería haberlo ayudado? En este momento, solo pienso en mi supervivencia. Podría retrasarme y no lograr salir de aquí. Era un riesgo que no quería tomar.
Un sonido grave llamó mi atención, giré la cabeza para identificar su origen y los vi. Varias personas, pacientes y enfermeras, corrían hacia mí. Aceleré el paso, corriendo cada vez más rápido. Estaba a punto de llegar a la entrada del hospital cuando vi al guardia que antes vigilaba, ahora convertido en un obstáculo entre mí y el mundo exterior.
Me detuve en seco, atrapado entre ellos. No sabía qué hacer. Agarré lo primero que encontré y se lo arrojé, sin importarme qué era. Solo quería desestabilizarlo y escapar.
El guardia me derribó primero, y tuve que usar mis brazos para apartarlo. Cuando miré hacia un lado, vi a los demás acercándose rápidamente. Supuse que este sería mi fin.
Justo cuando iba a aceptar mi destino, escuché un grito.
—¡Oigan, vengan por mí! —Debía ser la persona más estúpida y valiente que había visto en mi vida.
Todos se giraron hacia él y comenzaron a correr. Él esquivaba a las personas con destreza, y con una barra de metal golpeó al robusto guardia que me mantenía en el suelo. Me quedé allí, viendo cómo su mano se extendía hacia mí. Cuando iba a tomarla, algo lo hizo caer al suelo. Uno de ellos intentaba morderlo, pero la barra lo mantenía a raya.
Reaccioné con una fuerza que ni siquiera sabía que tenía y quité a la persona de encima, ayudando al chico a levantarse.
Corrían demasiado rápido, nos pisaban los talones. Corrimos hacia la salida, sintiendo el aire frío de la madrugada en nuestros rostros, pero sin dejar de vigilar nuestras espaldas.
Justo cuando estábamos a punto de salir completamente, el chico rubio tropezó y cayó al suelo, agarrándose el tobillo con fuerza.
—¡Mierda, mi tobillo! Duele demasiado.
No podía quedarme allí por más tiempo, y ese pequeño accidente solo me retrasaría en llegar a mi auto, que no estaba tan lejos. Miré hacia el otro lado de la calle, donde estaba estacionado.
Agradecí haber dejado el auto allí esta vez. Llegué tarde y no tuve tiempo de meterlo en el parqueadero del hospital cuando empezó mi turno.
Giré para ver a las personas corriendo hacia nosotros, más cerca de lo que pensé. Mi mente procesaba todo en cámara lenta. La mirada del chico rubio sobre mí, las personas en el fondo, y el zumbido del miedo y la adrenalina en mis venas.
ESTÁS LEYENDO
Two Hearts in a Broken world _ HyunLix
FanfictionCuando el mundo se desmoronó en un caos inimaginable, dos desconocidos encontraron en su alianza la única esperanza para sobrevivir. Enfrentando horrores inimaginables y la devastación de su ciudad, se unieron para luchar contra la oscuridad que con...
