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Todoroki se observó detenidamente en el espejo de su armario. Llevaba puesto el uniforme de la universidad, una camisa blanca de botones, una chaqueta color azul marino con el emblema de la institución bordado en el pecho, pantalones negros, y sus zapatillas blancas que contrastaban ligeramente con el resto del atuendo. Hacía dos años que no vestía el uniforme, y al verlo de nuevo en su cuerpo, no pudo evitar sentirse extraño y nostálgico.

«Al menos me veo bien.»

Antes de salir de la habitación, se tomó su tiempo para ajustar la corbata. Quería estar seguro de que todo estuviera perfectamente colocado y en su sitio. Se aseguró de que no hubiera arrugas y que la corbata estuviera bien atada. Miró su reflejo una última vez y se alegró al ver que su rostro no lucía tan cansado.

Bajó por las escaleras y llegó al comedor, donde vio que una sirvienta ya estaba preparando el desayuno y colocando los platos en la mesa.

—Mírate, hasta pareces un príncipe con eso puesto —comentó Touya de manera burlona, mientras tomaba un trozo de pancake con miel.

—¡Te ves muy guapo, Shoto! —exclamó Fuyumi, dándole una sonrisa mientras lo miraba.

—Gracias —respondió mientras se acercaba a la mesa y tomaba un vaso con jugo de naranja.

—A mí no me quedaba tan bien el uniforme —comentó Natsuo, haciendo una mueca de disgusto.

—A ti nada te queda bien —dijo Touya.

—¡Oye! —protestó Natsuo, mirando a su hermano con desagrado.

Shoto soltó una risa y le dió un sorbo a su jugo de naranja antes de limpiarse los labios con una servilleta.

—¿No vas a comer nada? —preguntó Rei, notando que su hijo solo estaba bebiendo y no había tocado la comida en la mesa.

—Se me está haciendo tarde —respondió— Si no me voy ahora, llegaré tarde.

—Está bien, cuídate y nos vemos luego —dijo Rei.

Shoto asintió y caminó hacia la puerta principal. Al abrirla, vio al chófer esperando junto al coche, sosteniendo la puerta abierta para que entrara. Le saludó con una leve sonrisa antes de inclinarse para entrar en el vehículo. Se acomodó cuidadosamente en el asiento trasero, ajustando su chaqueta y respirando hondo. El chófer cerró la puerta suavemente y fue al asiento del conductor.

Antes de arrancar el coche, el señor se giró y le ofreció una tablet a Shoto, que levantó las cejas con curiosidad al recibirla.

—Joven, en esta tablet encontrará toda la información sobre los horarios y la distribución de sus clases para toda esta semana. Sería recomendable que le echara un vistazo —informó el chófer amablemente.

—Está bien, gracias —respondió, encendiendo la tablet mientras el coche empezaba a moverse. Se acomodó mejor en el asiento y comenzó a revisar la pantalla.

Miró atentamente su horario, prestando más atención a las materias que tenía programadas para ese día. Frunció ligeramente el ceño al notar que tenía una hora de matemáticas todos los días, lo que sumaba un total de cinco horas a la semana.

«¿Cinco horas a la semana? Eso es... demasiado» pensó, sorprendido.

Presionó un botón en la tablet para desplegar más información sobre las clases. En la pantalla aparecieron detalles sobre cada asignatura, incluyendo el aula en la que se daban y el nombre del profesor correspondiente. Al ver que la mayoría de los nombres eran los mismos que recordaba de hace dos años, suspiró con pesadez. Sin embargo, se sorprendió al notar que el nombre del profesor de matemáticas era diferente del que había tenido antes. En lugar del nombre del viejo profesor, apareció otro que captó su atención de inmediato.

Teacher [BakuTodo]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora