Efectivamente, Kai no estaba en casa cuando ambas llegaron. La parte difícil fue convencer a Rebecca, porque salió de la pizzería dispuesta a tomar un camino distinto y cumplir la amenaza de comerse la pizza sola, incluso tuvo la delicadeza de dar me día vuelta, abrir dramáticamente la caja y levantarle a Freen el dedo medio después de ‹‹sacarlo›› de la caja. Sólo hubo que seguirla cuatro calles y cuando finalmente la alcanzó, le prometió que había algo para ella, y debía acompañarla.
Así, llegaron a casa de la menor, con una pizza fría y una Rebecca confianzuda que apenas puso un pie dentro, se dirigió al refrigerador para buscar una cerveza.
──No hay, Beck ──responde desde la sala Freen, a sabiendas de qué busca su amiga apenas escucha el ruido de la puerta ser abierta──. No hubo ayer, no habrá hoy.
──Debería, se supone que me conoces. ──cierra la puerta, sinceramente decepcionada, para salir a la sala donde Freen está sentada en el sofá.
El sofá.
──Y también se supone que me importas, por eso no fomento tus vicios.
Rebecca pone cara de asco.
──Demonios, hablas como una madre, Freen.
Freen sonríe, cruzando ambos pies bajo su trasero.
──Me gusta pensar que muy dentro de ti, te gusta que me preocupe por ti.
──Un poco, tal vez ──Rebecca evade lo anterior dicho, porque le pone incómoda admitirlo y además, todavía no se acostumbra a eso de que le guste Freen de otra forma──, ¿Vas a darme lo que sea que tienes para mi o me puedo ir?
──Te lo daré, sí, pero antes quiero algo. ──Freen palmea el reposabrazos del sofá.
──No voy a sentarme ahí.
──¿Eh? ¿Qué tiene de malo?
──Que me tienes en abstinencia desde hace tres meses y ahí sucedieron cosas ──señala el sofá con la cabeza, cruzada de brazos──. Y yo no soy de hule.
Freen se suelta a reír con ganas, mientras Rebecca se molesta más y más a cada segundo. Renuente, no se mueve de su sitio hasta que la menor se pone de pie, con las manos al cielo en señal de paz.
──Vale, tu ganas. Siéntate ──Freen señala el sofá ahora vacío──, Beck... Confía en mí.
Rebecca en serio trata de mantener la expresión estoica y firme, pero Freen le pone esos ojos de cachorra, esa boquita en puchero y efectivamente, ella no es de hule, así que acepta y se deja caer al sofá de mala gana, con las piernas abiertas y los brazos cruzados. Freen sonríe victoriosa y se sienta junto a ella, con la peculiaridad de estar sobre las piernas de Rebecca. La menor enrosca los brazos al rededor del cuello de la mayor, con esa dulce y bonita sonrisa todavía en el rostro. Rebecca lleva ambas manos a la espalda de Freen, mirándola con detenimiento, sin esa expresión de molestia permanente que normalmente carga. Sus párpados relajados, sus ojos brillantes recorriendo las facciones de la menor y sus labios ligeramente curvados hacia arriba, mientras pasa los dedos por la espalda baja de Freen.
──¿Qué pasó con eso del trato y tus patrañas?
La menor se encoje de hombros.
──Esto es chantaje puro, te estoy secuestrando y no te has dado cuenta.
Rebecca alza una ceja, una sonrisa divertida en su rostro. Sus dedos bajan un poco, delineando el interior de los muslos de Freen bajo aquella falda.
──¿Ah, sí? ──la menor asiente con los ojos cerrados──. Puedo levantarme y llevarte conmigo, y entonces, tu plan habría fallado rotundamente.
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Rude Girl (Beckfreen)
DiversosLa delgada línea existente entre ser azotada en los casilleros por tu bravucona y terminar entre sus piernas. ┊ ➶ 。˚ ° fanfic original por @byun-bacoon ┊ ➶ 。˚ ° adaptación utilizada por @imrosesbf
