La extrañaba. No podía negarlo.
Extrañaba escuchar las melodías de su piano, también sus citas a mitad de la noche y sus charlas profundas de como ver la vida.
Extrañaba que descubriera sus secretos y ella estar a la vanguardia de capturar alguno de los suyos.
Extrañaba a la ojiverde.
Cerro la libreta, dejándola junto al bolígrafo sobre la mesita de cristal en el centro de su sala.
Seguía relatando su historia junto a la ojiverde sobre aquellas hojas, dándose cuenta lo egoísta que había sido en muchas ocasiones y lo pesada que sería al no desear compartir aquella historia tan bonita.
No deseaba que el mundo se enamorará del villano tonto, tampoco que se ilusionara con la no tan típica protagonista. Simplemente deseaba mantener todo aquello en su corazón.
Las heridas de su muñeca ya habían sanado casi por completo. No lograba comprender como era que había recurrido a aquello solo para llamar la atención, atención que la ojiverde no le dió y lo ignoro, claro, hasta ella misma sabía porque lo había hecho.
Suspiro.
Tomo su copa bebiendo del líquido rojizo.
María Corina llamó a Mónica durante su hora de descanso exactamente dos días después de esa noche.
No había querido hacerlo cuando Paulina, Delsa o Guillermo estuvieran cerca, pues sabía que la pondrían estúpidamente nerviosa, y fue por eso que prefirió hablar con ella mientras comía su almuerzo recalentado en su oficina de la Editorial Naranja.
Mónica contestó luego de dos tonos.
-. Estudio de arte Haro, buenas tardes. ¿Puedo ayudarle en algo?
Se sorprendió al escucharla. Jamás la habían tratado con tan falsa cortesía.
-. ¿Realmente estoy hablando con la chica que se desnuda frente a desconocidas sin pudor alguno? -, bromeó, y cualquiera que la hubiese mirado a los ojos en esos momentos se habría dado cuenta de que se estaba enamorando.
-. ¿Corina?
En ese mismo instante descubrió que le gustaba hablar por teléfono con Mónica, pues de esta forma podía notar el tono sorprendido en su voz y no sentirse extrañada por las expresiones siempre neutras de su rostro.
-. Pensé que no me llamarías -, en otro momento no le habría creído, pues era claro que Mónica se tenía bastante confianza en el arte de la seducción. En ese instante, sin embargo, notó su sinceridad -. Así que me alegra el doble que lo hicieras.
Una nerviosa e inevitable sonrisa se apoderó de los labios de María Corina.
-. ¿Realmente te alegra mi llamada, Mónica? -, no podía creerlo.
Mónica era perfecta, y ella una simple escritora.
¿Por qué se alegraría al escuchar su voz?
-. La verdad es que estaba tan desesperada por saber de ti que fui yo quien estuvo a punto de llamarte.
Y así era como Mónica, sin esforzarse demasiado, hacía que su corazón palpitara dolorosamente.
-. ¿Por qué no lo hiciste?
-. No me diste tu número, Corina.
-. Pudiste llamar a la editorial y preguntar por él.
Mónica hizo silencio, y se escuchó el sonido de la palma de su mano golpeado su frente.
-. Lo siento. Estaba tan concentrada esperando frente al teléfono de mi estudio que olvidé que tú también trabajas en uno -, se burló de sí misma -... Por cierto, solo por si no te has dado cuenta, te estaba esperando a ti.
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Shameless ©
RomanceSu primera cita no fue típica, tampoco la segunda y mucho menos la tercera. Ella no era típica y su historia tampoco lo seria. Basada en: María Corina Machado. Empezada el 09/01/2016 Terminada el 18/06/2016