CAPÍTULO 19: "Sujeto de prueba"

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Cuando su alarma sonó por cuarta vez, Hyunjin finalmente se dispuso a levantarse. Eran las diez y media de la mañana, y hubiera seguido durmiendo de no ser porque su estómago rugía ferozmente por algo de comida.

Como ya era de costumbre, procedió a vestirse con una pesadez digna de un zombie a medio descomponer, se dirigió al baño para lavarse la cara y peinar levemente su rebelde cabello, y una vez listo salió de su habitación para dirigirse a la cocina. Y casi de inmediato, sus fosas nasales quedaron hipnotizadas por el delicioso aroma que emanaba de la cocina.

"Huele a panqueques", pensó Hyunjin a medida que se acercaba a la puerta.

Y al ingresar, pudo identificar la inconfundible figura de un Lee Minho preparando algo sobre la mesada. Estaba de espaldas, y en su firme cuerpo le envolvía un bonito delantal de tonos rosas con pequeñas estampas de gatitos.

"Lindo", se dijo el alto para sus adentros.

A Hyunjin siempre se le había hecho gracioso que su hyung, a pesar de aparentar rudeza e imponencia, gustara de comprar accesorios adorables, lo que de cierta forma contrastaba con el aura que emanaba ante los demás.

Minho, quien hasta el momento se había mantenido concentrado sacando los últimos panqueques de la sartén, giró a mirar al recién llegado, luciendo pulcro y angelical debido a los rayos de sol que se abrían paso entre la cortina de la ventana frente a él.

―Buenos días, Hyunjin-ah. ¿Quieres un café? ―saludó Minho, mirándolo unos segundos antes de desviar la mirada hacia la cafetera.

Hyunjin hizo revolotear las pestañas, en un intento de volver su mente divagante a la realidad.

―Buenos días, hyung ―saludó tímidamente, mientras cerraba la puerta detrás de sí ―. ¿Qué ha dicho? Aún sigo un poco dormido ―se disculpó con vergüenza.

Minho puso los ojos en blanco y luego dejó una taza llena de café encima de la mesa.

―Te pregunté si quieres café ―repitió el mayor.

―Oh, claro. Gracias ―respondió finalmente.

Entonces Minho le alcanzó una taza llena de café, para seguidamente dejar un par de platos con sus respectivos cubiertos antes de dejar en el centro una pequeña bandeja llena de panqueques.

Los ojos de Hyunjin se iluminaron de inmediato.

―Son de banana. No estoy seguro de qué tan bien hayan salido, pero si no mueres al comerlos entonces significa que están bien ―dijo Minho a modo de broma, básicamente invitándolo a comer con él.

Raras eran las veces en las que ambos desayunaban juntos, más no era algo fuera de lo común en realidad. Hyunjin era el tipo de persona que prefería dormir hasta el mediodía en sus días libres, priorizando las horas de sueño por sobre la primer comida del día, mientras que Minho solía despertarse temprano todos los días, fuese un día laboral o no, pues disfrutaba de la luz del sol en las mañanas, algo pequeño pero que le ponía de buen humor casi de inmediato.

―Están deliciosos ―comentó Hyunjin, cuando al pegar un bocado sintió su paladar regocijándose de placer.

Minho sonrió con satisfacción ante el comentario, y sin que ninguno volviera a pronunciar palabra se dispusieron a desayunar tranquilamente. Hasta que, tras distinguir una inusual tranquilidad en el departamento, Hyunjin se percató de la ausencia de los miembros.

―Es raro estar en silencio. ¿Dónde están los demás? ―indagó Hyunjin de repente, con el ceño fruncido por la extrañeza.

Minho tomó un sorbo de café mientras sus ojos aún se mantenían fijos en un pequeño libro que estaba leyendo desde hacía unos minutos.

𝑪𝒖𝒕𝒊𝒆 𝑳𝒊𝒑𝒔 ⊱ 𝐒𝐊𝐙Donde viven las historias. Descúbrelo ahora