Episodio 22: La chica guerrera y el príncipe orgulloso

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Ro Kaioshin estaba meditando con los ojos cerrados, sentado debajo de un árbol, esto naturalmente en el planeta supremo. De repente, el anciano abre los ojos y en ese instante aparecen Kibito/Shin y Gohan.

-Vaya, eso fue rápido... Hola Gohan, ¿Cómo estás? -Pregunta Ro, dirigiéndose al susodicho.

-¡Supremo Kaiosama! Es un gusto volverlo a ver.

-Lo mismo digo, lamentablemente no es una reunión de celebración o algo así, ya sabrás la emergencia en la que estamos en estos momentos, ¿cierto?

-Así es, señor. Entiendo de qué se trata y el peligro al que estamos expuestos, ¡pero vengo decidido a dar mi mejor esfuerzo y ayudar en lo posible!

-Ir a otro universo es un tema delicado, Gohan. Te expondrás a muchas cosas que se te harán desconocidas, algunas son similares a este mundo, pero otras no. Lo importante es que no pelees por ningún motivo, ya que por lo que hemos visto, hay guerreros de un nivel muy alto y tú no estás en condiciones de pelear por falta de entrenamiento. No puedo sentir esa misma energía abrumadora que tu ki despedía después del ritual de desbloqueo de poder que llevé a cabo, cuando peleaste con Majin Buu.

-Supremo Kaiosama, yo...

-No me des explicaciones, Gohan. Entiendo bien que tú no sigues los pasos de tu padre y has decidido llevar una vida tranquila al lado de tu esposa Videl, pero si te mandamos a ese universo es precisamente porque, a diferencia de esos dos de Goku y Vegeta que ansían pelear con el primer tipo poderoso que se les cruza enfrente, tú evitarás eso y actuarás de una forma más astuta si una condición adversa se presenta.

-Eso sí, Supremo Kaiosama, ¡ayudaré en lo posible!

-Muy bien. Empezaremos el ritual en breve para abrir el portal inter-dimensional. ¿Trajiste las semillas?

-Sí, el maestro Karin fue muy amable al darnos algunas, aunque solo nos dio seis, pues no tenía más por el momento.

-Eso no es muy bueno, pero esperemos que con esas sea suficiente. Nos dejarás un par de ellas aquí, para poder recuperarnos después del ritual, pues vamos a quedarnos totalmente sin energías. Muchacho, prepárate, vamos a comenzar... -Esto lo dice Ro, dirigiéndose a Kibito/Shin.

-Estoy listo, cuando usted diga. -El Kaio joven responde con determinación.

Ambos Kaios se sientan en posición de flor de loto frente a frente, estiran los brazos y el SK ancestral comienza a recitar unas palabras en algún idioma antiguo.

En el universo de Saint Seiya, Milo había corrido un buen tramo hasta llegar a la costa, ahí buscó una lancha y al encontrarla vio que una persona, muy probablemente el dueño, estaba durmiendo en ella. Trató de ser cuidadoso para bajarlo de la lancha, pero el tipo de aproximadamente cuarenta años despertó, se asombró por ver a un hombre de melena larga y enfundado en una armadura dorada bajarlo de la lancha, luego supo que las intenciones de dicho hombre eran llevársela por lo que intentó oponerse, pero antes de hacer algún movimiento, Milo le dio un rozón con la aguja escarlata en el cuello y lo hizo desmayarse.

-Disculpa por hacer esto, pero es una emergencia. La devolveré, o al menos voy a intentarlo... -Comenta Milo, como si el hombre desmayado pudiera escucharlo. Acto seguido, lo acuesta cuidadosamente en un pórtico cercano, vuelve a la lancha, arranca el motor y se pone en marcha.

En otro lado, Vegeta seguía buscando por cielo, pero empieza a desesperarse un poco ya que al parecer, Adrastos sigue ocultando su ki pues no lo puede detectar, es la misma situación que la primera vez que lo estaba buscando, en esa ocasión lo encontró gracias a una combinación de suerte con astucia, pero ahora no estaba funcionando.

Una Gran OdiseaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora