-vamos- se puso de pie y le extendió la mano a su pequeña hibrida que seguía de rodillas en el piso, rio encantado cuando ella solo lo vio avergonzada, apenas y podía verlo a los ojos unos segundos antes de desviar la vista.
No estaba segura de que pasaba, pero acepto la mano de Percival que la ayudo a levantarse, sus piernas aun temblaban y él la sujeto con fuerza de la cintura para que no cayera, comenzó a guiarla una vez pudo sostenerse, no dijo nada y solo la llevo al borde la cama donde la ayudo a acostarse justo al medio- Percival...- se atrevió a hablar al no tener claro lo que pasaba, el seguía parado al lado de la cama- ¿Qué estás haciendo? -.
-me estoy quitando los pantalones-respondió de forma natural.
- ¿eh? -su cuerpo se tensó- ¿pa, para qué? -intento sentarse mientras una sensación de nervios se apoderaba de ella.
-para seguir- se deshizo del resto de ropa quedando completamente desnudo frente a ella.
-¿seguir?- temor era lo que sentía, no le tenia miedo a Percival pero sin duda estaba asustada ante lo que él sugería, aprecio el cuerpo masculino parado frente a ella y volvió tragar grueso, la luna parecía burlarse de ella al iluminar por completo la habitación dejándola ver el cuerpo esculpido del caballero de la muerte, múltiples cicatrices rodeaban sus músculos, su pecho era amplio, sus brazos eran gruesos, sus piernas eran torneadas, su abdomen marcado... no era primera vez que lo veía desnudo, lo hizo antes cuando cuido de él en el Bosque del Rey Hada, también cuando tuvo que atenderlo en la guerra un par de veces, en especial recordaba una enorme herida en la cadera que tuvo que tratar haciendo imposible no ver la anatomía entre sus piernas, pero esto era diferente, en ninguna de las anteriores veces esa zona se encontraba erecta como ahora, su rostro se cubrió de rojo completamente nerviosa al ver el miembro alzado en todo su esplendor, que aún se mantuviera duro debía ser culpa de la droga, se cubrió el rostro avergonzada al darse cuenta como Percival la veía con una enorme sonrisa divertido.
-Nasiens no te cubras-se arrodillo en la cama para retirar las manos del rostro de la castaña- ¿Por qué te da vergüenza? -su tono infantil se hizo presente- tú te quitaste la ropa frente a mi primero, no es justo que te escondas-.
-eso fue diferente-Percival había logrado quitarle las manos de la cara, pero aún se negaba a verlo a los ojos- no había tanta luz cuando yo lo hice-se excusó.
-pero hay suficiente ahora- menciono mientras recorría el cuerpo de la castaña atento a cada detalle, la luz le permitía apreciarlo completo- y es muy bonito-.
Sentía que moriría de la vergüenza ¿A dónde había ido el valor que tenía antes cuando más lo necesitaba? - es vergonzoso- dijo completamente ruborizada.
-es lindo-.
- ¡eeekk! -un fuerte grito de sorpresa escapo de sus labios cuando sintió como Percival deslizaba sus dedos sobre su intimidad.
-tu cuerpo es muy bonito Nasiens-susurro sin dejar de deslizar sus dedos por la intimidad de la muchacha, subió lentamente hasta su ombligo y siguió hasta hacer un circulo imaginario alrededor de su pezón- Nasiens me gusta mucho-.
-para por favor-rogo cubriéndose el rostro de la vergüenza, sentía que el corazón se le saldría del pecho-es muy vergonzoso...-.
Sonrió enternecido, Nasiens era hermosa a sus ojos, todo de ella, su versión valiente, atrevida o apenada, adoraba cada faceta de ella, se inclino sobre ella y la beso empujándola hasta dejarla recostada en la cama, ella cedió y comenzaron a besarse de forma lenta aumentado el ritmo gradualmente, no planeaba contenerse esta vez, se acomodo entre sus piernas y despacio comenzó a introducirse de nuevo, quería volver a sentirla contraerse alrededor de su miembro, Nasiens estaba tan húmeda que no fue difícil adentrarse completo, se separo y la vio suspirar con los ojos cerrados, acaricio sus piernas y las alzo hasta que ella le abrazara la cintura con ellas.
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Drug.
ФанфикAhora vivía alejada de todos, había sido su elección personal de igual forma seguía en contacto con todas las personas importantes de su vida. La soledad del bosque le permitía concentrarse en su trabajo. La eficacia de sus venenos había mejorado no...