3.- Intentándolo

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A la mañana siguiente, Jimin despertó al lado de su esposo

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A la mañana siguiente, Jimin despertó al lado de su esposo. Lo miró dormir, con el rostro sereno y tranquilo, y por primera vez en meses sintió una oleada de gratitud. Ver a Jungkook así, tan pacífico, le llenó de calma y, por un instante, de esperanza. La noche anterior había sido un campo de batalla emocional; había estado al borde de perderlo. Ahora, más que nunca, comprendía que debía cambiar de verdad.

Con movimientos cuidadosos, se levantó, decidido a enfrentar su terapia con seriedad. Se duchó, el agua caliente recorriendo su cuerpo mientras intentaba despejar la ansiedad acumulada. Se vistió con esmero, con la sensación de que cada gesto contaba, y preparó el desayuno con meticulosidad. Colocó una bandeja con café humeante y tostadas recién hechas junto a la cama, asegurándose de que todo estuviera listo para cuando Jungkook despertara. Antes de salir, le dio un último vistazo a su esposo, y una mezcla de amor y determinación lo invadió.

En la oficina de la psicóloga, Jimin se acomodó en la silla habitual, las manos entrelazadas sobre sus piernas. La terapeuta, con su cabello recogido en un moño pulcro y una expresión serena pero solemne, se sentó frente a él. El silencio en la sala era denso, como si presintiera la gravedad de la conversación.

—Jimin —comenzó la psicóloga con un tono suave pero firme—, necesito hablar contigo. Ya no podré seguir siendo tu psicóloga.

Jimin frunció el ceño, su corazón dando un brinco. Confusión y preocupación se mezclaban en su pecho.

—¿Por qué? —preguntó, la voz temblándole—. ¿Es algo que Jungkook te haya dicho?

—No, Jimin —respondió ella con calma—. Mi relación contigo como amiga ha complicado nuestra dinámica terapéutica. Creo que lo más sano es que te refiera a un psiquiatra especializado.

El impacto de sus palabras golpeó a Jimin como un chapuzón de agua fría. Quiso rebelarse, aferrarse a lo conocido, pero sabía que no podía arriesgarse a perder a Jungkook. Su mente giraba a mil por hora: si Jungkook llega a saber que la psicóloga se rinde conmigo, pensará que ya no hay esperanza... que él también debería rendirse. No puedo permitir que piense eso.

—¿No puedo simplemente seguir con las pastillas? —insistió, la desesperación asomando en cada palabra—. Necesito tu ayuda, por favor.

—Jimin, necesitas más que medicación para mejorar —le dijo la psicóloga con firmeza—. La terapia con un profesional especializado te dará el apoyo y las herramientas que realmente necesitas.

Jimin bajó la cabeza, sintiendo un nudo en el estómago. Temía que su esposo pensara que todo estaba perdido y, en consecuencia, se alejara para siempre. Debía intentarlo, pero sin que Jungkook lo supiera.

—Está bien —dijo finalmente, con un hilo de voz—. Pero no le digas a mi esposo... él podría pensar que te has rendido conmigo, y no... no quiero que piense eso.

TERAPIA DE CHOQUEHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora