VII. Odio a Adam.

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Adam era un imbecil, un puto imbecil de los grandes, eso era y nada más que eso.

¿Entonces porque no podía dejar de pensarlo?

Se había sentido terrible después de sacarlo a rastras de su departamento, incluso llegó a preocuparse si no lo había lastimado física o muy profundamente emocional, más con el autismo de Adam.

Intento calmar sus pensamientos diciendo que se lo merecía y que si, era un idiota.

Pero aún así la culpa lo comía vivo sin dejarlo dormir por días. Quería disculparse y decirle que solo no vuelva a decir esas cosas pero para el a todos esos sucesos ya había sido demasiado comprensivo.

Quería dejar de pensar en su antiguo amigo Adam y seguir con su vida, pero tampoco era tan fácil solo dejarlo ir y ya.

Vivian en el mismo edificio y se lo topaba seguido, lo chocaba del hombro o le cerraba la puertas en la cara cuando llegaban a coincidir de entrada al edificio, y algunos otros desquites pequeños, pero el chico nunca dijo nada.

Encontrarlo tan seguido significaba que solo avivaba la emoción de vuelta, se molestaba cuando lo veía, se desquitaba para seguir viéndose como el diría "hombre intimidante" que era y luego no dejaba de pensarlo por la culpa, un círculo vicioso.

Así fue su semana completa, pero había algo que en especial era lo que lo tenía tan estúpidamente molesto.

Beth, la vecina de a lado.

Cada que el bajaba las escaleras y se asomaba a la casa de Adam, ella estaba ahi, hablando con el en la entrada de la puerta o luego pasaba con toda confianza, Nigel los espió seguidas veces pero nunca lo suficientemente cerca para saber de lo que hablaban.

¿Como Adam pudo decir semejantes cosas y luego pasar como si nada? El no había podido dejar de pensar en lo sucedido. Se supone que en situaciones así Nigel es quien debería superarlo como si nada y Adam seria quien se moriría de ganas por volver a hablar o disculpándose de rodillas afuera de su puerta para el considerarlo, pero estaba pasando al revés.

También Nigel pensó irse del edificio a la mierda para dejar todo atrás y punto, pero le había costado mucho conseguir un trabajo ya que nadie quería contratarlo y por eso terminó ahí. (En términos del jefe, daba miedo, nadie le iba a robar y era conveniente tenerlo ahí, muy equivocado no estaba).

"Te ves putamente muerto." Dijo el jefe de Nigel cuando el estaba recargado en el mostrador disociado pensando en que hacer.

Una lata de refresco golpeó suavemente su frente.

"Recuperate un poco, te necesito al 100 para el trabajo, no bebas todas las noches."

"No he bebido."

"¿Y que te tiene tan demacrado?"

"Solo no he dormido bien." Nigel se talló sus ojos y suspiró pesado, no debía estar tan cansado para el trabajó, sus problemas personales no tendrían que interferir en lo demás.

"Picarón." y su jefe se fue con una sonrisa cómplice.

Nigel quedó confundido hasta que entendió y no pudo evitar reírse por que ideas tenían de él. Faltaba poco para su salida, solo acomodó un poco.

Lo único que tenía de sus pensamientos acumulados, es que llegando de su trabajo dormiría, dormiría al menos dos días y luego mandaría un justificante de enfermedad.

Y lo cumplio, cuando llego a su departamento no se molesto de nada más, solo cayó rendido en su cama sin siquiera quitarse los zapatos, debía recuperarse, queria hacerlo.

Cuando quedaba dormido pensaba en lo mucho que odiaba a Adam, que no lo queria por se tan cruel, queria que pensara tanto en el como el lo estaba haciendo todos los días.

Odiaba a Adam, odiaba tanto a Adam que lo estaba soñando justo antes de pelearse, ambos sentados en el piso, Adam encima de el.

Se le quedo viendo a esa sonrisa tan bonita que tenía antes de que todo lo malo pasará, hace días no lo tenía tan cerca.

Acarició sus rizos y el chico solo cerró sus ojos para dejarse llevar por los mimos de Nigel, vaya chico.

¿Por qué estaba soñando esto? Y no lo que le molestaba no era Adam, era que era un estúpido sueño y cuando despierte seguiran peleados por su culpa.

"Adam."

El chico abrió sus ojos y lo miro atento, con esa curiosad que siempre parecía tener, esa mirada le gustaba mucho.

Lo tomo de la cintura y la acarició con sus pulagares.

"¿En serio estabas exitado?"

Notó como el rojo de la cara del chico subió inesperadamente rápido. Pareció pensar y asintió tranquilamente.

Nigel lo miro, en que mierdas estaba pensando y soñando, pero si era un sueño no importaba nada, más que se iba a podrir más por dentro.

Puso su mano en la nuca del chico y lo miro fijamente, esos ojos tan encantadores.

"Lo siento."

Y besó suavemente al chico en los labios, continuo dejando más besos suaves repetidamente, pero luego siguió avanzando por sus mejillas, hasta bajar lentamente a su cuello, apretando más su agarré en la nuca para besar más firme, más cerca.

Escuchaba los jadeos repentinos del chico y su cuerpo no dudo en reaccionar, sintió como su propio falo subía solo con haber dado suaves besos.

Y se despertó, con una gran erección que si era real.


Odiaba mucho a Adam.


(Un capítulo rápido, cada vez más cerca del final, agradezco mucho a los que estan leyendo esta historia corta, espero les guste y actualizaré ya pronto las últimas partes).

Space dogs. (corto)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora