Capítulo 3: Malicia

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La pata se retiró.


Una sombra oscura se cernía sobre sus cabezas y una cara gigantesca presionaba contra la puerta.


Una cara triangular, pupilas doradas y cubierta de pelo.


Era un zorro.


Su cara por sí sola era más alta que la de Naruto, un zorro de gran estatura.


Sonrió, revelando dientes afilados y amenazantes: "¿Qué te dijeron?"


"¿Qué te hizo tener esa ilusión?"


Burlándose, con desprecio y con un tono extraño.


Naruto frunció el ceño, ligeramente desconcertado.


No le gustaba esta malicia descarada, pero su maestro había dicho que tal vez la forma en que un espíritu de Zanpakutō expresaba emociones variaba: a veces amigable, a veces feroz. Estas actitudes eran pruebas para ver si el portador estaba realmente calificado para luchar con él.


Las lecciones que aprendió pasaron por su mente como pasar las páginas de un libro.


"Eres la manifestación de mi fuerza interior", respondió. "Serás mi compañero más importante de por vida"


El Nueve Colas no pudo evitar reír: "Fuerza interior... compañero..."


"Qué ridículo"


"¿El grupo de Konoha ha caído en tal ingenuidad?"


Naruto estaba aturdido.


¿Qué acaba de escuchar?


¿Konoha?


¿Cómo podía ser "Konoha"? ¿Cómo podía este zorro pronunciar semejante palabra?


"¿Cómo podría tener algo que ver con Konoha?" replicó instintivamente.


El Nueve Colas se burló, burlándose a cambio: "¿Cómo podría no tener nada que ver con Konoha..."


"Ya estoy muerto." Naruto interrumpió, hablando con seriedad, "Ya no estoy en Konoha"


El Nueve Colas entrecerró los ojos, algo erizado: "¿Muerto?"


No...


Ni siquiera lo sintió, ¿muerto de repente?


Palabras tan serias viniendo de este chico bajito hacían que uno se estremeciera.


Naruto se sentó con las piernas cruzadas, contando sus experiencias de los últimos tres años.


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