Capitulo 6

538 53 5
                                        

Misiones, una computadora divina.

Una puta mierda esta tontería. - dijo hombre claramente un criminal de poca monta con molestia e ira mientras intentaba ocultarse de la lluvia a la vez que cumplía con su misión de vigilancia protegiendo el peligro de su trabajo.

Suzuki Hikaru era su nombre que había vivido en la ciudad de Osaka en su momento, antes vivía como un estudiante normal con una vida normal pero con notas muy por debajo del promedio en sus estudios, después de todo siempre los sintió como una perdida de tiempo y un gran aburrimiento por lo que busco otras maneras de entretenerse que perder toda su vida en esa basura.

Pronto cuando cumplió los catorce años conoció las drogas, pandillas y peleas callejeras, en ese momento las cosas cambiaron haciendo habiendo encontrado lo que buscaba, sintiendo la adrenalina en pelear en peleas callejaras y casi matar a los debiluchos, así comenzaron a realizar estos actos con frecuencia sin ser atrapados por la policía.

Con el tiempo su familia se dio cuenta de sus acciones e intentaron detenerlo con los clásicos castigos de un padre, pero pronto ellos se diera cuenta que ya no tenía retorno en sus acciones, así que cortaron lazos con él y amenazaron con entregarlo a la policia, así que fue echado de la que antes fue su casa sin nada.

Por lo menos podía decir que encontró una pandilla a la que se unió y se volvío uno de los manda más del inframundo, logro vengarse de su familia e incluso su querida hermana con gran futuro academico demostro que no solo era linda sino una fiera en la cama al igual que su madre.

Había logrado ascender entre los mejores de su pandilla, y cuando se volvió el jefe su pandilla no hizo más que crecer hasta un punto que las demás pandillas rivales se terminaron uniendo a sus filas, poco a poco fue construyendo un imperio como ninguno donde podía hacer lo que quería, incluso disfrutar de las novias de sus subordinados si le llamaban la atención o otras subordinadas que estaban dispuestas por un poco de dinero y las que no, bueno se aseguraba de dejar sus cuerpos para que la policia los viera.

Se había vuelto el amo de Osaka y tenía sobornado a la mitad de las estaciones policiales que asegurando la liberación de todos sus hombres y así siendo invencible, algo que le sorprendia sabiendo que no era muy inteligente y tampoco es que hubiera puesto atención a algún estudio, pero como es dicho, cuanto más alto te encuentres, más fuerte es la caida.

Como había dicho él no era muy inteligente y sus subordinados eran igual a él, dejaron demasiadas pistas en sus crimines, los menos profesionales dejaron sus nombres y con eso comenzaron a hacerse conexiones, así antes de que su pandilla comenzó a caer, un arresto máximo de sus miembros, criminales comenzó en las calles de Osaka y tuvo de otra opción que huir de Osaka a Fuyuki.

Después cada uno pensaría que se arrepentiría de sus acciones después de casi terminar en prisión, pero eso es una mierda después de todo cosas ilegales es lo unico que sabía hacer así que estaba dispuesto a volver a las andadas, ahora lleva unos meses formando parte de esta pandilla, era buena y tenía potencial, incluso armas de fuego de grado militar menor como granadas, así que pueden pelear contra la policia de manera decente.

Pero había algo que recordaba muy perfectamente en su anterior pandilla, la causa de su exito en el mundo criminal fue que además de las drogas había otros trabajos sucios, el principal es el secuestro de personas, principalmente recordaba a alguien que pedía una gran cantidad de personas siempre pagando dinero de entre a 6 a 12 millones de dolares, un trabajo muy sencillo y siempre terminaban cumpliendo las espectativas de dicho cliente.

Lo raro es que no recordaba la cara de ese cliente que pedía personas de manera regular, algo uy extraño siendo que era un cliente regular llegando todos los días para pedir personas, hubo un momento que él y sus subordinados había decidido terminar con su trato con él hombre pero con solo mirarlo a los ojos esa idea se iba al demonio, era espeluznante el solo pensarlo y recordarlo lo hacía peor, más cuando recordaba los ojos de algunos de esos clientes.

Fate Campeon de los DiosesDonde viven las historias. Descúbrelo ahora