Felix
Desde lo ocurrido hace unos minutos, el sueño desapareció por completo. Hyunjin seguía conduciendo, sus manos apretando con fuerza el volante. Parecía que la adrenalina tampoco había disminuido en su cuerpo.
— No vuelvo a pisar una estación de gasolina nunca más — dijo, haciendo que soltara una risa y relajara mis músculos. Era justo lo que necesitaba.
— A este ritmo, no pisarás ningún lugar de lo que queda de este mundo — respondí, provocando una carcajada que resonó por todo el auto.
Hablar con él me hacía olvidar dónde estábamos, me permitía enfocarme en él y no en los cadáveres mutilados que se cernían por las calles. Suspiré y me dejé caer en el asiento. Giré la cabeza para mirarlo; lo había dicho antes y lo repetiría: su perfil era perfecto. Era el tipo de persona que probablemente tenía a un centenar de admiradores detrás de él.
No supe cuánto tiempo estuve observándolo hasta que sentí su mano tocar suavemente mi nariz.
— ¿En qué pensabas? — preguntó, trayéndome de vuelta a la realidad. Sacudí la cabeza suavemente y miré al frente.
— Sólo estaba disociando, nada importante — Me miró, no muy convencido, pero lo dejó pasar. Llevó su mano hacia la mía y la colocó en el volante, justo como antes. Amaba eso, su tacto cálido envolviendo mi mano me hacía sentir seguro.
Y así con su tacto, cerré los ojos por un momento, tan sólo para descansar un rato, más no estaba en mis planes dormir justo como lo estaba haciendo ahora.
.....
Desperté por el toque de Hyunjin en mi brazo, indicándome que ya habíamos llegado.
El lugar parecía un antiguo edificio gubernamental, con altos muros y ventanas tapiadas. Hyunjin estacionó el auto y ambos salimos con precaución, observando el entorno. El silencio era ensordecedor, roto solo por el suave crujido de escombros bajo nuestros pies.
— Parece demasiado tranquilo — susurró Hyunjin, su mano aferrando con fuerza una barra de hierro que habíamos encontrado en el camino.
— Tal vez están adentro, escondidos — respondí, aunque en el fondo, una sensación de inquietud me recorría el cuerpo.
Nos acercamos a la puerta principal y, tras forzarla, logramos entrar. El interior estaba oscuro y olía a humedad. La poca luz que se filtraba por las ventanas cubiertas apenas iluminaba los pasillos.
— ¡Hola! ¿Hay alguien aquí? — grité, esperando una respuesta que nunca llegó. Solo el eco de mi voz resonó en el edificio vacío.
Exploramos cada habitación, pero todo lo que encontramos fueron signos de una lucha reciente: muebles volcados, manchas de sangre secas y restos de barricadas improvisadas.
De repente, un ruido sordo se escuchó desde el piso superior. Ambos nos miramos con los ojos llenos de preocupación.
— Tenemos que irnos, ahora — urgí, pero Hyunjin ya estaba moviéndose hacia las escaleras.
— Espera, puede haber alguien ahí que necesite ayuda — dijo, y a regañadientes lo seguí.
Subimos las escaleras lentamente, tratando de no hacer ruido. Al llegar al segundo piso, el ruido se hizo más fuerte y claro. No era un sonido humano. Era un gemido, un murmullo incesante de infectados.
— ¡Mierda! — exclamé en un susurro, retrocediendo cuando vimos la fuente del ruido. Un grupo de infectados estaba aglomerado al final del pasillo, golpeando una puerta con furia. Al parecer, habían detectado nuestra presencia.
ESTÁS LEYENDO
Two Hearts in a Broken world _ HyunLix
FanfictionCuando el mundo se desmoronó en un caos inimaginable, dos desconocidos encontraron en su alianza la única esperanza para sobrevivir. Enfrentando horrores inimaginables y la devastación de su ciudad, se unieron para luchar contra la oscuridad que con...
