— Tengo un fantasma en mi habitación — cierra la puerta del closet — ¡Hay un fantasma en mi habitación! — canturrea.
¿Cuánto tiempo hará esto?
Es ridículo.
¿Lo peor?
Que tengo que soportarlo.
Una semana. Ha pasado una semana desde que empecé. Desde que ví al castaño por primera vez. Desde que me frustré y busque soluciones con Key y ¿Qué he conseguido?
Nada.
En lo absoluto.
Hacer estrategias no es lo mío. Soy más de ejecutarlas pero ya no hallo que más hacer para que esté tipo reaccione.
Mi mente un poco corrompida e inestable juega conmigo y con las posibilidades que tengo de conseguir una reacción positiva a todo esto. Es como si lo intentaras y lo intentaras y simplemente nada sucediera.
Es la misma situación.
Pero soy alguien sumamente perseverante, hace falta mucho más que ignorancia y desentendimiento para permitirme caer.
Esto apenas comienza.
Cuando quiero algo suelo ser muy terca.
Me acerco a Dylan y lo observo detenidamente. Está concentrado arreglando sus anchas camisas en ganchos de ropa y colocándolos en un tubo que hay en el closet de manera organizada. Sus ojos marrones se ven decaídos como si no hubiera dormido mucho, delatandolo unas imperceptibles ojeras que se asoman en ellos y que le propinan más intensidad a la bolsas en sus párpados inferiores.
¿Este chico no duerme acaso?
Dios santo ...
Es una locura.
Se ve ¿Agotado? No sé si sea la definición correcta a su estado, pero lo que sé es que no está bien.
Su cabello se ve muy grasoso, descuidado y con restos de algo blanco en algunas hebras. Sus labios forman una línea y su expresión parece como si estuviera disgustado por algo. Cómo si arreglar cosas, estar pendiente de lo cotidiano y vivir de un lado a otro marcando una misma línea ya lo molestara.
La única emoción que pude ver que no era rutinaria fue cuando me presenté por medio de señales pequeñas. Produciendo una brisa tenue y refrescante que no es algo que sientes todos los días. Mostrándole la generosidad de persona desconocidas y después haciéndolos hablar del cristianismo. Y lo último... Escribir su nombre otro par de veces en el vidrio de su ventana.
Es algo un poco raro, lo sé, pero siempre funciona.
He intentado ponerle pruebas. Tratando de demostrar que si busca ayuda en el Todo Poderoso quizás las cosas mejoren ... Pero ha sido en vano.
Algunas veces le cambié los mapas de su celular para que pasara por iglesias y se le despertara la curiosidad de entrar a ellas. Pero las repele de inmediato cruzando buscando otro camino.
Hasta le puse un poco defectuosa la señal de internet y la de su televisor. Dejando nada más que canales que hablarán sobre Dios y sus varios llamados.
¿Qué creen?
Adivinen.
Sí, exacto.
No pasó nada.
Así que tome la decisión de seguir estudiandolo un poco, pero está vez más a fondo. Concentrándome más en sus gustos, en lo que no le aburre, en lo que lo entretiene.
ESTÁS LEYENDO
||Celestials||
RandomZoe, aprendiz de angel guardian con edad adolescente y una gran curiosidad por el mundo, decide tomar algunos riesgos y cambiar de vida para proteger a un humano con grandes problemas emocionales y vida alocada. Desarrollando así, sentimientos y sit...
