Caperuza Roja

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Un regalito de Halloween atrasado

Era octubre en Mobius; los árboles se tintaban de varias tonalidades de naranja. Las casas se decoraban con calabazas y alguno que otro espantapájaros. Se acerca la festividad de otoño, con ello Halloween.

Era una de las fechas donde los niños salían por el día a pedir dulces, mientras que en las noches eran aprovechados por los adultos y jóvenes para asistir a fiestas con temática.

Ese año no era excepción: Cristal, la hija del alcalde, como cada año realizaba una fiesta de disfraces, que era asistida mayormente por jóvenes, mientras que su padre hacía una fiesta clásica para adultos.

Entre los jóvenes era una noche esperada porque fiesta para ellos significaba alcohol gratis y sexo casual. Una buena noche para pasarla bien. Ella misma se encargaba de invitar personalmente a todos.

Es así como nos centramos en Amy Rose; ella no era tan famosa en la preparatoria. A decir verdad, muchas veces se burlaban de ella por tener la apariencia de una nerd y que siempre usaba ropa que cubría todo su cuerpo. Para muchos chicos era una pérdida de tiempo.

Ella estaba segura de que no la invitarían; fue una gran sorpresa cuando Cristal apareció ante ella dándole una invitación.

Con entusiasmo aceptó, aunque debería haber sospechado que algo andaba mal cuando vio como se iba soltando fuertes carcajadas, pero aún seguía sin creer que le habían invitado.

Ese día se decidió buscar un disfraz. Debía aprovechar esa noche para hacer cambiar a todo el mundo de que ella no era una nerd y que podía ser mucho más.

Estuvo buscando tienda por tienda y veía algunos disfraces que podrían ser buenos; pero luego veía que algunos tenían un escote muy pronunciado o algo que no le convencía y se iba sin escoger nada.

Observó un disfraz sencillo de una campesina; era muy a su estilo, pero a su lado había un disfraz de caperucita roja algo atrevido. Eso era su oportunidad de lucirse y tal vez de llamar la atención de alguno que otro chico.

Sin pensarlo, contró aquel disfraz y se fue corriendo a su casa, antes que se arrepintiera y deseara regresar el disfraz.

La culpa la consumía durante esos días, pero ya estaba decidido que iría con ese disfraz a la fiesta. Cuando llegó el día de la fiesta se armó de mucho valor para vestirse.

Con mucha fuerza de voluntad, cuando terminó de vestirse, se miró en un espejo de cuerpo completo. Traía un top blanco junto a un chaleco negro bordado. Traía la típica caperuza roja sobre sus hombros, mientras que la falda era del mismo color, solo que era corta. No cubría mucho sus piernas, pero el disfraz también traía unas medias blancas que cubrían hasta sus rodillas y unos zapatos charol negros.

sonamy: historias lemonHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora