¿Quisieras ser mi madre?
—No lo menciones. No te olvides de ir a desayunar al piso de abajo después
de ayudar a Bario a vestirse.
—Está bien. —Sofía felizmente vio a Wendy salir de la guardería.
—Sofía. —El niño pequeño de repente la llamó. Sofía salió de sus
pensamientos.
Al ver que Ambrosio se quitaba la pijama, Sofía rapidamente fue con él para
ayudarlo a cambiarse de ropa. —¿Sabes cómo cambiarte de ropa? ¡Eso es
increíble!
—¡Lo aprendí hace mucho tiempo! Papá siempre me dice que como yo soy
un hombre, necesito hacer cosas como esta por mi cuenta. —Ambrosio anunció
con orgullo.
—¡Eso es maravilloso, Bario es un hombre tan responsable! —Sofía se
ruborizó, sonriendo con diversión ante la expresión orgullosa en el rostro de él.
Después de que Ambrosio se vistió apropiadamente, Sofía lo llevó al baño
para lavarse. Ambrosio observó a Sofía a través del espejo mientras ella sacaba
pasta de dientes del tubo. —Sofía, ¿te gusta mi padre?
Oh... Eso salió de la nada. Sofía estaba totalmente sin palabras. Sofía
torpemente buscaba una respuesta apropiada.
Ella tenía la intención de negarlo al principio, pero ante la mirada seria de
Ambrosio, no podía mentir. Ella tartamudeó: —Bueno, un poco...
A Sofía no solo le gustaba Colin un poco. Ella ya lo amaba mucho, y su
reciente amabilidad hacia ella solo la hacía enamorarse aún más.
—En ese caso... Ya no te pediré más que seas mi novia. —Ambrosio se
acercó a ella con una sonrisa. Sofía se asombró cuando le preguntó: —
¿Quisieras ser mi madre?
'¿Quisieras ser mi madre?' Los ojos de Sofía se agrandaron. Las lágrimas
brotaron de sus ojos mientras ella repetía silenciosamente las palabras para sí
misma.
Su mano temblaba y se congeló a medio camino de entregarle el cepillo de
dientes a Ambrosio. Al tomarlo, Ambrosio se enjuagó la boca con agua del grifoy comenzó a cepillarse los dientes. Él miró fijamente a la expresión estupefacta
de Sofía a través del espejo.
Él hablaba en serio acerca de ello. No podía competir con su padre y ganarse
a Sofía al ir contra él. Pero sería bueno tener a Sofía como su madre.
Estaría orgulloso de decirle a todos en clase: —¡Esta es Sofía Lo, mi madre!
—¡Eso sería increíble!
En el momento en que Sofía finalmente salía de su conmoción, Ambrosio
había terminado de cepillarse los dientes y ya estaba haciendo gárgaras.
Ella limpió discretamente las lágrimas con el dorso de su mano. Sofía lo besó
en la mejilla y susurró con voz ronca: —Me encantaría serlo, pero necesito algo
de tiempo. ¿Puedes esperar?
Sofía estaba decidida. Por el bien de Ambrosio, ella haría todo lo posible
para evitar que Colin y Dolores se casaran.
Si su plan tenía éxito y Dolores iba a la cárcel, ella encontraría la manera de
volver con Colin. Y si eso sucediera, ella estaría dispuesta a convertirse... en la
madre de Ambrosio.
—¡Está bien, hagamos un trato! —Ambrosio sonrió. Todavía había un poco
de espuma de pasta de dientes pegada en las comisuras de su boca.
—Sí, de acuerdo. Ahora, déjame lavarte la cara...
Posteriormente, Sofía estaba de un humor particularmente bueno.
Se daba cuenta de que le agradaba mucho a Ambrosio, y definitivamente ella
sentía lo mismo por él. Pero ella no esperaba su petición. Tal vez él la amaba
más de lo que ella imaginaba...
Sofía limpió a Ambrosio y le dijo que fuera primero al piso de abajo. Ella
regresó a la habitación de Colin para lavarse la cara.
Al interior, Colin ya se había arreglado. Cuando Sofía entró en la habitación,
él notó que los ojos de ella estaban rojos. Colin frunció el ceño. —¿Por qué
estabas llorando?
—¿Qué? No... Tal vez cuando me lave la cara ... La espuma de la pasta de
dientes entró en mis ojos. —Sofía siempre tartamudeaba cuando estaba
mintiendo.
Colin estaba familiarizado con los hábitos de ella. Caminando hacia ella, él
dijo bruscamente: —¡Estás mintiendo, Sofía Lo!
—Um... ¡No es nada! ¡Necesito lavarme la cara! —La mirada de Colin era
tan intensa, que ella sentía que soltaría toda la sopa si se quedaba con él por más
tiempo.
Su corazón se estremeció mientras corría hacia el baño. Ella decidió
mantener en secreto la petición de Ambrosio. Colin no debía saberlo.
Si Colin se enteraba de que ella quería volver con él, él la podría echar.Ella no pensaba que sería lo suficientemente audaz como para robar al hijo
de Colin frente a sus narices, pero aquí estaba ella...
Después de lavarse la cara, ella salió del baño. Esperaba verlo vacío, pero
Colin aún estaba allí, mirando su teléfono celular. Al escuchar la puerta abrirse,
levantó la cabeza para mirarla: —¿Lista?
—Sí.
—Vámonos. —Guardó su teléfono y tomó la iniciativa para salir de la
habitación.
Sofía estaba atónita. ¿Estaba él esperándola?
Colin bajó las escaleras, con Sofía siguiéndolo por detrás. Al mirar la espalda
de Colin, ella se dio cuenta de que algo era diferente en él.
Él parecía haber cambiado. Colin estaba más tranquilo que antes, y más
impredecible. La mayoría de las veces, ella no podía entender sus pensamientos
o sentir sus emociones.
Y su actitud hacia ella la dejaba aturdida. Era sorprendentemente amable o
extremadamente distante. Sofía tenía sentimientos encontrados debido a su
comportamiento errático. Pero una cosa era segura, ella estaba atrapada.
Él siempre la sobajaba cuando estaba feliz y la animaba un poco cuando
estaba triste. Sofía suspiró profundamente. Ella no sabía qué pensar acerca de su
relación.
Colin debía estar ejerciendo su venganza sobre ella. Él debía seguir enojado
con ella por solicitar el divorcio.
Cuando llegaron al comedor, Ambrosio estaba desayunando con los
mayores. Levi y Selina todavía estaban arriba.
Sofía saludó: —Tío, tía, buenos días.
Yonata la miró sin expresión alguna. —Buenos días. Desayuna un poco.
Sofía dejó escapar un suspiro de alivio. Parecía que su ex-suegro no estaba
enojado con ella.
Ella sabía que si Yonata odiaba a alguien, él no hablaría con esa persona en
absoluto. Pero desde que él le habló, ella creía que él no estaba enojado con ella.
—¡Tía Sofía, ven! —Sofía estaba sorprendida. Ambrosio nunca la había
llamado así antes.
Mirando a su hijo con sorpresa, Colin se preguntó qué estaba tramando.
Sofía se sentó junto a Ambrosio, quien estaba comiendo una tarta de huevo.
Rápidamente tomó otra para Sofía y le dijo: —¡Pruébala! ¡Está rica, tía Sofía!
Sofía volvió a poner la tarta de huevo en el plato de él con una sonrisa. —Mi
comida llegará pronto. Come tu desayuno, pequeño.
Mientras hablaba, un sirviente trajo dos platos y los colocó delante de ella y
Colin.Pero Ambrosio insistió: —Tía Sofía, no hay tarta de huevo en tu plato.
Abuela los hizo especialmente para mí. ¿Ves? Tengo dos, ¡te daré una!
Sofía le sonrió. Señalando hacia su plato, dijo: —No, gracias. Yo tengo
bolitas de masa al vapor y huevos. —También había leche y fruta.
Pero Ambrosio volvió a poner la tarta de huevo en el plato de ella. —Estás
muy delgada, tía. Necesitas comer más, o no tendrás la fuerza para cargarme.
Como Sofía iba a ser su madre, ella lo abrazaría más a menudo. Los niños
siempre eran abrazados por sus madres.
Sofía se rió entre dientes y no volvió a negarse. —¡Gracias, eres tan
considerado! ¿Qué tal si te cambio tu tarta de huevo por mi omelette? —
Temerosa de que a Ambrosio le diera hambre, Sofía le dio de comer el omelette.
Los demás sonrieron mientras observaban la interacción de Sofía y
Ambrosio.
Afuera de la mansión Li, Sofía observó a Wendy y a Ambrosio entrar al auto
antes de entrar ella al suyo.
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ENAMORADA DE COLIN (SEGUNDA PARTE )
Romanceaquí seguimos con una historia más que de venganza de justicia se le hará justicia a sofia lo y su familia siga viendo
