love you to the moon and back

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Siempre ha sido así, hay días donde la soledad lo mece fuertemente, y duele mucho más que, incluso, los golpes o los cortes, las quemaduras, o el inicio del sufrimiento de cuando bebe el Noctum.

Cree que se ha... vuelto, insensible, a todo, hay un vacío profundamente inculcado en él.

Pero, a veces las lágrimas recorren su rostro sin siquiera darse cuenta. O hasta que baja la mirada, y puede verse en el espejo, como ellas caen, sin ningún pesar.


Es una de esas noches, donde la soledad lo consume tan lentamente, tan dolorosamente, como si fuera una tortura, cuando de por sí, su vida lo es, su destino dictado incluso antes de nacer, tiene la carga de toda una comunidad en su espalda, y lo está matando, inclusivamente, si el veneno no lo está matando, entonces sus pensamientos algún día lo harán.

Porque El Arma de los Adeptos puede ser el mejor asesino, pero cuando se trata acerca de sentir, y vivir.

Entonces Aphelios es inútil.

O siente muy poco, nada, o lo siente todo de una manera tan intensa.

¿Hoy? Es la segunda opción.

Es, doloroso de ver y agradece que no ha tomado el Noctum hace ya días, no le gustaría que Alune lo viera así, tan destrozado. La extraña, pero en momentos como estos donde su vida da un giro depresivo, prefiere no molestarla, prefiere no ser una carga más.

Piensa en las pocas personas quienes le ha entregado un poco de paz y calidez, un poco de amor, y suelta una risa irónica al darse cuenta de que solo hay, tres personas.

¿Acaso Aphelios está destinado a ser infeliz? A ser miserable. 

Pero luego la risa de Alune resuena en su cabeza, en su mente hay una imágen de la sonrisa acolmillada de Settrigh, esos ojos que lo miran tan persistentes, tan enamorados, y una alucinación tactil de los abrazos reconfortantes de la madre de este.

Y sin darse cuenta, su respiración empieza a agitarse y sus manos desesperadas tratan de aferrarse a su propia ropa, lo ha hecho peor.

No se da cuenta cuando su boca se abre, y los lamentos salen, las quejas y las respiraciones acortadas y agobiadas por un poco de oxígeno, el inhalar fuertemente por su nariz, o como sus uñas cortadas a la perfección, rasgan, rasguñan su pecho.

Hasta que un, dos, tres golpes en la puerta de la habitación de aquel hotel en Bilgewater, donde se estaba hospedando.

Un sucio cuarto, unas sábanas manchadas, un espejo roto, pintura deshecha en las paredes.

Otro golpe más, cree que es otra persona que posiblemente solo quería descansar y no podía por los llantos de Aphelios, entonces cuando abre la puerta e intenta pedir disculpas, lo que ve es,

a Settrigh, su Sett. ''Te encontré.''

''¿...Aphelios?'' Sett ni siquiera alcanza a esbozar una sonrisa, porque la persona a quien tiene en frente, está puramente y completamente destruida,

Cabello desordenado de tanto tirarlo, uñas mordidas de la ansiedad, lágrimas caen de sus ojos rojos e hinchados y su ropa desarreglada, Aphelios se siente mareado. ''Phel, ¡Phel!'' 

Siente que se va a caer, pero cuando Sett lo atrae hacia este, se larga a llorar nuevamente, ¿es Aphelios, una persona egoísta?

Por deshonrar a su religión, a su diosa, a su comunidad, solo porque quiere tener esto, quiere tener los brazos de Sett rodeándolo y un Shh, está bien, Phel, déjalo salir, bebé, un beso en la frente, mientras lo sostiene y lo lleva a la cama, no sin antes, cerrar la puerta.

Quiere tener a su hermana a su lado, conversando de algo más que sangre y muerte, más que nostalgia y duelo. Quiere tener aquellos viejos tiempos donde nada de este dolor existía.

Quiere beber aquel té de hierbas que la madre de Settrigh hace, quiere conversar con ella, y haccerle saber lo mucho que ama a su hijo.

¿Es Aphelios, egoísta? ¿Por desearlo tanto?

''Phel, amorcito, ¿qué sucede?'' Si su corazón pudiera doler aún más de lo que ya duele, entonces este explotaría. El vastaya tiene un vaso con agua en sus manos, y delicadamente, hace que Aphelios beba.

''S-sett, Lo si- lo siento, Settrigh, intenté- intenté todo, hice absolutamente todo lo que los Lunari me pedían, debería sentirme bien ¿n-no? Son mi gente, pero entonces... por qué siento este vacío tan grande en mí? ¿Por qué siento esta pena tan gigante dentro mío?''

Settrigh deja el vaso en la mesita de noche, y nunca dejando de tocar al hombre, ni un segundo, se acuestan, lo arropa, y deja que llore en su pecho mientras este dibuja figuras con la yema de su dedo en la espalda de Aphelios, ''Estoy cansado... ya no sé qué hacer con todas estas cosas, ¿dónde guardo todos mis sentimientos?'' 

''Vámonos a casa, Phel, Ma te está esperando, yo te he estado esperando, te he estado buscando por todas partes, desapareciste, pero te encontré.'' Deja a Sett hablar, mientras sus ojos se cierran lentamente, ''Pensaremos en algo, lo prometo, pero por ahora, a descansar ¿sí?''

Y no puede decir que no a descansar esta vez.


Y si Settrigh el siguiente día, le dice, ''Vámonos, vivirás conmigo, me aseguraré de que no tengas problemas, que nadie te busque, solo seremos tú y yo, descansarás, de toda esta mierda''

Entonces, Aphelios no puede refutar, ni tampoco quiere hacerlo.





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volví 

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⏰ Última actualización: Sep 29, 2024 ⏰

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