Final

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Hyunjin

Después de una semana, ya se sentía como estar en casa otra vez. Felix dormía sobre mi brazo, lo cual me causaba un poco de entumecimiento, pero lo soportaba con gusto por la serenidad que veía en su rostro mientras dormía.

Nunca habría imaginado que mi vida podría cambiar tanto solo por tenerlo a mi lado. Es como mi rayo de luz en medio de la oscuridad. Desde la muerte de mi hermana hace unos años, nada tenía sentido para mí. Si hubiese estado solo en este mundo postapocalíptico, probablemente no habría tenido ninguna razón para sobrevivir. Al principio, quería escapar de todo, pero si hubiera llegado a casa y me encontrara solo de nuevo, habría sido mi límite.

Felix me daba la fuerza para seguir adelante, para cuidarlo, y para que siguiera brillando. Él no solo iluminaba su propia vida, sino también la mía.

Le agradecía profundamente. Sin él, solo sería una persona vacía por dentro.

— ¿En qué piensas? — preguntó, mirándome con el rostro adormilado. Sus ojos pequeños y soñolientos me hacían querer besarlo constantemente.

— En ti. No sabes cuán agradecido estoy de que hayas aparecido en mi vida — respondí mientras lo arropaba aún más, dejando solo sus pequeños ojos visibles. Se achicaron más por la risa que salió de su voz.

Él se acomodó mejor, dejando casi todo su cuerpo sobre el mío y cerrando los ojos de nuevo. Coloqué mis manos en su cintura, acariciando suavemente la parte que permanecía descubierta por la ropa.

Felix se acurrucó aún más cerca, su respiración suave y rítmica contra mi pecho. Sentí su calidez, y la tranquilidad del momento nos envolvió. Mis manos se movieron con suavidad, acariciando su espalda y su cintura, sintiendo cada contorno de su cuerpo mientras él se relajaba más y más.

— Nunca pensé que podría sentirme tan feliz, incluso en un lugar como este — murmuró Felix, su voz apenas un susurro.

— Yo tampoco. Pero tú has cambiado todo para mí.

Nos quedamos así, en silencio, dejando que el momento hablara por sí mismo. Cada caricia, cada mirada, cada susurro compartido reforzaba nuestro vínculo. Sentía su corazón latiendo junto al mío, una melodía perfecta que solo nosotros podíamos oír.

Poco a poco, la atmósfera cambió. Lo que había comenzado como un momento de pura ternura empezó a llenarse de una tensión dulce y creciente. Felix levantó la cabeza y nuestros ojos se encontraron. En su mirada, vi un deseo profundo, una chispa que reflejaba lo que yo también sentía.

Sin decir una palabra, nos acercamos más. Nuestros labios se encontraron en un beso que comenzó suave y cariñoso, pero pronto se volvió más apasionado, más urgente. Mis manos se deslizaron por su espalda, sintiendo cómo su piel se erizaba bajo mi toque.

Felix respondió de la misma manera, sus dedos recorriendo mi cuerpo, descubriendo cada rincón, cada curva. La conexión entre nosotros se profundizó con cada segundo que pasaba, como si todo lo que habíamos vivido nos hubiera llevado a este momento.

Nuestros besos se volvieron más intensos, y nuestras caricias más audaces. Sentía su respiración acelerarse, mezclándose con la mía, creando una sinfonía de deseo y amor. Sin necesidad de palabras, ambos sabíamos lo que queríamos, lo que necesitábamos en ese momento.

Con delicadeza y cuidado, nos permitimos explorar ese nuevo territorio juntos. Era consciente de la herida en su pierna, y fui especialmente cuidadoso, asegurándome de no causarle ningún dolor. Cada movimiento, cada gesto estaba lleno de ternura, queriendo que se sintiera amado y seguro.

Al final, nos encontramos abrazados, nuestras respiraciones entrelazadas, sintiendo la paz y la satisfacción de haber compartido algo tan íntimo y especial. Esa noche, bajo las mantas y el cielo estrellado, habíamos sellado un nuevo capítulo en nuestra historia, uno que nunca olvidaríamos.


Fin


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Muchas gracias por leer ♡


Two Hearts in a Broken world _ HyunLixHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora