Capítulo 4

126 6 0
                                        

Se nota que me gusta el drama. Digo, en ninguna situación por más cotidiana o de fantasía que sea, puede resultar ser perfecta y sin inconvenientes. ¿Qué les parece de momento?

Disclaimer: Los personajes les pertenecen a Akutami Gege, creador misterioso de Jujutsu Kaisen.

Este capítulo busca el entendimiento por todas las partes presentes, ahora bien, en el próximo podrán divertirse un poco más ante los deseos de nuestros protagonistas.

Sin más que agregar, disfruten la lectura.

______________________________


"Lo único capaz de consolar a un hombre por las estupideces que hace, es el orgullo que le proporciona hacerlas"

(Oscar Wilde)

.
.


Esa noche resultó ser desastrosa.

Itadori llamó incontables veces a Sukuna, pese a que estaba molesto y no quería verlo de momento, no quitaba el hecho de que le preocupaba dónde pasaría la noche, ya que en el Dojo no estaba.

Satoru entendió pronto que Itadori tenía una sería dependencia a Sukuna, es cierto que era su único familiar, no obstante, ver reflejado en su rostro tal grado de angustia no era normal. Menos si en este caso Yuuji era quien debía tomar distancia por obvias razones.

– Yuuji ya... –dijo al tomar ambas manos de su joven pareja y atraer a su cuerpo–. Si no te responde es porque tal vez no quiere hacerlo. Dudo que sea ciego o sordo como para no percatarse del celular.

– Pero ... –no pudo rebatir sobre aquel comentario cuando Satoru besó sus labios.

Se miraron por unos segundos antes de aceptar sus caricias. Acomodándose así en el regazo del más alto quien lo mantenía abrazado sin dejar de acariciar su mejilla.

Satoru sabía que no era el momento para ser íntimos, también sabía que un beso por lo general lo distraía lo suficiente para hacerlo respirar por un momento.

– ¿Quieres que yo lo llame? Para mí es obvio que te está evitando y tendrá sus razones –odiaba ponerse del lado ese desagradable idiota tatuado, pero ¿qué más podía hacer? Prefería tragarse su orgullo, porque sí, estaba ofendido, sin embargo, su prioridad siempre sería Yuuji– Quién sabe, tal vez dirá idioteces otra vez y por eso no quiere responderte.

– ¿Siempre has sido así de lindo? –aquella pregunta lo tomó por completo desprevenido, sobre todo cuando Yuuji recostó su nuca en la curvatura del cuello de Satoru quien, sonrojado, no pudo evitar sonreír por ese cumplido–. Te trató de lo peor Satoru, deberías estar furioso y créeme que lo entendería. Puedes decir que es un idiota, arrogante, una mierda...

– No, bueno si –al soltar un gran suspiro al entrelazar sus dedos con los de Yuuji, en un  intento por distraerse él mismo de su fracaso al intentar llevarse bien con Sukuna–. Si me molestó que no me diera la más mínima oportunidad de poder demostrarle que voy en serio contigo, de verdad quería contar con su apoyo.

– ¿Sabes? –dijo al girarse y sentarse sobre sus piernas tras apoyar sus rodillas a ambos costados del contrario. Una posición que sí ponía ligeramente nervioso al peliblanco– Sé que quieres su aprobación por mí –no pudo evitar besarlo al ver ese tembloroso puchero en los labios de Gojo.

Satoru podía demostrar fuerza y un temple único, en cambio, ser rechazado de tal modo sin siquiera dar una mínima explicación u oportunidad le molestaba, se frustraba con facilidad. No tanto por el rechazo, sino porque quería atesorar a Yuuji y eso significaba llevar una relación amena con Sukuna.

Orgullo innecesarioDonde viven las historias. Descúbrelo ahora