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(5 estrellas y continua me doy ganas de que el proximo sea de pelos)

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Era un brillante sábado por la mañana y ___ se despertó con una energía renovada. Había estado esperando toda la semana este momento, un día a solas con König. Mientras Carlos y Sofía se quedaban en casa, disfrutando de su tiempo libre, ella sabía que esta era una oportunidad perfecta para desconectarse del mundo y disfrutar de la compañía de su hermanastro/pareja.

Después de vestirse rápidamente, ___ bajó las escaleras. La cocina olía a café recién hecho y tostadas. Carlos la saludó con una sonrisa, dándole un cálido beso en la frente.

—¿Listo para un día divertido? —preguntó Carlos, sonriendo al ver la emoción en el rostro de su hija.

—Sí, papá. Solo voy a salir con König un rato —respondió ___, tratando de ocultar la chispa de emoción en su voz.

—Cuídense y no olviden volver para la cena —dijo Carlos, guiñándole un ojo mientras ella salía por la puerta.

En el Centro Comercial

Cuando llegó al centro comercial, ___ sintió una mezcla de nerviosismo y alegría al ver a König esperándola en la entrada. Llevaba un suéter que le quedaba especialmente bien, resaltando su figura atlética. Al verla, su rostro se iluminó.

—¡Hola! —dijo König, extendiendo los brazos para abrazarla. El abrazo fue cálido y reconfortante, llenando a ___ de felicidad.

—Hola, ¿listo para pasar un buen rato? —preguntó ella, sintiendo mariposas en el estómago.

—Totalmente. ¿Por dónde comenzamos? —König sonrió, tomando su mano de manera natural.

Comenzaron a recorrer las tiendas, disfrutando de cada momento. Se probaban ropa, se hacían bromas y exploraban todos los rincones del centro comercial. En una tienda de accesorios, ___ se encontró con un sombrero que le pareció divertido y decidió ponérselo.

—Mira, König, ¡soy una estrella de rock! —exclamó, haciendo una pose ridícula.

König rió, disfrutando de la diversión. —Te ves genial, pero creo que podrías ser la estrella del rock más extraña que he visto —respondió, dándole un ligero empujón.

Pasaron por una tienda de videojuegos, donde König se detuvo para mirar un nuevo lanzamiento. Mientras hablaba sobre el juego, ___ no podía evitar admirarlo. La pasión en su voz la atraía aún más. Pero su momento de felicidad se vio interrumpido cuando se encontraron con Sara, una compañera de clase que estaba de compras con un grupo de amigas.

—¡König! —exclamó Sara, acercándose con una sonrisa coqueta que hizo que ___ se sintiera incómoda de inmediato. —¿Qué haces aquí?

König, un poco nervioso, se encogió de hombros y trató de sonreír. —Eh, solo estoy con ___, comprando algunas cosas.

Sara lo miró de arriba a abajo, ignorando a ___ por completo. —Oh, ¿solo con ella? Deberías tomarte un descanso y salir un poco más, ¿no crees? —dijo, insinuando que König debería unirse a ellas.

___ sintió un nudo en el estómago. A pesar de que sabía que König solo tenía ojos para ella, la actitud de Sara la hizo sentir insegura.

—Eh, gracias, pero tengo planes —respondió König, forzando una sonrisa mientras buscaba la mirada de ___, deseando que todo volviera a la normalidad.

Sara no pareció desanimarse. —Siempre es bueno socializar. ¿Por qué no te unes a nosotras un día? Estoy segura de que te divertirías —insistió, acercándose un poco más.

{Hermanastros}Donde viven las historias. Descúbrelo ahora