Capitulo 5

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Disclaimer: Los personajes les pertenecen a Akutami Gege, creador misterioso de Jujutsu Kaisen.

Advertencias: Me complace anunciarles que en este capítulo tendrán un pequeño acto fogoso de dos jovenes que no pueden reprimir sus impulsos coquetos. atrevidos y también como ya es costumbre algo de comedia.

Espero les guste el capitulo tanto como a mi. Disfruten la lectura :)


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"Hay pasiones que la prudencia enciende y que no existirían sin el riesgo que provocan"

(Jules d'Aurevilly)

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Desde que Yuuji le confesó que su tío ya sabía sobre la intimidad de ambos, Satoru se sintió con toda la confianza del mundo en marcarlo por donde se le antojara.

La cuestión recaía en que, como para Yuuji ya era costumbre ser discretos, no se esperaba que se le quedaran mirando entre risitas cómplices las marcas de su cuello, las cuales resultaron ser evidentes.

Bromas subidas de tono sobre el buen novio que tenía o la resistencia que este poseía, ya que era conocimiento de gran parte en la población de la universidad que Gojo Satoru era su novio, así como también de que Yuuji lo que tenía de lindo y amigable lo tenía en fuerza bruta. Él junto a un par más eran los bomberos del recinto estudiantil.

Itadori aunque avergonzado aceptó que ese día sí tuvo algo de culpa. Siempre limitaba a Satoru a sus reglas, sin embargo, este nunca le imponía alguna o criticaba por ellas, eso sí, los pucheros no faltaban.

Por esa misma razón fue que le dio pase libre a todos sus deseos y terminaron envueltos en seguidas rondas de sexo mientras limpiaban el departamento de este.

Esa tarde perdieron el control, incluso el horario de cenicienta habían olvidado y aunque llevó a Yuuji a casa pasada la media noche, no le importó mamarse el regaño de abuela con esteroides de Sukuna porque justamente la cabeza principal de Satoru estaba en las nubes y la otra algo adolorida entre sus piernas por tanta pasión.

Yuuji, por otra parte, aunque si sentía escozor, no podía negar que le encantaba la fuerza propia de Satoru al cargarlo y enterrarse profundo en él.

Sukuna reparó en la expresión boba de su ahijado. Cerró los ojos en un suspiro frustrado, después de todo sí que conocía esas expresiones.

Era exactamente esas mismas miradas que él provocaba en sus amantes luego de una buena ronda de sexo. Respiró profundo para no amargarse y arrastró a su sobrino camino la bañera, abrió la regadera con agua fría para quitarle lo estúpido.

– No me mires de esa manera –replicó al quitarle la camiseta de un tirón– Hueles a él y no lo digo por el sexo. Sé que te diste un baño antes de venir pero necesitarás otro. Tu culo me lo agradecerá luego.

Yuuji estaba verdaderamente avergonzando.

Sukuna en casos muy extraños resultaba ser extrañamente comprensivo, Yuuji se planteaba varias preguntas internas al mirarlo sacando apresuradas conjeturas y este como si leyera su mente le respondía con desagrado.

– O me dejas de mirar el trasero o te juro mocoso de mierda que te meteré un supositorio en el tuyo –por acto reflejo Yuuji apretó las nalgas al estar ahora sentado en la bañera mientras esta se llenaba de agua.

Orgullo innecesarioDonde viven las historias. Descúbrelo ahora