¿Quien es ella?

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El fin de semana pasó sin que ninguno de sus amigos, o incluso Imra, la llamaran. Para Kara fue mejor así. De todos modos, tenía bastantes cosas que hacer, y la verdad, prefería alejarse de ellos y pensar con tranquilidad.

Así, tuvo un par de semanas en las que no se separó de Lena. Entre las sesiones de tutoria y las horas en el servicio comunitario y la escuela, fue poco el tiempo que tuvo para pensar en su problema con Imra.

Era casi el mediodía del lunes, cuando fue a sentarse en una de las mesas comedor del jardín, para disfrutar su almuerzo.

Un emparedado de pollo, una manzana y unos pequeños chocolates rellenos de cereza que vendían en la cafetería y por los que había desarrollado una adicción.

Comenzó a morder su emparedado, cuando Alex llegó a sentarse junto a ella.

— ¿Qué tanto sabes de cálculo? — preguntó la recién llegada.

— Me defiendo.

— ¿Crees poder ayudarme?

— ¿Con qué?

— Estas operación — le dijo a Kara enseñándole el cuaderno — No puedo entenderlas y tengo examen mañana.

— Déjame ver.

Dejando un poco de lado su desayuno, Kara trató de aclarar las dudas que se le presentaban a Alex. Mientras que poco a poco se iban uniendo a ellas sus otros amigos.

Mike y Fred, como siempre, llegaron discutiendo sobre música, a pesar que ninguno sabía tocar ningún instrumento.

Iris, después de saludar a todos con amabilidad, se sumió en silencio mientras revisaba algunos de sus correos electrónicos en su tableta, pero se mantenía atenta a todo lo que pasaba y se decía a su alrededor.

Eve, trajo galletas de mantequilla que su madre había horneado la noche anterior, luego de discutir de nuevo con su padre. Ya estaba acostumbrada a las discusiones de siempre, y a que su madre hiciera toda clase de delicias reposteras luego de cada una de ellas.
Barry no estaba porque esa semana se había ido con su grupo a un viaje de prácticas, así que las ultimas en llegar fueron Cat e Imra.

Todo había parecido normal, hasta que ellas llegaron.

Fue asombroso darse cuenta de lo importante y hasta ese momento desapercibido que era la actitud de Kara para el equilibrio de aquella amistad. A pesar de que Kara siempre había sido la ms expresiva de todos, era como un pilar que los mantenía unidos.

Bastaron solo dos segundos, después de la llegada de Imra, para que todo el ambiente cambiara. Para que la felicidad, y la normalidad que habían disfrutado se desvaneciera como las galletas en el plato de Alex.

El silencio que siguió, fue tan tenso que las espaldas de todos se pusieron rígidas. No podía hacer nada más que intercambiar miradas nerviosas.
Siempre se reunían así en cualquiera de las mesas redondas del jardín, y cada uno de ellos, tenía algo así como un lugar asignado para sentarse. El lugar de Imra siempre era al lado de Kara, pero, esta vez, sorprendió a todos que no fuera así.

Imra se sentó frente a Kara, entre Mike y Fred, dejando un lugar vacío al lado de la rubia.

Kara dejo de hablar y se dedicó a comer su emparedado.

Y entonces, sucedió algo que nadie esperaba.

— ¡Hola!

Una chica, que ninguno conocía, llegó y se sentó junto a Kara, en el lugar en el que Imra debía hacerlo. Y no solo eso, ante la mirada de asombro de todos, la chica tomó uno de los trozos de emparedado del plato de Kara y comenzó a comer sin decir nada y con una sonrisa en los labios.

¿Verdad o reto?Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora