Segunda opinión

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- ¿Estas segura? - preguntó sorprendido, Mike después de escuchar lo que Imra planeaba hacer.

No había hablado mucho con ella durante las últimas semanas. Y no habían esperado que los sucesos de los últimos meses le hubieran afectado tanto. Incluso, había creído que para este momento el tema ya estaba olvidado.

- No, pero no es justo para ninguno de los dos que sigamos así. Él es tu primo, y sé que serás al primero que busque para hablar, por eso quiero...

- Espera - Mike detuvo su paso y sujetó a Imra del brazo, obligándola a detenerse también - ¿Esto tiene algo que ver con...?

- ¡Kara!

Los dos se giraron al escuchar el nombre de su amiga, para ver como una chica, a quien Imra reconoció de inmediato, corría para lanzarse a los brazos de su amiga al final del pasillo.

°°°

Lena sabía que tarde o temprano iba a lamentar hacer esto.

De hecho, una voz en su cabeza le gritaba que diera la vuelta y pensara en un mejor plan. Pero ya iba a medio camino y sus pies no parecieron titubear en ningún paso. Respiró hondo, miró el panorama y se persigno para que todo saliera bien.

- ¡Kara! - gritó a medio camino, justo antes de comenzar a correr.

Kara buscó a la persona que le hablaba, y cuando vio a Lena correr hacia ella, su cara reflejó la confusión que sentia.
Todo sucedió tan rápido que no le dio tiempo a reaccionar.

Lena, saltó sobre ella rodeadola por el cuello con los brazos y por la cintura con las piernas, mientras reía sin parar y continuaba con esa actitud alegre y esperanzada que suponía tenían las personas enamoradas.

Kara se tambaleo al recibier el inesperado abrazo, pero logró mantener el equilibrio. Estaba extrañada por lo que estaba pasando y dio un par de pasos atrás tratando de mantenerse derecha.

Lena no pesaba mucho, pero la había tomado por sorpresa.

- ¿Qué estás haciendo? - preguntó desconcertada.

Pero, Lena siguió con su papel de novia enamorada.

- ¡Te extrañé muchísimo! - le dijo con una voz melosa, abrazándolo más fuerte.

- ¿Te sientes bien?

Kara trató de apartarla, pero Lena se aferró con brazos y piernas.

- ¿Lena...?

- Tú Solo sígueme la corriente - le susurró al oído - Deja que Imra nos vea- Kara iba a voltear para buscarle, pero Lena no se lo permitió - ¡No! - casi le grita al oído.

- ¿Y entonces que se supone que...? - Kara también le susurró al oído, pero en cuanto lo hizo, Lena comenzó a retorcerse entre sus brazos y un parpadeo después, saltó para regresar a sostenerse con sus propias piernas - ¿Y ahora qué?

- ¡No hagas eso! - gritó la menor, tallándose la oreja con desesperación.

- ¿Hacer qué?

- ¡Hablarme al oído! - le gritó Lena - ¡No me gusta!

Divertida, Kara la tomó de la mano que estaba libre, y la atrajo hacia sí. Pasó un brazo pos su cintura y se inclinó ante el asombro de su amiga. Sonrió con malicia y con el dorso de la mano, le acaricio lenta y dulcemente la mejilla.
Lena se quedó helada, no porque tuviera miedo, sino por lo bien que se sentia aquel contacto. El corazón le latía con fuerza en el pecho, amenazando con escapar con una explosión.

Aquellos ojos azules que la miraban detuvieron el tiempo y la volvieron una estatua. Kara olía tan bien, y sus frios y delicados dedos le acariciaban la piel con el cuidado de quien toca los petalos de una delicada rosa. Para Lena fue imposible no sentir como se le doblaban las rodillas.

¿Verdad o reto?Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora