Darle un empujon

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LUNES

*Kara*

— ¿Qué se supone que debemos hacer? — preguntó Lena a Kara, mientras iban caminando por el estacionamiento de la universidad.

— ¿Hacer? - regresó la prefunta la rubia algo confundida - Nada. Tú y yo, seguimos con nuestra relación normal.

— Pero dijiste que querías darle celos a Imra.

Kara sonrió y detuvo su andar.

— ¿Qué? - preguntó Lena deteniéndose también.

— Con que nos vea juntas es suficiente. Ella ya cree que estamos saliendo así que…

— Oh… — Lena bajó la mirada a sus pies.

Y al verla, a Kara se le ocurrió una idea.

— Ahora que si quieres… — Lena la miró con atención, esperando a que completara la frase — Podemos besarnos.

El color rojo fue subiendo por el rostro de la ojiverde, hasta llegar al punto de ebullición. Mientras, Kara se soltaba a reír a carcajadas.

Molesta, pero aun sonrojada, Lena comenzó a golpearla.

°°°

*Imra*

Ben apagó el motor después de estacionarse en el lugar de siempre pero, no bajó del auto. Se quedó sujetando el volante, mirando al frente, mientras esperaba que Imra dijera algo.
Esa mañana, había pasado por ella a su casa, como acostumbraba a hacerlo todos los lunes para ir juntos a la universidad. Pero esa no había sido como cualquier otra mañana de lunes. No, había algo diferente en la actitud de Imra.

Estaba triste, eso se le notaba a kilómetros. Sus ojos, siempre brillantes y alegres, habían perdido su destello, y trasmitían un gran cansancio. De hecho, Ben podía asegurar que la chica no había dormido lo suficiente.

Lo segundo que puso en alerta al joven, fue le recibimiento de Imra. Siempre que iba a buscarla a su casa, él se quedaba parado junto a su auto, esperando a que saliera. Y cuando por fin aparecía su amaba tras de la puerta, le sonreía y corría a abrazarlo.

Esta vez no fue así.

La chica salió de su casa sin ánimo alguno. Arrastró los pies por el sendero del jardín y simplemente se metió en el auto apenas saludandolo con una inclinación de cabeza.

No había dicho ni una sola palabra en todo el camino, y ahora estaba ahí, esperando a que se liberaran los seguros de la puerta para marcharse.

— Imra… ¿Qué es lo que pasa? — se atrevió por fin a preguntar.

— Nada.

— Si no hablas conmigo, no podré ayudarte.

— ¡No sucede nada! — gritó Imra perdiendo el control.

Ben se sorprendió por la repentina actitud de su novia. Lo que menos quería era pelear, así que quitó el seguro de la puerta.

Imra se dio cuenta de que se había sobrepasado, así que suspiró y trató de calmarse.

— Lo siento. Es Solo que… estoy un poco cansada. No me he sintiendo bien estos últimos días. Quizá me estoy enfermando y…

— ¿Es por Kara? — preguntó Ben con las manos aferradas al volante y la vista al frente.

Furiosa, Imra se desabrocho el cinturón, tomó sus cosas y salió del auto azotando la puerta.

— Sí. Eso creí— agregó Ben después de que la chica se marchara.

¿Verdad o reto?Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora